La Cátedra Morazánica D19 solicitó al Gobierno de El Salvador aclarar el paradero de los restos de María Josefa Lastiri Lozano, esposa del prócer centroamericano Francisco Morazán.
La Cátedra Morazánica D19 solicitó al Gobierno de El Salvador aclarar el paradero de los restos de María Josefa Lastiri Lozano, esposa del prócer centroamericano Francisco Morazán.

La Cátedra Morazánica D19: Libre, USA-Canadá y Costa Rica dirigió una correspondencia a la Secretaría de Prensa de la Presidencia de El Salvador para preguntar por el paradero de los restos mortales de María Josefa Lastiri Lozano, esposa del prócer unionista Francisco Morazán.
La gestión, remitida por la coordinadora Lucy Pagoada-Quesada desde Nueva York con fecha 24 de septiembre de 2026, surge tras el anuncio de la exhumación e inauguración del nuevo mausoleo dedicado al prócer centroamericano en el Jardín Centroamérica del Centro Histórico de San Salvador.
En la comunicación, la organización señala que la versión oficial precisó la reubicación de los restos del general Morazán hacia el nuevo espacio monumental, omitiendo mencionar el destino de la urna de Lastiri.
Los restos de la heroína habrían permanecido en la misma tumba del Cementerio de Los Ilustres de la capital salvadoreña desde 1858, año en que el cuerpo del paladín fue repatriado desde Costa Rica para reunirse con los de su cónyuge.

La Cátedra Morazánica cuestionó si los restos de Lastiri fueron trasladados junto a los del jefe de Estado centroamericano o si continúan en el camposanto histórico, recalcando la importancia de mantener la unidad de la pareja como representación simbólica del proyecto regional.
María Francisca Úrsula Josefa Lastiri Lozano nació el 20 de octubre de 1792 en Tegucigalpa, Honduras. Hija del comerciante de origen español Juan Miguel Lastiri y de Margarita Lozano y Borjas, perteneció a una de las familias con mayor presencia en la provincia colonial de Honduras.
En 1818 contrajo matrimonio en primeras nupcias con el hacendado Esteban Travieso, con quien procreó cuatro hijos. Tras enviudar en 1825, heredó bienes inmuebles y fundos rurales, entre los que destacaba la hacienda Jupuara en el valle de Comayagua.
El 30 de diciembre de 1825 celebró su matrimonio con el entonces secretario general del Estado de Honduras, José Francisco Morazán Quesada, en la catedral de Comayagua. De la unión nació su hija Adela Morazán Lastiri.

De acuerdo con las investigaciones historiográficas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el patrimonio de Lastiri fue puesto a disposición del proyecto unionista centroamericano, facilitando recursos para el financiamiento de tropas, suministros militares y operaciones de la causa liberal.
Las tensiones políticas de la época obligaron a Lastiri a enfrentar situaciones de confinamiento y despojo. Durante los combates librados en San Salvador en 1839, fue apresada por facciones opositoras al gobierno federal junto a sus familiares inmediatos con el propósito de condicionar las decisiones militares de Morazán.
La historiografía del Blog de Historia de la UNAH registra que el líder unionista rechazó ceder a la extorsión militar ante la retención de su cónyuge.

Con el colapso de la República Federal de Centroamérica y el fusilamiento de Morazán en San José de Costa Rica en septiembre de 1842, Lastiri perdió gran parte de sus posesiones.
Vivió sus últimos años en condición de vulnerabilidad económica en El Salvador, gestión por la cual solicitó el cobro de haberes adeudados al Estado costarricense por el servicio prestado por su esposo.
Murió en San Salvador en 1846 y sus restos fueron inhumados inicialmente en la iglesia de El Calvario. Posteriormente, sus restos se exhumaron para recibir el féretro de Morazán en el Cementerio de Los Ilustres y concretar el descanso de ambos en el mismo lugar.
Vale la pena destacar que la historiografía centroamericana contemporánea ha impulsado la revisión crítica sobre la visibilidad de las mujeres que integraron las estructuras sociales y políticas durante el siglo XIX.



Investigaciones desarrolladas en espacios académicos de la UNAH señalan que figuras como María Josefa Lastiri, sus hermanas Petrona y Lucía, y otras contemporáneas, participaron de forma directa en redes de apoyo, logística militar, mantenimiento financiero y diplomacia informal durante la formación de los Estados republicanos.
El análisis histórico actual sostiene que reducir la figura de Lastiri al rol tradicional de esposa omite su condición de sujeto político activo. La preservación e identificación de su memoria y restos materiales forman parte de las discusiones sobre la conservación del patrimonio cultural y la reconstrucción objetiva de la historia centroamericana.
El antiguo mausoleo de Morazán, ubicado en el cementerio Los Ilustres de San Salvador, se mantendrá como monumento en memoria del general unionista, según lo manifestado por las autoridades estatales durante la apertura del mausoleo.
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