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Felices y sanas vacaciones agostinas

Para algunos, la mejor vacación es poder disfrutar de la lectura de un buen libro, sin tener que interrumpirla por atender cosas del trabajo. Leer, como ya alguien dijo, es visitar infinidad de países, vivir en diferentes épocas y compartir la vida de miles de personajes.

Estamos otra vez a las puertas de una nueva vacación. Tengo la sensación de que hace muy poco también tuvimos días de asueto, y aunque es agradable disfrutarlos, también preocupa el que nos estemos haciendo menos trabajadores y más vagos. Pero, ya que tendremos esos días de descanso, será muy útil usarlos en algo que nos aproveche: conocer más nuestro país mediante el turismo interno, y hacerlo tomando las precauciones indispensables para no sufrir percances viales,  cuidando de mantener y dejar muy limpios aquellos lugares que visitemos. Nuestro país es bello, pero cuesta mucho descubrir esa belleza, escondida tras tanta basura y descuido causados por nosotros, sus habitantes.

Por supuesto, ya todas la instituciones encargadas del orden y la prevención han advertido sobre todos los cuidados que deben tenerse para no sufrir accidentes ni problemas de salud, dirigidos principalmente a los visitantes del campo de la feria. La realidad es que los salvadoreños somos “pata de chucho”, nos encanta salir de casa, no importa cómo ni dónde, pero salir. Casi se siente como una obligación, como si al no hacerlo perdemos estatus, somos menos que aquellos que luego publican en las redes sociales los lugares que visitaron y las maravillas culinarias que degustaron. Pues deseamos que todos disfruten mucho, en buena salud y con moderación.


Pero, como sobre gustos no hay nada escrito, también estamos los que nos encanta quedarnos en casa, disfrutando de la quietud de esos días, de la tranquilidad de las calles capitalinas y de los actos religiosos que, gracias a la tecnología, ahora podemos disfrutar, especialmente quienes ya tenemos problemas de salud y de movilidad.

Y, para algunos, la mejor vacación es poder disfrutar de la lectura de un buen libro, sin tener que interrumpirla por atender cosas del trabajo. Leer, como ya alguien dijo, es visitar infinidad de países, vivir en diferentes épocas y compartir la vida de miles de personajes.

Hablando de lecturas: me pareció muy importante el consejo que, en este periódico, dio el columnista y psiquiatra Dr. José María Sifontes acerca de la superación personal. Considera que los libros sobre el tema, abundantísimo y que muchos hemos comprado y leído, realmente no ayudan a la propia superación. Comparto la idea: son superficiales, repetitivos e inútiles. La prueba está en que no se compra un único libro, que dé solución al tema: se siguen comprando, con la esperanza de que alguno tenga la receta para esa superación personal, tan esquiva. Así, se apilan libros que solamente ocupan espacio, pero no ayudan. Por eso, el Dr. Sifontes recomienda que se lea a los clásicos, porque en ellos se encuentran verdaderos ejemplos (a seguir y a evitar, diría yo), que al ponerlos en paralelo con nuestra propia existencia, nos ayudan a tomar actitudes que nos mejoran y fortalecen.

Además, es tan agradable leer algo bien escrito, en el que el lenguaje no ha sido deformado por la “corrección política”. Cuando decir “conservador” no era un insulto ni “progresista” significara tener que admitir ideas y conductas deplorables para estar del lado de la mayoría. Donde decir negro, ciego, homosexual, cojo, manco o sordomudo, no es denigrar a nadie, sino establecer un hecho. Y que, precisamente, originándose en ese hecho, la persona surge, se supera y triunfa.

Que todos tengan felices y sanas vacaciones agostinas.

Empresario.

Legales Obituarios Epaper