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Cadena perpetua a salvadoreño que asesinó a su pareja en Milán y ocultó el cadáver

La mujer de 40 años fue asesinada durante la noche del 24 al 25 de enero de 2025. Su cuerpo fue hallado más de un mes después en el río Adda, oculto dentro de una maleta. El Tribunal de lo Penal de Milán acogió la petición de la Fiscalía. Hubo aplausos y lágrimas en la sala.

Cadena perpetua le ha sido impuesta al salvadoreño Pablo Gonzalez Rivas por el Tribunal de lo Penal de Milán por el asesinato de su pareja y connacional Jhoanna Nataly Quintanilla Valle, de 40 años, y por ocultar su cadáver.

La sentencia se dictó esta mañana, al término del juicio por el crimen cometido en enero de 2025 en la vivienda que ambos compartían en el barrio de Bicocca.

El tribunal, presidido por la jueza Antonella Bertoja, acogió la petición presentada por la Fiscalía, representada por las fiscales Maria Letizia Mannella y Alessia Menegazzo. El acusado estaba imputado por homicidio voluntario agravado por motivos fútiles y por la relación afectiva con la víctima, además de ocultación de cadáver.

Al conocerse el veredicto, las amigas de la víctima presentes en la sala reaccionaron con aplausos y lágrimas. Algunas mostraron carteles con el rostro sonriente de Jhoanna y el mensaje «Stop femminicidio» («Basta de feminicidios»). Fue un desenlace cargado de emoción para quienes, desde la desaparición de la mujer, han reclamado que se esclarezca por completo su muerte.

. «Es la condena justa», declaró Marlen, una de las amigas presentes en la sala, según informó la agencia Adnkronos, expresando el sentimiento de quienes han seguido el caso desde el principio.

La desaparición en enero de 2025

La historia se remonta a la noche del 24 al 25 de enero de 2025. Jhoanna Nataly Quintanilla Valle, niñera originaria de El Salvador, vivía con Gonzalez Rivas en un pequeño apartamento de la plaza dei Daini, en la zona norte de Milán.

Según la reconstrucción de la acusación expuesta durante el juicio, la mujer fue agredida en la vivienda y murió a consecuencia de las lesiones sufridas. Posteriormente, su pareja habría escondido el cuerpo en una maleta, la habría sacado de la casa y abandonado en las aguas del río Adda.

La denuncia por desaparición se presentó siete días después. En un primer momento, Gonzalez Rivas sostuvo que su pareja se había marchado voluntariamente. Sin embargo, las comprobaciones de los investigadores llevaron a centrar las sospechas en el hombre y a reconstruir sus movimientos.

El 2 de marzo de 2025, el cuerpo de Jhoanna fue encontrado dentro de una maleta en el río Adda, cerca de Zelo Buon Persico, en la provincia de Lodi. El hallazgo convirtió definitivamente el caso en una investigación por asesinato.

La investigación: cámaras, testimonios y el posible móvil

Las pesquisas, coordinadas por la Fiscalía de Milán y llevadas a cabo por los Carabineros, se centraron en reconstruir las horas posteriores a la muerte de la mujer. Las imágenes de las cámaras de vigilancia y otros elementos recopilados por los investigadores contribuyeron a reconstruir el traslado del equipaje que contenía el cuerpo hasta el río.

También tuvieron un papel significativo los testimonios de algunos conocidos del acusado. Según lo expuesto durante el procedimiento, Gonzalez Rivas habría confesado a algunos amigos que había matado a su pareja. Estas declaraciones contribuyeron a respaldar la tesis de la acusación.

La Fiscalía identificó como posible móvil la crisis de la relación y la existencia de otra mujer, a quien el acusado habría querido hacer venir desde El Salvador. Según la acusación, Jhoanna se habría convertido en un obstáculo para sus proyectos personales.

Esta reconstrucción fue defendida por los fiscales durante el juicio y forma parte del planteamiento acusatorio acogido por el tribunal al dictar la condena.

La versión del acusado y los informes médico-forenses

Gonzalez Rivas cuestionó la reconstrucción del homicidio voluntario y sostuvo que la muerte se había producido accidentalmente durante una relación sexual. Afirmó que había apretado el cuello de su pareja sin darse cuenta de que había dejado de respirar.

La Fiscalía no consideró convincente esta versión. Los exámenes médico-forenses, según lo publicado en las crónicas de las audiencias, detectaron lesiones que serían compatibles con una agresión violenta, incluidas heridas en la cabeza.

En su alegato final, la fiscal Alessia Menegazzo descartó que se tratara de un accidente y sostuvo que, después de la muerte, se habían llevado a cabo una serie de acciones destinadas a ocultar el crimen. La petición final fue la de cadena perpetua.

El juicio y el papel de la acusación particular

El juicio comenzó el 24 de noviembre de 2025 ante el Tribunal de lo Penal de Milán, presidido por Antonella Bertoja. La tía de la víctima, Rosario De Fatima Valle Espinoza, y una prima fueron admitidas como partes civiles en el procedimiento.

El abogado Nicodemo Gentile representó a los familiares y subrayó la necesidad de obtener justicia para Jhoanna y de reconocer la gravedad de la violencia sufrida. La tía, que había criado a la mujer después de la muerte de su madre, viajó desde El Salvador para seguir el proceso.

La presencia de familiares y amigas acompañó las distintas fases del juicio, convirtiendo las audiencias también en una ocasión para denunciar públicamente la violencia contra las mujeres.

Para la familia y las amigas de Jhoanna, el veredicto representa un paso decisivo después de más de un año y medio de espera. Queda la historia de una mujer de 40 años que llegó desde El Salvador para construir su vida en Italia, cuya muerte conmocionó a Milán y volvió a situar en el centro de la atención el problema de la violencia en las relaciones afectivas.

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