La guerra de Ucrania ha alcanzado niveles inéditos de ataques aéreos, muertos y sufrimiento
La guerra de Ucrania ha alcanzado niveles inéditos de ataques aéreos, muertos y sufrimiento
El asalto
Nove Shakhove (Nueva Shajove), 22 de julio de 2026. En este pequeño pueblo del este de Ucrania cercano a la estratégica ciudad de Dobropilya hacía un ambiente agradable, un sol a cerca de 25 grados centígrados bañaba la estepa, el cielo azul y despejado dejaba ver la mejor cara del verano ucraniano. Sería un lugar apacible y rural de no ser porque dicho pueblo se encontraba en el eje del ataque principal de la mayor ofensiva del año por parte del ejército ruso. El trinar de los pájaros había sido sustituido por el zumbido de los drones y el olor del trigo por el de la pólvora, el fuego y la putrefacción.
Hacia el final de la tarde debía haber una tensión indescriptible entre los soldados rusos de la 90 división de tanques de la guardia destacados en la zona. Súbitamente la artillería convencional y de cohetes rusa empezó un singular e intenso bombardeo hacia las líneas ucranianas, a la vez que decenas de drones aliados se lanzaban hacia el enemigo para atacarlo en la línea de frente y a 5, 10, 20, 25 e incluso 30 kilómetros tras las líneas del adversario. En la guerra del siglo XXI la retaguardia es parte del campo de batalla, no hay nada que escape al ojo de un drone alimentado por fibra óptica. Todo aquello confirmaba la orden que habían recibido. Se avecinaba un asalto y ellos irían al frente, con mucha probabilidad sería el último día con vida de muchos de ellos.
Aún así la desesperanza podía ser ahogada con un vago rayo de esperanza, pues este no sería un asalto cualquiera, el ejército los había provisto de la tecnología más avanzada en intercepción de drones y cohetes antitanque, el reciente y cada vez más famoso sistema Arena – M se encontraba en la práctica totalidad de sus tanques. Tal vez, solo tal vez, tuvieran una mejor oportunidad que los tantos miles de soldados que habían visto morir en el último año. Y es que cualquier autoconfianza que pudiese haber chocaba con la realidad que llevaban desde el verano anterior peleando contra el 1er cuerpo Azov, la que probablemente sea la segunda unidad más poderosa del ejército ucraniano.
Los ucranianos a los que iban intentar asaltar no tenían ya nada que demostrarles. Aunque los llevaban empujando desde hacía un año, jamás eran capaces de derrotarlos, solo conseguían que retrocedieran a la siguiente línea defensiva. Entre más se acercaban a Nove Shakhove y Dobropilya, las defensas eran cada vez más fuertes.
Entonces el bombardeo de una hora terminó y al grito proveniente de sus radios al menos una decena de motociclistas apretó el acelerador. Su misión era recorrer los primeros 5 km intentando encontrar minas que poder destruir para despejar el camino a los tanques. Los drones ucranianos de vanguardia, posados en tierra entre la hierba, emergieron para lanzarse contra ellos con la desagradable sorpresa de que Rusia había desplegado sistemas de guerra electrónica (dispositivos similares físicamente a un radar montados sobre camiones que disparan ondas electromagnéticas para entorpecer la señal de los drones). Pese a comprarles algo de tiempo al cabo de unos minutos la mayoría ya estaban muertos, no sin antes haber cumplido su misión y creado pasillos libres de minas para el ataque principal.
Fue así como una compañía de aproximadamente 9 tanques y vehículos blindados con unas decenas de soldados pisó a fondo el acelerador buscando recorrer 15 kilómetros hasta el pueblo de Nove Shakhove, debían asegurarlo y resistir; si tenían éxito el ejército lanzaría un avance decidido para asegurar la zona.
A medida que avanzaban los drones se lanzaban sobre ellos a toda velocidad, algunos eran interceptados por el Arena – M, otros impactaban de lleno en sus orugas buscando destruirlas e inmovilizarlos, si eso pasaba eran hombres muertos pues la artillería destruiría un tanque estático en cuestión de minutos y si salían a campo abierto serían eliminados igual que sus compañeros motociclistas. Tras recorrer los 15 kilómetros solo 3 tanques lograron llegar, una fuerza insuficiente para sostener la posición, fueron sistemáticamente cazados por los drones de la unidad fénix asignada al 1er cuerpo Azov.
El asalto había terminado y 9 tanques, así como decenas de soldados rusos, yacían humeantes en la estepa sin tan siquiera haber visto a un solo soldado ucraniano.
La ofensiva
Nove Shakhove tardaría otro mes en caer, tomado en agosto de 2026 por el ejército ruso. El asalto antes descrito no es un episodio cualquiera, fue el primer asalto mecanizado de esta envergadura en un año que demostró una meticulosa preparación con guerra electrónica, unidades de zapadores motorizados, sistemas de intercepción cercana, artillería y drónica. Un impresionante despliegue de armas combinadas que, pese a terminar en fracaso logró avanzar 15 kilómetros, algo inusual en esta extenuante y lenta guerra de desgaste. Otorga una prueba de que la guerra de maniobra y una ruptura del frente es una prioridad para el Kremlin, así como una muestra de la adaptación de ambos bandos a la guerra de siglo XXI.
Por otro lado, es un tenebroso retrato de lo surrealista y brutal que puede llegar a ser un campo de batalla en la actualidad, a la vez que un terrible recordatorio de la banalización de la guerra y la violencia pues los metrajes de este asalto pueden ser encontrados con montajes de música estridente en redes sociales a una barra de búsqueda de distancia.
Las unidades aquí citadas, la 90 división de tanques de la guardia y el 1er cuerpo Azov siguen en encarnizados combates mientras usted lee esta columna. Su batalla se ubica en uno de los dos ejes del ataque principal de la ofensiva rusa, el aquí abordado en dirección a Dobropilya y el otro en la ciudad de Kostyantynivka cuya batalla llega ya a su décimo mes reflejando otra cara de la pesadilla en combates urbanos, peleando cuadra por cuadra, casa por casa.
La guerra de Ucrania ha alcanzado niveles inéditos de ataques aéreos, muertos y sufrimiento. Solo en junio de 2026 Rusia tuvo cerca de 40,000 bajas (muertos heridos y desaparecidos) pudiendo avanzar solamente 30 kilómetros cuadrados según los datos del Institute for the Study of War (ISW). La pregunta subyacente es ¿cuándo será suficiente para Vladimir Putin?
Rommel Campos
Economista y divulgador de política internacional
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