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Filosofarte/La voz de las montañas

En la tierra el viento, por ejemplo, hace vibrar el ramaje, emitiendo sonidos y armonías musicales. Lo mismo ocurre con el vendaval anunciador cuando -al rozar la roca y los riscos- produce sonido y notas musicales. Descubrir pues la voz de las montañas (como a nuestra montaña interior) nos permite adentrarnos en el inescrutable misterio del sueño maravilloso de la creación íntima o universal

Es casi irreal la voz de las montañas. No obstante, para los escaladores de los montes del tiempo es algo usual escuchar en sus largas y frías travesías la voz del altozano. Al punto de llegar a entender con los años el lenguaje del soto y del águila. Se dice que quienes subieron al monte escucharon la voz de Dios. (Como ocurriera con muchos místicos y profetas). Algunos atribuirán el fenómeno al eco y a la ley de resonancia. Como las voces y cantos fantasmales que escuchan los pescadores mar adentro en tormentas o en aguas tranquilas. A lo mejor -como dentro de un salón acústico universal- estaremos quizá oyendo la voz de quienes estén al otro lado del planeta o en otros mundos lejanos. Se sabe que las galaxias emiten música. En la tierra el viento, por ejemplo, hace vibrar el ramaje, emitiendo sonidos y armonías musicales. Lo mismo ocurre con el vendaval anunciador cuando -al rozar la roca y los riscos- produce sonido y notas musicales. Descubrir pues la voz de las montañas (como a nuestra montaña interior) nos permite adentrarnos en el inescrutable misterio del sueño maravilloso de la creación íntima o universal. “Escucha el viento… que inspira. Escucha el silencio… que habla. Escucha a tu corazón… que sabe.” refiere un antiguo proverbio indio. A lo mejor así logremos escuchar la música del “acashia” (el universo) y la voz del corazón. (Libros Balaguer en librería UCA y La Ceiba)

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