El Comité de Licencias dio hasta el 7 de septiembre para corregir las observaciones del Antonio Toledo Valle. El escenario deberá mejorar el terreno de juego o podría quedar fuera de la programación de la Primera División
El Comité de Licencias dio hasta el 7 de septiembre para corregir las observaciones del Antonio Toledo Valle. El escenario deberá mejorar el terreno de juego o podría quedar fuera de la programación de la Primera División

El problema de las canchas del fútbol salvadoreño vuelve a quedar en evidencia. Esta vez, el escenario señalado es el estadio Antonio Toledo Valle, casa del Platense, al que la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut) le puso plazo para corregir las condiciones encontradas durante una inspección.
La Fesfut informó que su Comité de Licencias recibió el informe de la Comisión de Inspección de Estadios, luego de la visita realizada el pasado 31 de agosto al inmueble de Zacatecoluca. Tras revisar el escenario, la federación estableció una serie de medidas que el Platense deberá cumplir para mantenerlo habilitado para sus partidos de Primera División.
El principal plazo vence el 7 de septiembre de 2026. Para esa fecha, el club deberá subsanar las observaciones relacionadas con el terreno de juego, entre ellas el retiro de escombros, la limpieza general del estadio y de los servicios sanitarios para jugadores, árbitros y aficionados, además de trabajos como la reparación de portones, entre otros detalles menores.
La Fesfut indicó que realizará una nueva visita de inspección para comprobar el avance de las correcciones.
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En el caso de aquellas observaciones que requieran obras de construcción o un período mayor de ejecución, el Comité de Licencias concedió un plazo de tres meses.
La advertencia, sin embargo, es clara: si las observaciones no son superadas dentro de los plazos establecidos, el Antonio Toledo Valle no será elegible para la programación de partidos de la Primera División Profesional.
La situación del estadio de Zacatecoluca aparece en un momento particularmente sensible para el fútbol salvadoreño. El estado de las canchas ha sido uno de los temas recurrentes en el inicio del Apertura 2026.
Apenas en julio, después de la primera jornada del torneo, fueron señalados varios escenarios por presentar problemas en sus terrenos de juego. Entre ellos aparecieron el Correcaminos, el Ana Mercedes Campos y el Juan Francisco Barraza, con imágenes en las que se apreciaban sectores deteriorados, parches de grama y superficies irregulares.
Y cuando llega la lluvia, las deficiencias se vuelven todavía más evidentes.
El caso más reciente ocurrió precisamente en el estadio Óscar Alberto Quiteño, donde el pasado fin de semana FAS y Luis Ángel Firpo tuvieron que detener temporalmente su partido por una fuerte tormenta. La cancha terminó con enormes charcos y el balón dejó de rodar con normalidad.
La escena volvió a poner sobre la mesa una vieja discusión: ¿cuánto se está invirtiendo en mantenimiento, nivelación y drenaje de los terrenos de juego donde se disputa el fútbol profesional salvadoreño?
El asunto no se limita a escenarios considerados de menor infraestructura.
En mayo pasado, el estadio Jorge “Mágico” González quedó severamente afectado por una intensa lluvia durante la final del Clausura 2026 entre FAS y Águila. El terreno acumuló agua en diferentes sectores y las imágenes dieron la vuelta al país.
Posteriormente, especialistas evaluaron la cancha y determinaron que el problema no estaba propiamente en el sistema de drenaje, sino en la capa de enraizamiento, que presentaba un exceso de compactación debido al uso constante del escenario. Esa condición impedía que el agua se filtrara verticalmente de manera adecuada y provocaba el encharcamiento.
El estadio incluso tuvo que entrar en un proceso de trabajos para corregir las condiciones que provocaban el estancamiento del agua.
El antecedente demuestra que el problema de una cancha no siempre puede reducirse simplemente a decir que “el drenaje está malo”. La calidad de la grama, la compactación del terreno, la nivelación, el mantenimiento y la capacidad de evacuar grandes cantidades de agua en poco tiempo forman parte de un mismo problema.
El estadio Juan Francisco Barraza tampoco ha escapado a esta situación. A principios del Apertura 2026, el terreno de juego fue señalado por presentar parches, grama dañada y zonas irregulares.
Incluso desde la dirigencia de Águila se reconoció recientemente que el terreno tenía sectores que requerían una inversión mayor. Rigoberto Ortiz explicó en agosto que la grama se encontraba en proceso de recuperación y reconoció la existencia de algunos baches que requerían una intervención más profunda.
El historial se extiende también al estadio Cuscatlán, donde en diferentes temporadas las lluvias han provocado problemas para desarrollar partidos con normalidad. En septiembre de 2025, por ejemplo, un encuentro entre Hércules y Fuerte San Francisco tuvo que ser suspendido porque la cancha acumuló grandes cantidades de agua y no reunía las condiciones para jugar.
En agosto de 2025, otro fuerte aguacero obligó incluso a utilizar escobas y recipientes para retirar agua del Cuscatlán durante un partido.
Por eso, el caso del Antonio Toledo Valle adquiere mayor relevancia. No se trata solamente de una inspección más: la federación ya había advertido que los escenarios que no cumplan con las condiciones mínimas podrían quedar fuera de la programación oficial.
Ahora el Platense tiene hasta el 7 de septiembre para atender las observaciones inmediatas y tres meses para aquellas que demanden trabajos mayores.
La pelota, en este caso, está en la cancha de los responsables del estadio.
Y el fútbol salvadoreño tiene una tarea pendiente que va mucho más allá de Zacatecoluca: conseguir que sus escenarios puedan soportar no solo los 90 minutos de un partido, sino también las condiciones climáticas y el uso constante que exige una liga profesional.
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Las canchas vuelven a quedar en evidencia: ahora le toca al estadio del Platense
Fesfut dio plazo hasta el 7 de septiembre para corregir observaciones en el Antonio Toledo Valle y advierte que el escenario podría quedar fuera de la programación de Primera División.
La cancha que el Platense utiliza como local quedó bajo la lupa de la Fesfut. El Comité de Licencias inspeccionó el pasado 31 de agosto el estadio Antonio Toledo Valle y encontró una serie de observaciones que deberán ser corregidas en los próximos días.
El plazo más inmediato vence el 7 de septiembre, mientras que para las obras que necesiten mayor tiempo se concedieron tres meses.
𝐂𝐎𝐌𝐔𝐍𝐈𝐂𝐀𝐃𝐎 𝐎𝐅𝐈𝐂𝐈𝐀𝐋 | Visita realizada por la Comisión de Inspección de Estadios al estadio Antonio Toledo Valle, ubicado en Zacatecoluca. pic.twitter.com/zdYtjdgWKQ
— FESFUT (@fesfut_sv) September 2, 2026
La advertencia es directa: si las condiciones no son corregidas en los tiempos establecidos, el estadio no será elegible para albergar partidos de la Primera División.
El anuncio llega pocos días después de que el estadio Óscar Quiteño volviera a mostrar uno de los problemas más conocidos de los escenarios deportivos salvadoreños: la acumulación de agua.
Durante el FAS-Firpo del domingo 30 de agosto, una fuerte tormenta convirtió diferentes sectores del terreno en grandes charcos y obligó a detener temporalmente el encuentro.
El Apertura 2026 comenzó con cuestionamientos por el estado de las canchas del Correcaminos, Ana Mercedes Campos y Juan Francisco Barraza, donde se observaron zonas irregulares y deterioro de la grama.
El problema también golpeó al estadio Mágico González durante la final del Clausura, cuando una fuerte lluvia provocó un importante estancamiento de agua. Una evaluación posterior determinó que la capa de enraizamiento estaba excesivamente compactada, afectando la filtración.
Es decir, el problema de las canchas salvadoreñas no es nuevo ni exclusivo de un estadio.
Grama deteriorada, terrenos desnivelados, baches, compactación, mantenimiento insuficiente y acumulación de agua durante las tormentas forman parte de una problemática que periódicamente vuelve al debate cada vez que las lluvias golpean al país.
La diferencia esta vez es que la Fesfut está comenzando a poner fechas y consecuencias sobre la mesa.
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