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De El Salvador a Nápoles: la historia de María Yessenia, cuando un sueño encuentra su lienzo

Desde Nápoles, la artista salvadoreña María Yessenia Pineda transforma la nostalgia y las historias reales en obras con acrílico, tras superar sus miedos para dar a conocer su propuesta creativa.

María Yessenia Pineda brilla con su arte en Nápoles, Italia.
Luego de vencer sus temores, la compatriota ha logrado captar el interés con su arte visual. Foto / cortesía

De las últimas páginas de los cuadernos escolares a los discos de madera y los lienzos pintados con acrílicos. Entre ambos extremos hay una historia de sacrificio, migración, miedo y, sobre todo, de una pasión que con los años encontró el valor para salir a la luz. Es la historia de María Yessenia Pineda Gómez, una joven artista salvadoreña que hoy vive en Nápoles.

María Yessenia Pineda Gómez nació el 31 de octubre de 1998 en el departamento de La Paz, municipio de El Rosario, El Salvador. Creció en una familia humilde, en un hogar donde cada oportunidad debía conquistarse con esfuerzo. Su madre trabajaba en una maquila, una fábrica de confección, intentando sacar adelante a su familia y ofrecerle a su hija la posibilidad de construir un futuro diferente.

En 2017, María Yessenia terminó sus estudios de bachillerato. Quería continuar estudiando, pero la situación económica familiar hacía difícil pensar en una carrera universitaria. Su madre consiguió incluso reunir el dinero necesario para la inscripción, pero mantener los gastos de una universidad era otra historia.

A las dificultades económicas se sumaba la situación de inseguridad que atravesaba el país. Poco a poco, vivir en El Salvador se convirtió para ella y para su familia en una lucha cotidiana.

María Yessenia Pineda brilla con su arte en Nápoles, Italia.
La joven a logrado captar la atención de los amantes del arte y de la diáspora salvadoreña en Italia. Foto / cortesía

En 2018 tomó una decisión que cambiaría su vida: dejar su país.

Con apenas 19 años llegó a Nápoles.

La ciudad italiana estaba muy lejos de El Salvador, pero con el paso del tiempo se convertiría en su segunda casa. Allí comenzó a trabajar como niñera y fue construyendo, poco a poco, una nueva vida. Sin embargo, había algo que había viajado con ella.

El arte

Desde muy pequeña María Yessenia se había sentido atraída por el dibujo. En la escuela disfrutaba especialmente de aquellas tareas que le permitían dibujar. Y cuando no había ninguna actividad relacionada con el arte, las últimas páginas de sus cuadernos se convertían en pequeños espacios donde podía dejar volar su imaginación.

Por aquel entonces era solamente una afición.

María Yessenia Pineda brilla con su arte en Nápoles, Italia, como esta imagen de El Tunco
La icónica roca de El Tunco ha sido retomada por la joven en su propuesta artística. Foto / cortesía

La vida se encargaría de demostrarle que podía convertirse en mucho más.

En 2020 llegó la pandemia de Covid-19. El confinamiento cambió las rutinas de millones de personas y, para María Yessenia, también abrió una puerta inesperada.

Con más tiempo disponible y largas jornadas dentro de casa, comenzó a dibujar de manera constante. Lo que empezó como una forma de pasar el tiempo terminó convirtiéndose en un descubrimiento personal.

Durante aquellos meses empezó a comprender que el talento que había estado presente desde su infancia podía convertirse en una verdadera forma de expresión.

Tres años después, en 2023, llegó otro momento decisivo: descubrió la pintura acrílica. Y se enamoró.

María Yessenia Pineda brilla con su arte en Nápoles, Italia, como esta imagen de San Óscar Romero
El santo Óscar Arnulfo Romero también ha sido inmortalizado por la compatriota. Foto / cortesía

Desde entonces, la pintura pasó a ocupar un lugar central en su vida. María Yessenia comenzó a crear obras sobre lienzos y discos de madera, experimentando con los acrílicos y construyendo poco a poco su propio camino artístico.

Pero descubrir una vocación también significó enfrentarse a sus propios miedos.

Durante mucho tiempo tuvo dudas sobre sus capacidades. Se preguntaba si realmente era lo suficientemente buena para dibujar o pintar. La inseguridad podía convertirse fácilmente en una barrera.

Hasta que decidió no dejar que el miedo hablara más fuerte que sus sueños.

Comenzó a mostrar sus obras, a realizar videos y a compartir su proceso creativo. Poco a poco, aquello que durante años había permanecido en un espacio íntimo comenzó a llegar a otras personas.

Hoy, su principal objetivo es seguir creciendo.

María Yessenia Pineda brilla con su arte en Nápoles, Italia. La Tenchis también ha sido retratada por la compatriota
Los personajes salvadoreños como La Tenchis, también protagonizan la oferta visual de la salvadoreña. Foto / cortesía

Quiere que más personas conozcan su arte, llegar a nuevos corazones y continuar aprendiendo con cada obra y con cada pincelada. Porque para María Yessenia el arte no representa un punto de llegada, sino un camino en permanente construcción.

Y desde ese camino lanza un mensaje a los jóvenes:

«No tengan miedo de empezar. Tengan siempre seguridad en ustedes mismos y en todo lo que hagan. El miedo es el mejor amigo de la inseguridad y puede hacernos invisibles. No existe un sueño imposible cuando Dios lo pone en tu corazón.»

La historia de María Yessenia todavía se está escribiendo. Una historia que comenzó en El Salvador, continuó en Nápoles y que hoy se expresa a través de colores, pinceles y superficies de madera y lienzo.

Su próximo capítulo todavía está por llegar. Pero hay algo que parece tener claro: seguirá creando, aprendiendo y luchando por sus sueños, hasta donde Dios le permita llegar.

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