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Siria condena a muerte en ausencia a exdictador Bashar al Asad por atrocidades

Un tribunal sirio condenó a muerte este martes al expresidente Bashar al Asad tras un juicio celebrado en su ausencia, declarándolo culpable de atrocidades cometidas durante los casi 14 años de guerra civil en el país. Es la primera sentencia de este tipo bajo el liderazgo de las autoridades de transición de Siria, que derrocaron a Asad en diciembre de 2024 con la promesa de impartir justicia y exigir responsabilidades por los crímenes cometidos durante su gobierno. El juicio contra Asad y otros funcionarios había comenzado en abril. El presidente derrocado, quien huyó a Moscú cuando las fuerzas lideradas por los islamistas se acercaban a Damasco, fue juzgado en ausencia. Este martes, un tribunal de la capital lo declaró culpable de «asesinato premeditado, homicidio intencional de más de una persona, homicidio intencional de menores de 15 años (…) tortura, tortura con resultado de muerte y privación de libertad en múltiples ocasiones», considerados crímenes contra la humanidad y de guerra. «Por lo tanto, se le condena a muerte», indicó el juez Fakhr al Din al Aryan. Decenas de personas se reunieron frente al palacio de justicia, portando fotos de sus seres queridos desaparecidos o encarcelados bajo el antiguo régimen, y expresaron su alegría al conocerse el veredicto. Muchas venían de Daraa, cuna del levantamiento que llevó a la guerra civil, entre ellas Ramzi Abou Naboud, quien sostenía un retrato de su hermano Ahmed, muerto durante la represión de una manifestación en su ciudad en 2011. «Doy gracias a Dios y a …

Decenas de personas se reunieron frente al palacio de justicia, portando fotos de sus seres queridos desaparecidos o encarcelados bajo el antiguo régimen, y expresaron su alegría al conocerse el veredicto.
Decenas de personas se reunieron frente al palacio de justicia, portando fotos de sus seres queridos desaparecidos o encarcelados bajo el antiguo régimen, y expresaron su alegría al conocerse el veredicto.

Un tribunal sirio condenó a muerte este martes al expresidente Bashar al Asad tras un juicio celebrado en su ausencia, declarándolo culpable de atrocidades cometidas durante los casi 14 años de guerra civil en el país.

Es la primera sentencia de este tipo bajo el liderazgo de las autoridades de transición de Siria, que derrocaron a Asad en diciembre de 2024 con la promesa de impartir justicia y exigir responsabilidades por los crímenes cometidos durante su gobierno.


El juicio contra Asad y otros funcionarios había comenzado en abril. El presidente derrocado, quien huyó a Moscú cuando las fuerzas lideradas por los islamistas se acercaban a Damasco, fue juzgado en ausencia.

Este martes, un tribunal de la capital lo declaró culpable de «asesinato premeditado, homicidio intencional de más de una persona, homicidio intencional de menores de 15 años (…) tortura, tortura con resultado de muerte y privación de libertad en múltiples ocasiones», considerados crímenes contra la humanidad y de guerra.

«Por lo tanto, se le condena a muerte», indicó el juez Fakhr al Din al Aryan.

Decenas de personas se reunieron frente al palacio de justicia, portando fotos de sus seres queridos desaparecidos o encarcelados bajo el antiguo régimen, y expresaron su alegría al conocerse el veredicto.

Muchas venían de Daraa, cuna del levantamiento que llevó a la guerra civil, entre ellas Ramzi Abou Naboud, quien sostenía un retrato de su hermano Ahmed, muerto durante la represión de una manifestación en su ciudad en 2011.

«Doy gracias a Dios y a la justicia; hoy hemos obtenido un fallo que nos ha reconfortado el corazón, aunque no resucitará a quienes fueron asesinados», declaró a la AFP.

Un solo acusado presente

El tribunal también condenó a muerte en ausencia a varios antiguos altos cargos militares y de seguridad, entre ellos el hermano de Bashar al Asad, Maher, quien también huyó del país.

Entre los condenados se encuentran el exministro de Defensa Fahd al Freij y Louay al Ali, que dirigía en 2011 la inteligencia militar en la provincia de Daraa.

El tribunal declaró a los funcionarios culpables de delitos que incluyen asesinato, incitación al asesinato, tortura con resultado de muerte y privación reiterada de la libertad.

El exfuncionario de seguridad Atif Najib -único acusado presente en el banquillo- también fue condenado a muerte por «crímenes contra la humanidad» cometidos cuando era jefe de la seguridad política en Daraa.

Las fuerzas de seguridad reprimieron allí manifestaciones pacíficas con munición real y él fue destituido de su cargo tras la represión, mientras las protestas se extendían a otras provincias.

El tribunal destacó que Najib negó los hechos y no había mostrado «ningún arrepentimiento». Su condena es un «hito importante en el proceso de enjuiciamiento de los responsables de delitos graves», señaló la Comisión Nacional Siria para la Justicia de Transición.

«15 años de sufrimiento»

Las muestras de alegría a la salida del palacio de justicia, difundidas en redes sociales, «reflejan 15 años de sufrimiento», escribió en X Hiba Zayadin, especialista en Siria de Human Rights Watch.

Sin embargo, recordó que la ONG de defensa de los derechos humanos «se opone a la pena de muerte, sin importar las circunstancias», porque «es cruel e irreversible, especialmente cuando no se garantiza un juicio justo».

La guerra civil siria se desencadenó tras la sangrienta represión de manifestaciones prodemocracia, en el contexto de la Primavera Árabe, una ola de revueltas contra los gobiernos en el poder en toda la región.

Más de medio millón de personas murieron, millones fueron desplazadas y otras decenas de miles desaparecieron, muchas en el brutal sistema penitenciario del país.

La caída de Bashar al Asad, quien había sucedido a su padre Hafez en el año 2000, puso fin a más de medio siglo de reinado absoluto de su clan familiar.

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