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«París bien vale una misa»: León XIV congrega a 800,000 personas en La Concordia

Cientos de miles de personas asistieron este sábado a una misa gigante en los emblemáticos Campos Elíseos de París, punto álgido de la visita del papa León XIV a una Francia laica donde aumentan los bautismos entre jóvenes y adultos.

París bien vale una misa es en una frase, probablemente apócrifa, atribuida a Enrique de Borbón o de Navarra, pretendiente al reino de Francia, que eligió convertirse al catolicismo para poder reinar. Desde entonces viene utilizándose con el sentido de la conveniencia de establecer prioridades: es útil renunciar a algo para obtener lo que realmente se desea. La frase hubiese valido perfectamente como pie de fotografía de las miles de personas -800.000 según los cálculos de El Vaticano- que se han dado cita este sàbado en la plaza de la Concordia para escuchar a León XIV en el acto central de su visita de cuatro días en Francia. La misa era de dimensiones XXL y el fervor de los asistentes se hizo sentir desde primera hora de la mañana, con miles de ciudadanos guardando sitio para el evento como ha podido comprobar el equipo de RFI que ha realizado la cobertura. 

En su homilía, pronunciada en francés, León XIV saludó a los jóvenes, que, según él, son «la Iglesia de hoy». La misa al aire libre, que duró una hora y media, se celebró en honor a la Virgen María. El sumo pontífice abandonará ahora París y pondrá rumbo a Lourdes, adonde se desplazará en avión. Su visita, la primera a la capital francesa de un papa en 18 años, tras la última de Benedicto XVI en 2008, está siendo seguida por cientos de miles de fieles, un hito remarcable en un país que ha hecho de su laicidad una bandera.

«En este hermoso país que es Francia, muchos se han saciado de esta agua viva [que es la fe] a lo largo de los siglos», ha dicho León XIV, citando a San Francisco de Sales, San Vicente de Paúl o incluso a Frédéric Ozanam. «Desde esta hermosa ciudad de París, rezo con fervor para que el agua viva del Espíritu Santo se derrame sobre toda Francia. Pienso en vosotros, en vuestras queridas familias, que, a pesar de las dificultades a las que os enfrentáis a diario, perseveráis con valentía en vuestra misión. Os doy las gracias desde lo más profundo de mi corazón», declaró el papa.

Un entusiasmo popular acompaña la primera visita de un pontífice a París desde Benedicto XVI en 2008. El viernes, 300,000 personas acompañaron a León XIV por las calles de París y 80.000 jóvenes lo acogieron como una estrella del rock en el Estadio de Francia.

El fervor por el líder espiritual de 1.400 millones de católicos en el mundo se vio de nuevo este sábado, cuando recorrió a bordo de su papamóvil los Campos Elíseos, mientras el público le acercaba bebés para bendecir y lo aclamaba agitando banderines de Francia y del Vaticano.

Numerosas personalidades presentes en la plaza de la Concordia durante la misa XXL que ha arrancado poco después de las 15 horas local. Se ha visto a varias personalidades políticas entre el público de la plaza y sus alrededores. Entre ellas, Brigitte Macron, el primer ministro Sébastien Lecornu, el presidente del Senado, Gérard Larcher, y la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet. También están presentes diputados del Reagrupamiento Nacional, incluida su líder, Marine Le Pen.

Al final de la tarde, tras la misa multitudinaria, el jefe de los 1.400 millones de católicos en el mundo volará al santuario de Lourdes, en el sur del país, que recibe tres millones de visitantes cada año, para la segunda etapa de su visita. Allí presidirá por la noche una oración ante la gruta de Massabielle, donde se habrían producido las 18 apariciones de la Virgen María a Bernadette Soubirous en 1858. También tiene previsto reunirse con víctimas de abusos de la Iglesia.

El viernes, el papa estadounidense-peruano pudo medir el fervor de 300.000 personas, según el Vaticano, que lo aclamaron a su paso en papamóvil por el centro de la capital, y luego durante una vigilia con 80.000 jóvenes en el Estadio de Francia.  Esta visita en tres etapas -París, Lourdes y Metz- moviliza un fuerte dispositivo de 15.000 policías y gendarmes y costará 27 millones de euros (unos 30 millones de dólares).

El viaje llega en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, país oficialmente laico, donde los bautismos de adolescentes y adultos progresaron en los últimos cinco años (21.386 este año) pese a que la práctica religiosa retrocede de forma general.

Nada más llegar, el sumo pontífice advirtió el viernes ante el presidente francés, Emmanuel Macron, que el principio de laicidad «no consiste en excluir a la religión del espacio público».

Este es un tema de tensión recurrente en el debate público, especialmente en torno al uso del velo islámico, cuya prohibición en los espacios públicos propone la ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la elección presidencial de 2027.

«Dichosas»

En este contexto, 800.000 fieles, según el Vaticano, acudieron a la plaza de la Concordia y a los Campos Elíseos para escuchar en persona el mensaje de su líder espiritual. En 1997, con Juan Pablo II, fueron un millón y, en 2018, con Benedicto XVI, 260.000.

Sentada a pocos metros del altar, Suzanne Grangé, una jubilada parisina de 62 años, esperaba que León XIV lanzara «un mensaje de esperanza por los jóvenes para que tengan ganas de comprometerse, para que no tengan vergüenza de ser cristianos».

En su homilía, el sumo pontífice subrayó la «sed de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el corazón de cada uno», frente a la tentación de contentarse «con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con estos pequeños ídolos tan numerosos», y consideró a los jóvenes como «la Iglesia de hoy».

Antes y después de la celebración, las imágenes eran de alegría. Voluntarios y fieles de cada parroquia tomaban fotos en grupos para inmortalizar el momento, las familias organizaban pícnics mientras los niños coloreaban dibujos del papa…

Los migrantes en la agenda de León XIV 

Antes de esta cita, León XIV ha acudido a primera hora de la mañana en la Maison Bakhita, asociación de acogida de migrantes fundada a raíz del llamamiento a «acoger, proteger, promover e integrar», lanzado por su predecesor, Francisco.

Seis migrantes de Argelia, Afganistán, Bielorrusia, Irak y Costa de Marfil, musulmanes o cristianos, se han reunido con él, un «mensaje», según los responsables del lugar, cuando la migración promete ser uno de los temas claves de la presidencial y con el Reagrupamiento Nacional de Le Pen liderando todas las encuestas. 

Desde su elección como papa en mayo de 2025, Robert Francis Prevost suele llamar a defender la dignidad de las personas exiliadas y de los refugiados, y no duda en criticar la política migratoria del presidente estadounidense, Donald Trump.

La Inteligencia artificial ha tenido un protagonismo especial en el arranque de la visita del papa a Francia. El pontífice estadounidense-peruano dedicó en mayo su primera encíclica, «Magnifica Humanitas» a la IA, tecnología que llamó a «desarmar» para «impedirle el dominio sobre lo humano», tema que abordó de nuevo en Francia.

Ante las autoridades francesas y diplomáticos reunidos en el Palacio del Elíseo, León XIV llamó a «formar las mentes en un discernimiento ético capaz de distinguir lo que es moralmente bueno», para que el progreso tecnológico esté al servicio de la dignidad humana. Su discurso en la UNESCO del viernes por la tarde también tuvo en la IA su eje central. 

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