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Artistas urbanos transforman en color los muros que dominaron las pandillas en El Salvador

Muralistas del festival itinerante Pigmen Trip pintan obras de arte sobre paredes donde las pandillas marcaban territorio. Hoy, se pueden llevar libremente expresiones culturales a distintas comunidades del país.

Muralista pinta un muro en Concepción de Ataco como parte de un certamen de muralismo
Un muralista participa en la octava edición del Festival de Muralismo PigmenTrip -parte del Festival del Jaguar local- en Concepción de Ataco, Ahuachapán, El Salvador, el 15 de agosto de 2026. Foto EDH / AFP

En los muros en los que años atrás pandilleros en El Salvador marcaban sus territorios, artistas urbanos con pintura en aerosol en mano plasman ahora grandes murales en un festival itinerante que llena de color las calles del país centroamericano.

Las latas de pintura se gastan por montones para trazar figuras de jaguares, rostros, flores, aves y otros elementos locales, esta vez en el pintoresco pueblo de Concepción de Ataco, Ahuachapán, enclavado entre montañas cafetaleras a unos 65 km al oeste de San Salvador.


Antes «era de temor» salir a pintar murales por el «asedio» de las pandillas, dijo a la AFP Isaac Sosa, de 31 años, fundador y organizador del festival Pigmen Trip, que realiza desde hace ocho años en diferentes lugares de El Salvador.

Las pandillas perdieron poder en esta pequeña nación por la «guerra» emprendida desde 2022 por el presidente Nayib Bukele, salpicada por señalamientos de abusos que podrían constituir crímenes de lesa humanidad, según oenegés.

Vista panorámica del pueblo Concepción de Ataco en Ahuachapán
Vista aérea de Concepción de Ataco, Ahuachapán, El Salvador, el 15 de agosto de 2026, durante su Festival del Muralismo Jaguar Pigmentrip. Foto / AFP

«Con este cambio, este renacimiento que estamos teniendo como país (…), ya es otro ambiente más tranquilo, más de disfrute y ya con una mayor libertad de expresión», cuenta Sosa, al comparar la época cuando los pandilleros controlaban los barrios.

«Años después, le ganamos los muros a las pandillas», dice entre lágrimas de «alegría» el muralista, que considera que el arte es una «herramienta mágica» de «transformación social».

«No era tan fácil pintar»

Más de 200 murales se han creado desde que inició el festival, en el que además de artistas salvadoreños, también han participado exponentes de Colombia, México, Brasil, Perú y Argentina.

Darwin Flores, artista de 36 años, recuerda que antes de que las pandillas fueras neutralizadas, no podían darse «el lujo» de pintar en las «zonas calientes» sin tomar todas las precauciones.

«Tenías que saber exactamente dónde ibas a estar, con quién ibas a realizar el mural, porque no podíamos pecar de ignorantes», contó Flores en este pueblo de calles empedradas y techos de tejas de barro.

Ahora asegura que ya puede entrar a cualquier colonia, como lo hizo recientemente a La Campanera, que por años estuvo sometida al terror de las maras.

Muralista pinta un muro en Concepción de Ataco como parte de un certamen de muralismo
El artista salvadoreño Cristian Juárez, de 29 años, trabaja en una pintura mural durante la octava edición del Festival de Muralismo PigmenTrip. Foto / AFP
Muralista pinta un muro en Concepción de Ataco como parte de un certamen de muralismo
El muralista salvadoreño Gonzalo Vásquez trabaja durante la octava edición del Festival de Muralismo PigmenTrip. Foto / AFP

«No era tan fácil pintar, en cambio ahora todo es muy diferente», dice por su lado Cristian Juárez, un joven de 29 años, quien trabaja apoyado con una prótesis tras perder hace 11 años su pierna derecha en un accidente.

Frente a su mural, del rostro de una niña con un tocado de plumas, lamenta que muchos artistas fueron víctimas de los pandilleros y ahora están «desaparecidos».

Junto a él, Cristian Lara, comerciante de 50 años, agradeció a los organizadores del festival «bendecir» su casa con un mural, y afirmó que hay «nuevos vientos de cambio» en El Salvador.

Fotos Marvin Recinos / AFP

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