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Las nostálgicas rondas infantiles que alegraron a la niñez salvadoreña antes de los años 80

Antes de las pantallas y el ritmo vertiginoso moderno, la niñez salvadoreña convertía los patios, aceras y recreos en escenarios vivos de canto, ronda, alegría y fraternidad.

Grupo de pequeños escolares jugando en recreo
Imagen generada con herramientas de IA de un grupo de pequeños escolares jugando en recreo. Foto / El Diario de Hoy

En El Salvador de antes de los años 80, las horas de ocio no pertenecían a los dispositivos electrónicos ni al encierro. Pertenecían a la niñez.

Bastaba que bajara un poco el calor o que sonara el timbre del recreo para que las aceras y los patios escolares se llenaran de rondas entrelazadas por manos pequeñas.

Con canciones transmitidas de boca en boca, muchas veces sin autor ni origen definido, la infancia salvadoreña aprendió a convivir, soñar y crecer al ritmo de rimas llenas de ingenio y movimiento.

La literatura salvadoreña inmortalizó este universo poético e infantil de la mano de la escritora Claudia Lars, quien en su libro Escuela de pájaros (publicado originalmente en 1955) capturó la dulzura, la fantasía y el ritmo de la niñez centroamericana, demostrando que en el verso y la ronda habita la verdadera esencia de la educación y el alma de un pueblo.

Retrato de Claudia Lars
Imagen de archivo de la reconocida poeta salvadoreña Claudia Lars. Foto / EDH

Para comprender el valor pedagógico y social de este patrimonio vivo hispanoamericano, sintetizamos a continuación 10 puntos clave basados en estudios especializados, como La RONDA de los recreos del Museo de las Escuelas de Argentina y la monografía Las rondas infantiles y la socialización en los niños menores de 6 años de Marilyn Elizabeth Villanueva Abregu, para la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle del Perú.

1 Definición: las rondas son juegos comunitarios que integran canto, baile y movimiento en círculo, transmitidos por tradición oral.

2 Estructura integral: combinan melodía, mímica, danza rítmica, diálogo e intenciones lúdicas.

3 Variedad de tipos: incluyen rondas tradicionales, de imitación de tareas o animales, de libre expresión y educativas.

4 Beneficios generales: estimulan la memoria, enriquecen el vocabulario, fortalecen la autoestima y enseñan convivencia. La psicomotrocidad gruesa también es estimulada.

5 ¿Qué es la psicomotricidad gruesa? Es el control y coordinación de los grandes grupos musculares del cuerpo (saltar, correr, equilibrarse).

6 Estímulo motriz: al girar, soltarse, agacharse y marchar al ritmo, la ronda ejercita el equilibrio, la orientación espacial y la lateralidad.

7 Pilar del desarrollo integral: el dominio del cuerpo genera autoconfianza y prepara al niño neurológicamente para aprendizajes más complejos.

8 Factor de socialización: ayuda a superar el egocentrismo, promoviendo la inclusión y el trabajo en equipo.

9 Uso didáctico: sirven como herramienta pedagógica transversal para enseñar matemática, lenguaje y ciencias.

10 Patrimonio lúdico: preservar la ronda resguarda la memoria cultural y garantiza un desarrollo infantil activo y saludable.

Repertorio del recuerdo

Imagen de un grupo de infantes jugando La pájara pinta de Claudia Lars
Imagen animada generada con herramientas de IA para ilustrar el poema «La pájara pinta» de Claudia Lars

A continuación, recordamos algunas de las rondas más representativas que marcaron a las generaciones de antaño en El Salvador:

La pájara pinta (Claudia Lars)

«Estaba la pájara pinta
sentada en el verde limón;
está la campánula blanca
mirando la cara del sol.

La nube recoge en su juego
soldados, castillo y dragón;
el agua, en su cauce de berros,
tres lirios y un pez de color…».

Sol solecito

«Sol solecito
caliéntame un poquito,
por hoy, por mañana
por toda la semana.

Luna lunera
cascabelera,
cinco pollitos y una ternera.
Caracol, caracol, a la una sale el sol».

Las estatuas de marfil

«Las estatuas de marfil
son allá y son aquí,
Una, dos y tres, así.
El que se mueva baila el twist
con la rana y la lombriz
y su tío José Luis
que se chupa el calcetín.»

Pon ponte niña

“Pon ponte niña, pon ponte,
que ahí viene su marinero,
con ese bonito traje que parece carnicero.

Anoche yo la vi,
vestida de tulipán,
moviendo la cintura,
paranpanpanpanpan”.

La víbora de la mar

«A la víbora, víbora de la mar, de la mar,
por aquí pueden pasar.
Los de adelante corren más y los de atrás se quedarán
Tras y tras y tras y traaaas…»

El toro toronjil

«Vamos a la vuelta del toro, toronjil,
a ver a doña Ana comiendo perejil.
Doña Ana no está aquí,
estará en su vergel,
abriendo la rosa y
cerrando el clavel…».

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