Condenan a 40 pandilleros de la 18 Revolucionarios a penas de hasta 45 años
Los condenados pertenecían a la cancha El Jocote de la Tribu Quever, una estructura de la pandilla 18 Revolucionarios que operaba principalmente en San Matías, La Libertad Norte. Las capturas fueron realizadas durante el régimen de excepción y las condenas fueron emitidas por un tribunal especializado en crimen organizado
Un total de 40 integrantes de la cancha El Jocote, perteneciente a la Tribu Quever de la pandilla 18 Revolucionarios, fueron condenados a penas de entre 25 y 45 años de prisión por el delito de agrupaciones ilícitas. Foto EDH/Cortesía Fiscalía General de la República.
Un total de 40 integrantes de la cancha El Jocote, perteneciente a la Tribu Quever de la pandilla 18 Revolucionarios, fueron condenados a penas de entre 25 y 45 años de prisión por el delito de agrupaciones ilícitas.
Las sentencias fueron emitidas por el Tribunal Primero contra el Crimen Organizado de San Salvador, juez 4, luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) presentara pruebas documentales, periciales y testimoniales que, según el ente fiscal, demostraron la participación y pertenencia de los procesados dentro de la estructura criminal.
De acuerdo con las investigaciones, los ahora condenados fueron capturados durante operativos desarrollados bajo el régimen de excepción, implementado en marzo de 2022 como parte de la estrategia gubernamental contra las pandillas.
Operaban en San Matías y zonas aledañas
La Fiscalía estableció que la cancha El Jocote mantenía presencia principalmente en el distrito de San Matías, en La Libertad Norte, así como en sectores cercanos del departamento de La Libertad.
Según las autoridades, los integrantes desempeñaban diferentes funciones dentro de la organización criminal, desde cargos de liderazgo hasta tareas de vigilancia, coordinación y apoyo logístico.
Un total de 40 integrantes de la cancha El Jocote, perteneciente a la Tribu Quever de la pandilla 18 Revolucionarios, fueron condenados a penas de entre 25 y 45 años de prisión por el delito de agrupaciones ilícitas. Foto EDH/Cortesía Fiscalía General de la República.
Durante el proceso judicial se logró determinar el rango que cada uno ocupaba dentro de la estructura, elemento que fue considerado por el tribunal al momento de individualizar las condenas.
Entre los sentenciados a 45 años de prisión figura Santos Molina Henríquez, alias “Charlie” o “Candilito”, identificado como encargado de cancha dentro de la estructura.
También recibieron la misma condena Henry Ricardo Delgado, alias “Terri”; Jairo Vladimir Cortez Lemus, alias “Cobra”; Alcides Morales Lemus, alias “Ronaldinho”; Sergio Ernesto Díaz Aguilar, alias “Sergio”; Jesús Adonay González Martínez, alias “Chusnay” o “Chungo”; Marlon Franklin Pérez Espino, alias “Cántaro”; Francisco Manuel Cañas Serrano, alias “Paco” o “Paco Cañas”; Manuel de Jesús Martínez Henríquez, alias “Danger” o “Cusuco”; José Pablo López Pérez, alias “Baby” o “Barby”; German Enrique González Tejada, alias “La Loba” o “Comején”; y Erika Elizabeth Orellana Rodríguez, alias “Chimbola”, entre otros miembros de la organización.
De acuerdo con el fallo, un encargado de cancha, una homegirl y 18 homeboys fueron condenados a 45 años de prisión.
Además, tres civiles activos recibieron sentencias de 30 años de cárcel, mientras que otros 17 colaboradores fueron condenados a 25 años de prisión.
Fiscalía destacó las pruebas presentadas
La FGR informó que durante la audiencia única presentó abundante evidencia documental, técnica y testimonial para acreditar la participación de los acusados dentro de la pandilla 18 Revolucionarios.
Según el Ministerio Público, las pruebas permitieron establecer la pertenencia de los procesados a la cancha El Jocote, así como las funciones que desempeñaban dentro de la Tribu Quever.
La resolución se suma a otras condenas emitidas por tribunales especializados contra estructuras de la MS-13 y de la pandilla 18 procesadas bajo las disposiciones del régimen de excepción.
Las autoridades sostienen que estas sentencias forman parte de los esfuerzos para desarticular las redes de mando, vigilancia y colaboración que durante años operaron en distintas comunidades del país y que eran señaladas de participar en actividades criminales vinculadas a las pandillas.