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Rescatistas hacen llamado contra el maltrato animal, a un año de muerte de animales en refugio de Ilopango

A un año siguen alzando la voz contra el maltrato animal y piden la reapertura de una unidad de denuncias de maltrato animal en El Salvador.

Conmemoración
Rescatistas a las afueras del Centro de Resguardo de caninos de Ilopango, colocando rosas y globos blancos para conmemorar la muerte de los animales que murieron cruelmente bajo la sombra de la negligencia y abandono. FOTO EDH/CORTESÍA.

El pasado 3 de marzo se cumplió un año desde que se dio a conocer el caso de la muerte masiva de animales a manos de la alcaldía municipal de San Salvador Este en Ilopango, un hecho que consternó a toda la comunidad animalista de El Salvador y que, tras las denuncias ciudadanas y pronunciamientos, se logró el cambio de la administración del lugar.

En conmemoración por las vidas de los caninos que murieron de hambre y bajo el abandono, la proteccionista independiente Lys Sánchez, representante del medio de difusión De Huella en Huella El Salvador, organizó un evento en el que invitó a toda la comunidad animalista de El Salvador y ciudadanía en general para reunirse a las afueras del refugio y honrar la vida de los animales que murieron en el lugar.

De acuerdo a la organizadora, el objetivo del evento no es sólo conmemorar, es aprovechar la fecha para exteriorizar tanto maltrato y abandono que sigue registrándose en el país y pedirle al presidente de la república, Nayib Bukele, la reapertura del área de denuncias del Instituto de Bienestar Animal, la Polipet y la reestructuración de la institución, para que los casos de maltrato sean atendidos con prontitud y la seriedad debida.

Al lugar se hicieron presentes personas que el año pasado organizaron el plantón, quienes colocaron una flor blanca en el lugar donde sacaron algunos cuerpos y agradecieron a la nueva administración de Silvia Ayala, rescatista, por el apoyo y la dignificación de los animales que sobrevivieron. A pesar de que el año pasado hubo mucha presión social por el caso, la afluencia de personas que llegó a la caminata fue poca, el apoyo se percibe mayormente por redes sociales.

Rescatistas
El grupo de rescatiatas se reunieron en el mismo lugar donde hicieron el pronunciamiento el año pasado, logrando a través de las denuncias frenar con el sufrimiento de los caninos sobrevivientes. FOTO EDH/CORTESÍA.

“El año pasado estuvimos acá alzando la voz, con tantas víctimas que se dieron acá en el CR de Ilopango… El llamado que queremos hacer, ambas (junto a Karla Hernández) y como voz de tantos animalitos en el país, es al presidente Nayib Bukele.. El alza de maltrato y de abandono ya no tiene límites, nada menos este día yo he visto un gatito ahorcado en Chalatenango, lo he visto en publicaciones; me reportaron el abandono de una perrita en la cual el sujeto la llevaba en los hombros y la fue a dejar amarrada a un árbol; se han visto casos como el gatito de la colonia Guatemala, donde un individuo lo amarró a un palo y lo tiró.. Se les ve el rostro, están los entes que tienen la tecnología para rastrear por medio del rostro, está la Fiscalía que se pudo haber pronunciado e investigar, pero el caso quedó impune”, expresó Lys Sánchez, organizadora del evento.

Ambas fueron las voceras del movimiento del año pasado, quienes estuvieron dia y noche intentando ayudar a los caninos y pronunciándose ante las denuncias contra el ex alcalde José Chicas, quien aún se mantiene prófugo de la justicia por este caso.

Aclararon las rescatistas que no es una confrontación, sino un llamado a la conciencia, en nombre de los que no tienen voz, y recalcaron la petición a través de redes sociales, de la reapertura del IBA y Polipet, para frenar la situación de violencia a través de una unidad que atienda las denuncias de violencia y muerte de los animales domésticos.

“De verdad esto se necesita señor presidente, en sus manos está la solución de tanto caso de maltrato animal en el país; también solicito muy respetuosamente a la Corte Suprema de Justicia, que los jueces apliquen el artículo 261 A del Código Penal, y ponga la sentencia que debe de ser aplicada cuando hay un delito, cuando desviven un animalito… Hay tantas entidades responsables, la ley sigue vigente”, añadió Sánchez.

Refugio
Condicones de los perritos el año pasado en el CR de Ilopango, animalistas que lograron entrar les llevaron alimento. FOTO EDH/CORTESÍA.

Silvia Ayala, rescatista y quien quedó encargada del refugio tras el caso, informó que el sábado anterior algunas personas se acercaron para jugar con los perritos y otras les llevaron algunas cosas; mencionó que el refugio es de puertas abiertas para quienes deseen colaborar  con el cuidado de los caninos dentro de las instalaciones, ya sea con aliento, insumos de limpieza, juguetes o en efectivo para medicamentos u otros insumos veterinarios.

Actualmente la población de caninos en el refugio se acerca a los 300, parte de ellos los que sobrevivieron y el resto nuevos rescates. Diariamente se utilizan alrededor de 8 sacos de alimento en croquetas adecuadas a su cuidado y nutrición balanceada, uno de los recursos más importantes para el funcionamiento y mantenimiento del lugar.

Para Ayala, es un aniversario de una nueva vida para los caninos, y señala que es fundamental el apoyo de la ciudadanía para lograr transformar la vida de estos perritos que han sufrido el maltrato, abandono y enfermedades en las calles, cualquier donativo o visitas son atendidas a partir de las 8 de la mañana a 5 p.m. de lunes a viernes.

Un año de trabajo cambiando vidas

“Uno de los desafíos más grandes que tuvimos al llegar al centro de resguardo hace un año fue este, más de 30 perros que estaban amarrados a los árboles con cadenas en sus cuellos en la interperie, solo Dios sabe cuánto tiempo pasaron así, aguantando lluvias, sol, calor. El desafío fue la adaptación de algunos de estos perros a algunas de las manadas, con mucha paciencia, dedicación y amor; gracias a Dios se lograron ubicar a muchos, mientras que a otros tuvimos que hacer jaulas independientes porque no lograron compaginar con ninguna de las manadas”, informó Silvia Ayala, encargada del refugio.

Un año después el refugio luce diferente, los árboles sólo son parte de las instalaciones y dejaron de ser la única conexión que los perros tenían, donde pueden jugar libremente. 

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