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Maduro pide cerrar su proceso en EE.UU. y alega «inmunidad soberana»

Maduro consideró que el tribunal de Nueva York que lleva adelante su caso «no es competente» para juzgarlo a él ni tampoco a su esposa Cilia Flores

Fotografía de archivo de un dibujo de la artista Jane Rosenberg que muestra a Nicolás Maduro (c) junto a sus abogados, en Nueva York (EE.UU.). EFE/ Jane Rosenberg
Fotografía de archivo de un dibujo de la artista Jane Rosenberg que muestra a Nicolás Maduro (c) junto a sus abogados, en Nueva York (EE.UU.). EFE/ Jane Rosenberg

La defensa de Nicolás Maduro pidió este miércoles desestimar el caso penal en su contra en Estados Unidos bajo el argumento de la inmunidad soberana, según consta en el archivo judicial digital.

El abogado de Maduro, Barry Pollack, entregó dos mociones al tribunal: una para desestimar toda la acusación contra el venezolano con base en la inmunidad soberana, y otra, en caso de que esa no prospere, para desestimar solo el cargo de conspiración por narcoterrorismo.

Maduro está acusado de conspiración para cometer actos de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas automáticas, y está preso en un penal de Nueva York, donde se procesa su caso, desde su captura en Caracas el 3 de enero.

Nicolás Maduro tiene hasta este miércoles para pedir inmunidad ante la Justicia de EE.UU.
Fotografía de archivo de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a su llegada a Nueva York tras su captura el 3 de enero de 2026 en Caracas (EE.UU.). EFE/EPA/ Stringer

Los argumentos de la defensa de Maduro

En la primera moción, argumentó que un tribunal de EE.UU. no tiene jurisdicción para procesar a Maduro porque es «jefe de Estado de facto» y la conducta en la que se basan los cargos «consiste en actos atribuibles a los cargos oficiales» y a las «facultades del Estado».

Maduro consideró que el tribunal de Nueva York que lleva adelante su caso «no es competente» para juzgarlo a él ni tampoco a su esposa Cilia Flores, también presa en Estados Unidos, según un documento presentado por sus abogados ante el tribunal de Nueva York.

«El Tribunal carecería de jurisdicción sobre el señor Maduro si este tuviera derecho o bien a la inmunidad soberana basada en su condición de jefe de Estado o bien a la inmunidad soberana basada en la conducta (…). Tiene derecho a ambas», indicó en el escrito.

Además, pidió cerrar el caso «con perjuicio», lo que impide en la práctica que pueda presentarse la misma acusación.

«Ningún tribunal estadounidense ha presidido jamás el juicio penal de un líder extranjero que fuera reconocido por su propio país como jefe de Estado en ejercicio en el momento en que se presentaron los cargos», señala el texto de la defensa.

«La inmunidad de los jefes de Estados soberanos constituye un principio fundamental del derecho internacional», sostienen los abogados Barry Pollack y Anna Estevao.

Según el documento, Maduro tiene además derecho a inmunidad puesto que los cargos presentados en Estados Unidos abarcan el tiempo en que ejercía como presidente de Venezuela.

En la segunda moción, el abogado pidió la retirada del cargo de narcoterrorismo argumentando que el tribunal tampoco tiene jurisdicción y que no está formulado adecuadamente según la ley estadounidense.

El cargo «pretende acusar a un ciudadano extranjero» por una «conducta exclusivamente extranjera sin alegar adecuadamente el elemento jurisdiccional»; no establece su «intención de causar perjuicio a Estados Unidos, sus ciudadanos o sus intereses», y «no está dentro de la autoridad del Congreso para regular», escribió Pollack.

El caso judicial contra Nicolás Maduro

Se esperaba que Maduro solicitara la inmunidad soberana, puesto que vencía el plazo fijado por el juez Alvin Hellerstein para que la defensa presentara sus argumentos.

La Fiscalía de EE.UU. tiene hasta el 2 de octubre para responder a estas mociones, previsiblemente en contra.

La vista para abordar estas cuestiones está programada el 17 de noviembre, antes del juicio, que por el momento está fechado para junio de 2027.

El caso tiene como antecedente más cercano el de Manuel Noriega, exmandatario panameño capturado por tropas estadounidenses en 1989 y posteriormente juzgado en EE.UU. por narcotráfico. En 1990, un tribunal federal estadounidense rechazó su argumento de inmunidad como jefe de Estado.

En el caso de Maduro, este seguía ejerciendo formalmente como presidente de Venezuela cuando fue capturado, pero Washington había dejado de reconocerlo como mandatario legítimo en 2019.

El depuesto presidente difundió el pasado domingo fotografías suyas desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC), en Nueva York, vestido con pantalón y sudadera grises y haciendo el signo de la victoria, junto con un mensaje en el que aseguró estar «firme».

La pareja está detenida desde enero en una cárcel de Brooklyn bajo un régimen estricto, sin acceso a diarios o internet.

Sin embargo, Maduro está autorizado a hablar por teléfono con su familia y sus abogados durante aproximadamente 300 minutos al mes, con un máximo de 15 minutos por llamada, según una fuente cercana al dirigente.

«Seguiremos fuertes, serenos y confiados: Dios está con nosotros. Dios proveerá. Venezuela renacerá», afirmó.

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