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Un «tapón» de basura ahoga al río Grande y deja viviendas abandonadas en San Miguel

Pese a los trabajos de remoción de basura, familias de Casamota, en San Miguel, sufren por casas abandonadas, plaga de ninfa y parcelas agrícolas destruidas

Vista aérea del tapón de basura y plástico de 500 metros sobre el cauce del río Grande en el caserío Casamota.
Vista con dron del tramo de aproximadamente 500 metros donde se concentran plásticos, madera y basura arrastrada por las lluvias desde diferentes puntos del país. Foto EL DIARIO DE HOY/ Jessica Orellana

Casas inundadas, familias que han tenido que abandonar sus hogares y calles convertidas en lagunas. Esta es la realidad que enfrentan los habitantes del caserío Casamota, en el cantón El Brazo, San Miguel, donde una gigantesca acumulación de desechos sólidos que abarca cerca de 500 metros en el río Grande ha formado un «tapón» artificial.

El bloqueo fuerza a las aguas a salirse de su cauce e inundar todo a su paso tras las intensas lluvias.

La gravedad del problema ha transformado el paisaje de la zona: la basura arrastrada por la corriente —que incluye plástico, electrodomésticos viejos, madera y hasta animales muertos— ha bloqueado el paso del río, convirtiendo los caminos y viviendas en zonas inhabitables.

La acumulación del agua no solo desplaza a las familias, sino que ha desatado una proliferación masiva de ninfas y plantas acuáticas que han cubierto potreros y parcelas de cultivo.

Fotografía aérea que muestra grandes extensiones de terrenos agrícolas sumergidos bajo el agua cerca del río Grande de San Miguel.
Panorámica de los terrenos de cultivo e inmuebles anegados tras la falta de drenaje y el bloqueo del cauce por toneladas de desechos sólidos. Foto EL DIARIO DE HOY/ Jessica Orellana

Esta plaga de vegetación y el estancamiento hídrico han paralizado por completo la agricultura y la ganadería, que son las únicas fuentes de sustento local.

Mientras que la proliferación de zancudos y la contaminación ambiental aumentan el riesgo de enfermedades en la comunidad.

“Si no nos ayudan, perderemos nuestras tierras”: el clamor de la comunidad en San Miguel

Fernando Ramírez, habitante del caserío Casamota y con 45 años de residir en la zona, describe la crisis como un problema recurrente pero cada vez más severo.

“Ese problema lo tenemos desde hace varios años y se ha venido acumulando más y más porque cada vez que el río llena, empieza a bajar un montón de basura: madera, refrigeradoras viejas, pichingas y un montón de cosas. Hace que el río se desborde porque, al llegar a un límite donde ya no puede pasar la basura, busca por dónde salirse”, relató Ramírez.

El residente lamenta que, pese a intervenciones anteriores, las soluciones no hayan sido integrales, afectando directamente la economía familiar.

“Como el agua se sale para los potreros, los agricultores ya no podemos trabajar la tierra por lo mismo; llega la ninfa, llega el zacate y cubre el terreno. Ya no hemos podido trabajar ni tampoco los ganaderos, que les toca salir para otro lado porque se les ha inundado. Le pedimos al gobierno que nos ayude, porque si no, tendríamos que perder nuestros terrenos y ya no tendríamos dónde trabajar”, añadió.

Entorno rural inundado con presencia de ninfa acuática y vegetación que bloquea el paso de agua en el caserío Casamota, San Miguel.
La proliferación de ninfa acuática y el agua estancada, tras las inundaciones en el caserío Casamota, afectan las labores agrícolas y de ganadería en la comunidad. Foto EL DIARIO DE HOY/ Jessica Orellana

Maquinaria anfibia y trabajos en el cauce

Ante la denuncia de los pobladores y la magnitud del bloqueo, el Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT) y Protección Civil desplegaron personal y maquinaria especializada al caserío Casamota para intervenir los 500 metros de acumulación de residuos.

Dado que los terrenos aledaños se encuentran totalmente inundados, el MOPT tuvo que enviar una pala pantanera (maquinaria anfibia) capaz de flotar y maniobrar en agua para abrir accesos provisionales y remover la masa de desechos.

“Detectamos alrededor de 500 metros de acumulación de basura en el cauce que estaba provocando una especie de tapón y desbordando el río hacia los lados. Al evaluar las alternativas, como todos los terrenos están inundados, no se podía meter equipo convencional; por eso se optó por la maquinaria anfibia para llegar al punto, retirar la basura y drenar el cauce”, explicó un técnico de la cuadrilla del MOPT destacada en la referida zona de San Miguel.

Respecto al control de la ninfa que afecta a los agricultores, representantes del MOPT señalaron que la prioridad inmediata es remover el tapón de basura para bajar los niveles de agua, dejando la evaluación del problema de la vegetación estancada para una fase posterior o época de verano, debido a la complejidad técnica que requiere.

Pala pantanera anfibia del Ministerio de Obras Públicas realizando trabajos de extracción de desechos sólidos en el río Grande de San Miguel.
Equipos del MOPT operan una paleta anfibia en el caserío Casamota para remover la gran masa de desperdicios y restaurar la fluidez del río. Foto EL DIARIO DE HOY/ Jessica Orellana

Por su parte, las autoridades locales hicieron un llamado a la responsabilidad ciudadana a nivel nacional, recordando que los desperdicios que terminan bloqueando el río Grande son arrojados desde diferentes puntos del país a quebradas y drenajes durante la época lluviosa.

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