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5 pasos para cuidar su salud y evitar errores médicos

La falta de seguimiento, el abandono de tratamientos y la automedicación ponen en peligro la salud de los pacientes, advierte especialista en farmacovigilancia

Mantener una buena salud incluye seguir las recomendaciones de los médicos en el uso de los fármacos. Foto EDH/Referencia

Cada 17 de septiembre, por disposición de los estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptada en la Asamblea número 72 de 2019, se conmuta el Día Mundial de la Seguridad del Paciente para crear conciencia en la población y el personal médico sobre el cuidado de la salud.

Para este año 2026, la campaña mundial se enfoca en el lema «Atención segura para las enfermedades no transmisibles».

La decisión responde a que el 74 % de las muertes registradas a escala global corresponden a afecciones no transmisibles, es decir, enfermedades de larga duración que no se contagian entre personas.

Entre ellas figuran padecimientos cardiovasculares (como infartos o hipertensión arterial), distintos tipos de cáncer, enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus, lesión renal crónica y afecciones respiratorias crónicas como el asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

El doctor Roberto Carlos Serrano, experto en farmacovigilancia y seguridad de los medicamentos, explica que las personas con estas dolencias están expuestas a constantes riesgos durante su proceso de atención por tratarse de enfermedades prolongadas.

Un paciente con diabetes o hipertensión, por ejemplo, debe consumir fármacos de forma continua, lo que de por sí representa un riesgo inherente de sufrir reacciones adversas o cometer errores de medicación.

Los 5 pasos para una atención segura

De acuerdo con el especialista, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido cinco etapas del proceso asistencial en las que los pacientes y el personal de salud pueden prevenir complicaciones:

  1. Prevención de factores de riesgo: Antes de desarrollar un padecimiento, la población debe evitar hábitos de riesgo y mantener estilos de vida saludables. Por ejemplo, el consumo de tabaco eleva las probabilidades de sufrir hipertensión y enfermedades cardiovasculares, mientras que la obesidad y el sedentarismo son detonantes de diabetes.
  2. Diagnóstico oportuno: Consiste en identificar síntomas a tiempo y consultar con un profesional de la salud. Omitir alertas tempranas —como mareos frecuentes, trastornos del sueño o sangrado en las heces— provoca que las afecciones se detecten en etapas avanzadas, lo que deteriora el pronóstico del paciente.
  3. Adherencia al tratamiento: El paciente debe comprender y cumplir las indicaciones médicas, tanto farmacológicas como no farmacológicas. Si se manifiestan reacciones adversas por el uso de medicinas, se deben reportar al médico para ajustar la dosis o el tratamiento, en lugar de suspenderlo por decisión propia.
  4. Seguimiento periódico: Las consultas de control programadas (mensuales, bimestrales o trimestrales) no deben verse solo como un trámite para obtener «recetas repetitivas». Son una oportunidad clínica para evaluar la evolución, realizar exámenes de laboratorio informados y prevenir descompensaciones.
  5. Autocuidado consciente: Implica usar adecuadamente los fármacos o dispositivos asignados y mantenerse atento a la evolución del estado de salud para buscar ayuda médica oportuna cuando se requiera.

El peligro de la automedicación y los consejos de terceros

Uno de los factores que vulnera la seguridad del paciente es la interrupción de los tratamientos prescritos para acudir a remedios caseros, recomendaciones de internet o sugerencias de personas particulares.

Al respecto, el doctor Serrano detalla que este año colaboran con la Universidad San Salvador en un estudio sobre automedicación.

La investigación ha identificado que una de las principales actitudes que motiva a las personas a consumirlo todo por su cuenta es la indicación dada por allegados que no son profesionales de la salud.

El especialista señala que sugerir a un vecino el uso de un fármaco o antibiótico porque funcionó en un caso particular puede complicar la salud del enfermo en lugar de ayudarle, debido a la falta de un diagnóstico adecuado y a la carencia de una cultura de uso seguro de los medicamentos.

Ante cualquier síntoma, la indicación directa es consultar a un médico.

Apoyo entre pacientes: una alternativa de educación

Para fortalecer la adherencia a los tratamientos, las campañas internacionales incentivan la participación activa de los propios enfermos.

En El Salvador existen agrupaciones y redes de autoapoyo —principalmente orientadas al cuidado de la diabetes— donde pacientes experimentados orientan a personas con diagnósticos recientes.

Esta interacción entre pares permite compartir vivencias sobre cómo sobrellevar la enfermedad y fomenta una mejor disposición a cumplir las indicaciones médicas.

La recomendación final del especialista recalca la necesidad de que los médicos expliquen de forma clara los tratamientos y que los pacientes asuman una cultura de autocuidado e información para minimizar los riesgos en su salud.

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