De la Espriella tomó el juramento a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, acompañado del campesino Luis Felipe Yagüé, de 74 años, invitado de honor del ahora presidente como muestra de apoyo a pequeños empresarios y emprendedores colombianos
De la Espriella tomó el juramento a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, acompañado del campesino Luis Felipe Yagüé, de 74 años, invitado de honor del ahora presidente como muestra de apoyo a pequeños empresarios y emprendedores colombianos

El abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella juró este viernes como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030, en una ceremonia de investidura celebrada en un auditorio universitario de Cali, capital del departamento del Valle del Cauca (suroeste).
«Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia», dijo De la Espriella al jurar ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien acto seguido le impuso la banda presidencial.
En simultánea, soldados del Ejército dispararon 21 cañonazos de salva con los colores de la bandera colombiana desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, situada en Bogotá, y el ya presidente en ejercicio recibió el saludo afectuoso de su familia y el aplauso de los presentes en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali.
Enseguida, De la Espriella tomó el juramento a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, acompañado del campesino Luis Felipe Yagüé, de 74 años, invitado de honor del ahora presidente como muestra de apoyo a pequeños empresarios y emprendedores colombianos.
De la Espriella llegó al auditorio acompañado de su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos, todos menores de edad, y lo recibió con aplausos por los más de mil invitados nacionales e internacionales, que esperaron durante más de una hora su llegada.
De la Espriella aseguró que ha llegado para «cerrar un largo capítulo de resignación nacional».
«Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», expresó el nuevo mandatario, quien anunció que su Gobierno librará «una batalla cultural» para defender a la familia como eje central de la sociedad.
«No existe política pública capaz de reemplazar la obra que una familia unida puede realizar por sus hijos y su país. En los hogares se aprenden los principios, se cultivan las virtudes y se forman los ciudadanos. La fortaleza de la familia es la fortaleza de Colombia», dijo.
En vez de dar su discurso en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, donde juró el cargo, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, donde habló ante los militares, como era su deseo desde un principio, para «homenajear a los verdaderos héroes de la patria».
«La batalla cultural es devolverle a Colombia la confianza en sus principios y valores fundacionales, porque la ‘patria milagro’ solo podrá edificarse sobre una sociedad que se respete a sí misma, que conozca quién es, que se reconcilie con su historia, que esté segura en sus valores y que sea capaz de construir un futuro con orgullo y prosperidad», insistió el presidente.
De la Espriella aseguró que garantizar la protección de las mujeres y los niños «constituye uno de los deberes más elevados del Estado» y que su Gobierno «no tolerará ninguna forma de violencia» contra ellos.
«Ninguna mujer puede vivir bajo el temor de la violencia, ningún niño puede crecer privado del amor, del cuidado y de las oportunidades necesarias para desarrollar los talentos que Dios le concedió. Todo el peso de la ley caerá sobre quienes se atrevan a maltratarlos», dijo al tiempo de asegurar que implementará la cadena perpetua para estos delitos.
Asimismo, anunció que corregirá «las decisiones equivocadas» que llevaron a una crisis del sistema de salud y que tiene la voluntad de mejorar «lo que sea necesario» para garantizar el bienestar de la población.
En su intervención, De la Espriella afirmó que la crisis que atraviesa el sistema de salud colombiano cambiará en su Gobierno, para lo cual anunció en días previos un plan de choque que busca agilizar las citas y la entrega de medicamentos.
«Cuando una persona muere esperando una cirugía o un adulto mayor espera meses por su medicación, no estamos ante una crisis sino ante un drama profundamente humano», aseguró.
De la Espriella citó al expresidente del Gobierno español Adolfo Suárez para prometer que gobernará desde las regiones y recorrerá el país durante su mandato.
«Parafraseando a ese gran protagonista de la transición democrática española, Adolfo Suárez, puedo prometer y prometo que gobernaré desde las regiones», afirmó De la Espriella en el discurso que pronunció en un cantón militar de Cali, capital del departamento de Valle del Cauca (suroeste).
Adolfo Suárez fue el primer presidente del Gobierno español, durante la transición democrática, entre 1976 y 1981, que en su discurso inaugural usó la fórmula «puedo prometer y prometo» para hablar de sus compromisos como gobernante.
El mandatario aseguró que dedicará «todas sus energías» a recorrer el territorio nacional porque, según dijo, «ningún compatriota puede sentirse abandonado por el Gobierno del Tigre», como denomina a su Administración.
«Y puedo prometer y prometo que trabajaré sin descanso para que, al concluir este mandato, Colombia pueda afirmar orgullosamente que la autoridad volvió a sentirse en cada rincón de la patria», añadió.
De la Espriella anunció semanas antes de la investidura que instalará sedes alternas de la Presidencia en Barranquilla, Cali y Medellín y que convertirá la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo en Bogotá, en un museo, como parte de su apuesta por descentralizar el poder.
El presidente del Senado, Honorio Henríquez, también hizo referencias a la transición democrática española durante el discurso que pronunció tras imponer la banda presidencial a De la Espriella, en el que al hablar de reconciliación señaló que «abundan ejemplos de que nada será posible sin convergencia y sentido colectivo».
«En el momento más crítico de su transición hacia la democracia, España dio el gran ejemplo en 1977», manifestó.
Henriquez agregó: «Enfrentados acérrimamente por las 500.000 muertes de la Guerra Civil y por 36 años de dictadura de Franco, los máximos dirigentes políticos de la izquierda, del centro y derecha fueron capaces de declinar sus rencores y pusieron de lado los intereses para negociar y definir con sus adversarios el plan político y económico, a través del cual se convirtió en un país próspero y exitoso cuando era de los más atrasados de Europa».

En el acto es notoria la ausencia de los congresistas del Pacto Histórico, partido del presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, quienes no asisten a la investidura de De la Espriella, a quien consideran un presidente «ilegítimo», y muchos de ellos no reconocen su elección al sostener que hubo fraude.

Quienes sí asisten son los expresidentes colombianos César Gaviria (1990-1994), Andrés Pastrana (1998-2002), Álvaro Uribe (2002-2010) e Iván Duque (2018-2022), mientras que Ernesto Samper (1994-1998) y el premio Nobel de la Paz de 2016, Juan Manuel Santos (2010-2018) no fueron invitados.
Al auditorio, decorado con flores colombianas y con grandes pantallas en las que se lee ‘Bienvenidos a la Patria Milagro’, llegaron también el rey Felipe VI de España y los presidentes de Argentina, Javier Milei; Ecuador, Daniel Noboa; Paraguay, Santiago Peña; Panamá, José Raúl Mulino; República Dominicana, Luis Abinader; Chile, José Antonio Kast; y Honduras, Nasry Asfura, así como el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
El nuevo presidente de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, recibió este viernes honores militares y el reconocimiento como comandante supremo de las Fuerzas Armadas y de la Policía, al concluir su discurso de investidura en el Batallón Pichincha de la ciudad de Cali.
De la Espriella, abogado de 48 años y defensor del estamento castrense, pasó revista a la tropa al ritmo de marchas militares y luego guardó un minuto de silencio junto con los jefes del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía en memoria de los caídos en combate.
La ceremonia continúo con la intervención del monseñor José Roberto Ospina, miembro del obispado castrense de Colombia, que durante su discurso elevó plegarias por el nuevo mandatario colombiano y su compañero de fórmula, el vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo.
«Virgen María Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia, cubre con tu mano y tu tierno amor a todos tus hijos predilectos colombianos», aseguró el prelado.
Pese a su cercanía con el estamento militar, al nuevo mandatario colombiano se le vio descoordinado durante su primera marcha militar en la que estuvo acompañado por el ministro de Defensa designado, general retirado Jorge Eduardo Mora, y los comandantes salientes de las fuerzas armadas.
Durante su campaña a la Presidencia, De la Espriella desarrolló un discurso marcado por simbologías cercanas a las Fuerzas Militares como el típico saludo con la mano derecha en la frente y la frase «firmes por la patria».
Tras el saludo militar se dio por concluida la ceremonia de investidura de De la Espriella, que tuvo una duración de cuatro horas y media.
Se tiene previsto que el nuevo mandatario lidere en Cali un consejo de seguridad en las próximas horas donde anuncie medidas para hacerle frente a los problemas de orden público en el suroeste de Colombia, donde operan entre otros grupos armados como la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC, y bandas ligadas al narcotráfico.
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