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German Cáceres: «El nivel de ejecución en nuestros jóvenes músicos va creciendo, esto es alentador»

El maestro German Cáceres rompe su retiro para dirigir la gala del décimo aniversario de la Joven Camerata de El Salvador (JOCA) este 26 de mayo en el auditorio de FEPADE.

Director de orquesta salvadoreño German Cáceres
Imagen de archivo del maestro Cáceres en el Teatro Presidente, en 2019. Foto / EDH

Hacer música clásica en El Salvador es, muchas veces, un acto de fe. En un entorno donde los espacios para la formación orquestal suelen ser limitados y los públicos masivos se inclinan hacia el consumo comercial, sostener un proyecto de música académica de forma independiente roza lo milagroso.

Sin embargo, la Joven Camerata de El Salvador (JOCA) ha logrado romper esquemas, cumpliendo diez años de trayectoria y demostrando el enorme potencial de la juventud salvadoreña a través de los instrumentos de cuerda.


Para conmemorar este decenio de perseverancia, identidad y excelencia, el ensamble presentará una gala excepcional el próximo martes 26 de mayo de 2026, a las 7:30 p.m., en el auditorio FEPADE, ubicado en Antiguo Cuscatlán.

Pero la velada no solo es un hito por el aniversario de la camerata; marcará también el histórico y esperado regreso a los escenarios del maestro German Cáceres, una de las figuras más insignes y cumbres de la música académica en Centroamérica, tras su retiro de la dirección titular de la Orquesta Sinfónica de El Salvador (OSES) en 2019.

Director de orquesta salvadoreño German Cáceres
El maestro Cáceres dirigiendo la OSES en 2019. Foto EDH / Archivo

Cáceres, graduado de la prestigiosa Juilliard School de Nueva York, aportará su rigurosa experiencia a una nueva generación de intérpretes que, a su juicio, muestra un nivel de ejecución creciente y un gran entusiasmo por abordar los vocabularios musicales de los siglos XX y XXI.

En un contexto global donde la música clásica enfrenta el desafío de conectar con audiencias inmersas en la sociedad de consumo, este concierto se erige como un acontecimiento cultural de primer orden.

A continuación, el maestro Cáceres comparte sus reflexiones sobre este retorno, su visión de las nuevas generaciones y los retos estéticos del arte en la actualidad.

Tras años de ausencia de la dirección titular, ¿qué motivaciones personales y artísticas lo llevan a aceptar la batuta de la Joven Camerata de El Salvador para este «Decenio Sonoro»?
Las motivaciones son múltiples: los diez años de la JOCA, la cual dirigí como invitado hace diez años, me han pedido que hagamos una obra mía, conocer nuevos talentos musicales, con mucho talento, y trabajar con ellos, además del honor que me hacen al invitarme a su celebración de diez años.

Director de orquesta salvadoreño German Cáceres
Cáceres dirigiendo, imponente, concentrado, en un ensayo en 2012. Foto EDH / Archivo

En el programa escucharemos su Fantasía sobre una cadencia de Vivaldi. ¿Cómo convive en usted el respeto por los clásicos con su propia búsqueda de una sonoridad contemporánea y salvadoreña?
El estudio de los clásicos (incluyo con este término genérico desde el Canto Gregoriano, pasando por toda la Edad Media, el Renacimiento, el Barroco, el Clasicismo y el Romanticismo) es fundamental para alguien que quiera ser compositor, nunca acaba, siempre descubriremos, siempre nos sorprenderemos con los grandes maestros del pasado, a esto debemos agregar el estudio de los maestros del siglo XX y XXI.

Como miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua, ¿qué puntos de contacto encuentra entre la estructura de una frase musical y el rigor de la palabra escrita?
Las frases musicales están construidas con elementos muy parecidos a las frase escritas en cualquier idioma: En las musicales están las pausas (coma, punto y coma, punto seguido y punto aparte), la sintaxis y la gramática son importantes, de hecho se habla de la gramática de la dirección de orquesta. Sobre todo el el siglo XIX se comparó mucho la estructura de una sinfonía, o una sonata con la estructura de la novela y el cuento.

Director de orquesta salvadoreño German Cáceres
Imagen de archivo del maestro Cáceres en su casa, interpretando al piano una de sus composiciones, en 2004. Foto EDH

Usted dirigió la Sinfónica Nacional por tres décadas; hoy se encuentra frente a una orquesta de jóvenes. ¿Qué potencial ve en las nuevas generaciones de músicos salvadoreños para sostener el legado cultural del país?
Encuentro que el nivel de ejecución en nuestros jóvenes músicos va creciendo, esto es alentador, ellos comprenden muy bien los nuevos, o no tan nuevos, vocabularios usados por los compositores del siglo XX y XXI, tienen un gran entusiasmo por hacer música, tanto de los maestros del pasado como de los más recientes, y pienso que el futuro, gracias a ellos, es muy alentador. Les deseo los mejores augurios.

Mirando hacia atrás y hacia el futuro, ¿cuál considera que es el mayor desafío que enfrenta hoy El Salvador para que la música de cámara y sinfónica siga siendo relevante para el público actual?
El desafío no solo es para nuestro país, es mundial. La música que genéricamente se conoce como «clásica» no puede competir con la música comercial, «arte de masas» o para las masas, en cuanto a número de aficionados a ese seudo arte. Este es fenómeno que ya fue presentido, y expuesto por Nietzsche, Schopenhauer en el siglo XIX, y en el XX por Jean Baudrillard, Guy Debord, y Teodoro Adorno, entre otros, es un fenómeno de la sociedad de consumo. Es preocupante que algunos intelectuales importantes estén confundidos en cuanto a los valores estéticos de la música, algo sobre ese tema lo expongo en mi artículo De la Música.

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