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Conflicto en Irán podría agravar el hambre y presionar aún más los precios de los alimentos en El Salvador

Según la ONU, hasta 45 millones de personas podrían caer en inseguridad alimentaria a nivel mundial por la guerra en Irán, mientras en El Salvador, informes internacionales apuntan que el alto costo de los alimentos y la caída de ingresos rurales ya presionan a los hogares

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El aumento de los precios internacionales del petróleo y de los insumos agrícolas podría generar nuevas presiones en el costo de los alimentos que enfrentan los hogares salvadoreños.

Desde su inicio, el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel mostró los efectos que podría tener más allá del terreno militar, y uno de los más sensibles es el acceso a los alimentos, pues la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió ayer que una escalada prolongada puede empujar el aumento del hambre a nivel mundial, y prevé que si el conflicto se extiende hasta el mes de junio, hasta 45 millones de personas a nivel mundial podrían caer en vulnerabilidad con respecto a su seguridad alimentaria.

El alza en los precios de la comida en el mundo podrían darse, sobre todo, por el incremento el costo del petróleo, el transporte y los insumos agrícolas, por lo que si sube la energía, también suben los costos para producir y mover alimentos, provocando que ese incremento termine llegando al consumidor.

En ese escenario internacional se encuentra El Salvador, donde la situación con los alimentos y el costo de la vida ya representa una dificultad pues, aunque en los últimos meses la inflación ha mostrado una desaceleración, el gasto al que se enfrentan los hogares sigue alto y con pocas señales de que la situación vaya a mejorar. Un ejemplo es la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para el sector urbano, la cual en enero apenas bajó un 0.5 % con respecto a diciembre, una reducción mínima que en la práctica no cambia el gasto mensual de las familias, las cuales continúan destinando buena parte de sus ingresos mensuales para la compra de alimentos.

Lo que muestran estos datos es que el problema no es solo si los precios suben o bajan, sino el nivel en el que se mantienen, el cual sigue siendo elevado y, por ello, cualquier presión adicional desde el exterior, como el encarecimiento del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, puede volver a empujar los precios hacia arriba o impedir que bajen con mayor rapidez, lo que complica aún más la situación para los hogares.

Alimentos
Informes internacionales advierten que las presiones en los precios de alimentos continúan afectando la seguridad alimentaria de hogares vulnerables.

Ese punto coincide con lo que advierte la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra el Hambre (Fews Net) en sus informes más recientes, entre los cuales apunta que El Salvador se mantendrá en una condición de inseguridad alimentaria clasificada como Fase 2 o “estrés” de la Clasificación Integrada por Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF), lo que significa que los hogares logran cubrir lo básico, pero con limitaciones y sacrificando otros gastos importantes, esto a pesar de que el organismo no considera la situación de los hogares como una crisis en sí misma, pero sí como una dificultad.

A esa presión por los precios se suma un problema interno que se dará en los próximos meses según las proyecciones de Fews Net, las cuales apuntan que los ingresos de los hogares rurales comenzarán a bajar entre marzo y mayo, justo cuando inicia la época más complicada del año para muchas familias.

El documento explica que esto ocurre porque terminan las cosechas de café y caña, que son de las principales fuentes de empleo temporal en el campo y señala: “Las oportunidades laborales en las zonas productoras de café y caña de azúcar continúan en rangos promedio hasta febrero, pero comienzan a disminuir estacionalmente a medida que concluyen las cosechas y se pasa a labores de mantenimiento con menor remuneración, lo que reduce los ingresos de los hogares que dependen de estos sectores”.

En este sentido, el documento del organismo también señala que son las familias del campo que se han endeudado para asegurar la producción en ciclos anteriores las más vulnerables ante un contexto de precios altos, sobre todo por la Canasta Básica que, según Fews Net “está por encima del promedio”.

$183.27 EN ENERO

Es el precio que alcanzó la Canasta Básica Rural en enero

A pesar de que la situación podría darse a lo largo del territorio salvadoreño, la entidad subraya que son los departamentos de Usulután, Morazán y La Unión los que generan mayor preocupación, pues en esas zonas donde se han identificado la mayor cantidad de familias en fase de estrés y de crisis de la clasificación CIF.  “En esta región, los hogares pobres iniciaron 2026 con reservas de alimentos de producción propia por debajo del promedio y están dependiendo de las compras en el mercado para acceder a alimentos de forma inusualmente temprana, en medio de una capacidad limitada para generar ingresos”, señala el documento.

Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), en enero el precio de la CBA para las familias rurales alcanzó los $183.27 en enero, un costo alto si se compara con el salario mínimo establecido para el sector agrícola, el cual está en $272.72, un monto que se queda corto a la hora de asumir gastos como alimentación, pago de servicios, salud o educación.

Precios que no bajan lo suficiente

Este escenario de menores ingresos al que se enfrentarán los siguientes meses los productores agrícolas se combina con un costo de la vida que sigue siendo alto en general pues, aunque el ritmo de crecimiento de un indicador como la inflación se ha ralentizado, los precios no han regresado a niveles de años anteriores, lo que mantiene la presión sobre los hogares; prácticamente, las familias siguen comprando alimentos caros, aunque estos ya no suban tan rápido de precio como antes.

Por ello, una escalada en las tensiones en Medio Oriente, lo que se suma a las pocas intenciones que tiene el gobierno de Estados Unidos por poner fin a la guerra, implicaría en una consecuente presión extra sobre las finanzas de los salvadoreños, pues como ya han advertido algunos sectores productivos en el país, si la tendencia en los precios del petróleo se mantiene, habría un efecto cascada que terminaría por afectar los precios de los bienes de consumo, entre ellos los alimentos.

TRANSPORTE
La posible escalada del conflicto en Medio Oriente podría impactar los precios internacionales del petróleo y encarecer la producción y el transporte de alimentos.

Esto tiene un efecto directo en la seguridad alimentaria, que es el punto de interés de los monitoreos de Fews Net, organismo que señala que, aunque se espera una mejora con la cosecha de primera a mediados de año, esta recuperación es parcial, ya que habrá mejoras estacionales, pero limitadas, especialmente en zonas vulnerables como el corredor seco oriental. Es decir, la situación puede aliviarse un poco, pero no resolverse del todo.

Anteriormente, la ONU también advirtió sobre la posible llegada del fenómeno de El Niño a la región, lo que implica un período de sequía más extenso de lo normal. Ante esto, productores consultados por El Diario de hoy han advertido que existe incertidumbre en el sector a causa del comportamiento que tendrá el clima en los próximos meses y por el encarecimiento de insumos, muchos de ellos ligados al precio del petróleo. Si el conflicto internacional mantiene altos estos costos sumaría más presiones de las que ya se prevén por El Niño.

De hecho, el informe de Fews Net ya anticipa posibles retrasos en la siembra en algunas zonas del país, lo que podría impactar el rendimiento de los cultivos, algo que vendría dado por lo ya advertido por la ONU, pues “las temperaturas por encima del promedio y las lluvias irregulares, por debajo del promedio, probablemente reducirán la humedad del suelo y aumentarán el riesgo de plagas y enfermedades en los cultivos durante todo el ciclo de primera”, un ciclo de siempre que se da entre mayo y junio, justo cuando ya ha empezado la temporada de lluvias en el país.

“Las oportunidades laborales en las zonas productoras de café y caña de azúcar continúan en rangos promedio hasta febrero, pero comienzan a disminuir estacionalmente a medida que concluyen las cosechas y se pasa a labores de mantenimiento con menor remuneración, lo que reduce los ingresos de los hogares que dependen de estos sectores”.

Informe de Fews Net

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