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María Marta Menjívar lanza el libro «El poder de la gratitud» en Barcelona

De Chalatenango a Barcelona, María Marta Menjívar Menjívar ha convertido una enseñanza familiar en el corazón de su primer libro: dar las gracias.

María Marta Menjívar
Escritora salvadoreña María Marta Menjívar. Foto / cortesía

Hay palabras que parecen sencillas, pero encierran una enorme lección de vida. «Gracias» es una de ellas. Para María Marta Menjívar Menjívar, esta palabra representa mucho más que una expresión de cortesía: es una forma de vivir, de reconocer lo recibido y de valorar a las personas que nos acompañan en el camino. De esa convicción nació El poder de la gratitud, un libro inspirado en la figura más importante de su vida: su madre.

María Marta nació el 11 de noviembre de 1976, a las once de la mañana, en Chalatenango, El Salvador. Una fecha marcada por la repetición del número once que recuerda con especial significado.

Se define como una mujer educada, servicial, atenta y de trato correcto, que concede un gran valor a la amistad y procura estar presente para quienes forman parte de su vida.

Su historia comienza en el seno de una familia trabajadora. Su padre ejercía el oficio de carpintero, mientras que su madre trabajaba como cocinera en un comedor.

De sus padres conoció el valor del esfuerzo cotidiano, pero fue de su madre de quien recibió una enseñanza que, con los años, terminaría convirtiéndose en el eje de su obra literaria.

«No cuesta nada dar las gracias por todo», le repetía su madre. Y aquella frase, pronunciada probablemente en medio de las tareas más habituales, fue dejando una huella profunda. Dar las gracias al comprar fruta, al adquirir el pan o al recibir la atención de otra persona eran gestos pequeños, pero capaces de generar bienestar. Porque, como aprendió María Marta, agradecer no cuesta nada a quien lo hace y puede significar mucho para quien lo recibe.

Una nueva vida en España

Cuando tenía 18 años, María Marta dejó El Salvador para comenzar una nueva etapa en España. Como tantas personas que cruzan fronteras en busca de oportunidades, tuvo que adaptarse a un entorno diferente, aprender nuevas costumbres y abrirse camino con esfuerzo y determinación.

Su primer trabajo fue cuidando a dos niños que, además de formar parte de aquella primera experiencia laboral, le enseñaron catalán. Una anécdota que conserva un significado especial dentro de su historia personal: la de unos comienzos en los que cada experiencia contribuía a construir una nueva vida.

María Marta Mejívar lanza su libro "El poder de la gratitud" en Barcelona
María Marta Menjívar Menjívar durante la presentación de su libro El poder de la gratitud, celebrada en Barcelona. Foto / cortesía

Su formación también refleja esa voluntad de avanzar. En El Salvador cursó dos años de Derecho y, posteriormente, en España estudió Enfermería. Además, cuenta con la TIP de vigilante de seguridad. Trayectorias distintas que forman parte de una vida en la que el aprendizaje y el trabajo han ocupado un lugar importante.

Fuera de sus responsabilidades profesionales, encuentra momentos de disfrute en la lectura, los paseos por la montaña, los baños en la playa y el pádel. Actividades que le permiten conectar con la naturaleza, cuidar de sí misma y disfrutar de los pequeños placeres cotidianos.

El agradecimiento convertido en libro

La idea de escribir El poder de la gratitud surgió de una necesidad íntima: encontrar una manera de agradecer a su madre el regalo de la vida y reconocer públicamente todo lo bueno que ha recibido de ella.

Para María Marta, tener a su madre durante tantos años es un privilegio que desea seguir disfrutando. Su deseo es continuar dejándose guiar por sus enseñanzas, siempre con la mirada puesta en Dios, y poder compartir con ella muchos años más.

Portada del libro "El poder de la gratitud" de María Marta Menjívar
Portada del libro «El poder de la gratitud». Foto / cortesía

El libro se convierte así en una expresión de amor filial, pero también en una invitación a reflexionar sobre nuestra manera de relacionarnos con el mundo. Su mensaje parte de una idea sencilla: con frecuencia nos acostumbramos a aquello que tenemos y olvidamos detenernos para reconocer su verdadero valor.

Por eso, la autora dirige especialmente sus palabras a los jóvenes. Los anima a dar gracias por la vida, por el sol, por los alimentos, por el agua y por todas esas cosas esenciales que, precisamente por estar presentes cada día, pueden pasar inadvertidas.

No se trata únicamente de agradecer cuando ocurre algo extraordinario. La propuesta de María Marta consiste en recuperar el valor de lo cotidiano, en reconocer el esfuerzo de los demás y en comprender que una palabra amable puede transformar un momento, aliviar una dificultad o hacer que alguien se sienta valorado.

La gratitud, desde esta perspectiva, no es solo una palabra que se pronuncia: es una actitud que se cultiva y se demuestra a través de los gestos diarios.

Una presentación en Barcelona y nuevos proyectos

La presentación de El poder de la gratitud en Barcelona representa un momento significativo en el recorrido de María Marta como autora. Compartir su libro con el público supone llevar fuera del ámbito familiar una enseñanza que durante años ha formado parte de su vida y que ahora desea transmitir a otras personas.

Detrás de la publicación hay una motivación profundamente personal. La propia autora reconoce que descubrió su talento mientras buscaba una forma de agradar a su madre y agradecerle el regalo de la vida. Lo que comenzó como un gesto de amor terminó convirtiéndose en un proyecto literario con un mensaje universal.

Pero sus inquietudes creativas no terminan aquí. María Marta tiene entre sus próximos objetivos escribir un libro infantil, cuyo manuscrito ya está preparando y puliendo. Un nuevo proyecto con el que aspira a seguir desarrollando su faceta literaria y acercar sus ideas a los lectores más pequeños.

Su historia reúne migración, trabajo, formación y el descubrimiento de una vocación nacida de los afectos. Desde sus raíces en Chalatenango hasta su experiencia vital en España, María Marta ha encontrado en la escritura una manera de expresar aquello que considera esencial.

Al final, el mensaje que desea dejar a sus lectores no necesita grandes discursos. Está contenido en una palabra que todos conocemos y que, sin embargo, a veces olvidamos pronunciar.

Gracias.

Gracias por la vida, por quienes nos quieren, por los alimentos que llegan a nuestra mesa y por las oportunidades que encontramos en el camino. Gracias también por las enseñanzas que recibimos de quienes nos precedieron y que, con el paso del tiempo, descubrimos que son algunos de los regalos más valiosos.

Ese es el espíritu de El poder de la gratitud: una obra que nace del amor de una hija hacia su madre y que aspira a recordar a sus lectores que, en ocasiones, las mayores lecciones de la vida se encuentran en las palabras más sencillas.

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