El papa León: «El fútbol nos recuerda que la vida no es una carrera para lucirse en solitario»
El pontífice ha recordado que habitualmente juega al tenis y que de joven jugó al fútbol americano, «un poco más violento», mientras que durante su tiempo en Trujillo, en Perú, jugó al fútbol con los seminaristas. «De defensa si lo quieren saber, no era un gran goleador, ha aclarado el pontífice.
El papa León XIV bendice a un niño a su llegada a la iglesia de Sant Augusti, en Montserrat, cerca de Barcelona. EFE
El papa León XIV se ha «confesado» este miércoles con un niño, Renzo, que le ha hecho un verdadero interrogatorio con preguntas personales que no ha dudado en contestar, incluso para hablar de fútbol en vísperas del Mundial: «El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos».
Así lo ha apuntado el pontífice en su encuentro en la Iglesia de San Agustín del barrio barcelonés de El Raval.
El pontífice ha recordado que habitualmente juega al tenis y que de joven jugó al fútbol americano, «un poco más violento», mientras que durante su tiempo en Trujillo, en Perú, jugó al fútbol con los seminaristas. «De defensa si lo quieren saber, no era un gran goleador, ha aclarado el pontífice.
También ha explicado que su primera experiencia como seguidor de un Mundial fue en España con el de 1982.
El papa León XIV bendice a un niño a su llegada a la iglesia de Sant Augusti, en Montserrat, cerca de Barcelona. EFE/EPA/CIRO FUSCO
«Un poco de deporte hace bien para todos»
El papa ha señalado que «un poco de deporte hace bien para todos». «Hay que estar bien en cuerpo, mente y alma, es parte de mi vida», ha dicho.
Y ha añadido que «quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida».
León XIV ha contado por otra parte que en una visita en 1984 encontró esta parroquia cerrada y este miércoles ha hallado aquí un ejemplo de «acogida e integración».
En este encuentro con algunas asociaciones caritativas y personas que reciben asistencia, se ha mostrado un vídeo en el que Renzo, un niño latinoamericano de 6 años que vive con su familia en Barcelona, le ha escrito con ayuda de sus amigos y de su abuela un verdadero interrogatorio al papa.
Luego Renzo ha leído en la Iglesia de los agustinos su carta.
«¿Te gusta el fútbol?»¿Has querido ser papa?¿Por qué el papa trabaja tanto?…». Y Robert Prevost le ha confesado su pasión por el tenis, pero también cómo durante sus años de obispo en Perú le gustaba seguir a los equipos de fútbol locales, además de recordar que, ya como papa, ha recibido a clubes de fútbol y otros grupos deportivos.
El niño le ha preguntado si de pequeño quería ser papa: «Bueno, Renzo, ni cuando joven, ni cuando viejo, Nunca lo pensé», le ha respondido.
«Todo niño es un sueño de Dios»
«Todo niño es un sueño de Dios. Tú también lo eres. Dios desea la felicidad de todos y quiere que, desde pequeños y durante toda la vida, conservemos un corazón como el de los niños, capaz de confiar, lleno de bondad; quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de Él», le ha contestado el papa.
Por otro lado, el papa ha confesado que «no es fácil encontrar la respuesta» a la pregunta sobre por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y, en cambio, a otras no», pero «pensar en la vida de Jesús» puede «ayudar» a entenderlo.
«Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor», ha añadido.
También ha hablado de los abuelos que son «muy importantes en la vida de las familias» y «nunca deberían quedarse solos» porque son ellos los que muchas veces han cuidado antes a los nietos para que los padres puedan trabajar y han ayudado a los niños «a conocer el amor a Dios y al prójimo, para que eche raíces en sus corazones y un día lleguen a ser hombres y mujeres de bien».
«No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos», ha reclamado.
A la última pregunta de Enzo, sobre cómo podemos perdonar, León XIV ha explicado a este niño que «perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño».
«Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón», ha concluido el papa.