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Pequeños «detalles», grandes errores en los procesos migratorios de EE.UU.

La preparación no consiste solamente en tener todos los documentos, sino en asegurarnos de que la información sea correcta, completa y coherente.

Lic. Sandra Guevara

En temas de inmigración hay errores que parecen tan pequeños que difícilmente imaginamos las consecuencias que pueden llegar a tener. Una letra equivocada, una fecha que no coincide, una casilla sin completar o un correo electrónico que se dejó de revisar. Muchas veces son situaciones que, en nuestra vida cotidiana, probablemente resolveríamos en cuestión de minutos.

Sin embargo, cuando hablamos de procesos migratorios, esos mismos detalles pueden convertirse en semanas de retraso, gastos adicionales y, dependiendo de las circunstancias, hasta en el rechazo de una solicitud.

Sucede con frecuencia que las personas se enfocan en lo macro de su proceso: solvencia económica, documentación, cumplimiento de los requisitos y preparación para la entrevista, y es excelente que sea así. Sin embargo, no por ello se deben desatender los detalles aparentemente “insignificantes”.

Pensemos, por ejemplo, en una persona que contrajo matrimonio y cambió su apellido, o que se divorció y regresó a los de nacimiento y, al completar su solicitud, consigna únicamente su nombre actual, sin mencionar otros nombres o apellidos que ha utilizado a lo largo de su vida, aun cuando el formulario expresamente los solicita, eso es un error.

Para ella, puede parecer un detalle sin importancia -de hecho, a veces es consciente que se niegan a mencionarlo o recordarlo. Pero para un agente consular o de inmigración, conocer los nombres utilizados anteriormente puede ser necesario para verificar antecedentes, relacionar documentos e identificar correctamente al solicitante.

Algo parecido sucede con las fechas. No recordar exactamente cuándo ocurrió un viaje, cuándo comenzó un empleo o en qué año finalizó una relación puede parecer irrelevante. El problema surge cuando, por salir del paso, se coloca una fecha aproximada como si fuera exacta y posteriormente la información no coincide con otros registros; no se trata de exigir una memoria perfecta, sino de comprender que, cuando un dato puede verificarse, es preferible hacerlo antes de responder.

También está el caso de quienes responden automáticamente determinadas preguntas sin detenerse a comprenderlas. Marcan una casilla, seleccionan un NO como respuesta o dejan un espacio vacío, no siendo eso lo correcto.

Dentro de los procesos migratorios hay preguntas aparentemente sencillas que pueden tener un significado específico dentro de un procedimiento, y una respuesta incorrecta, así no existiera intención de engañar, puede abrir la posibilidad para realizar aclaraciones o bien generar consecuencias que pudieron evitarse.

Los documentos tampoco están exentos de estos descuidos. Fotografías que no cumplen con las especificaciones, certificaciones incompletas, archivos ilegibles, documentos obsoletos o traducciones mal realizadas son “detalles” que entorpecen los procesos.

Otro error frecuente es el correo electrónico. Hoy en día buena parte de las comunicaciones en los procesos de visado se realiza por medios digitales: confirmaciones, instrucciones, requerimientos y notificaciones llegan a la dirección consignada en el registro.

Sin embargo, algunas personas utilizan un correo que casi nunca revisan, olvidan la contraseña o permiten que alguien más les cree una cuenta sin asegurarse de tener el acceso… tiempo después descubren que recibieron una comunicación importante y que el plazo para responder ya expiró

Y sí, no todos los errores tienen la misma gravedad ni consecuencia, algunos se corrigen fácilmente, otros requieren explicaciones, documentación adicional o procedimientos específicos y en algunos casos, dependiendo de su naturaleza, pueden tener implicaciones mucho más serias.

Por ello, cuando hablamos de preparación, no hacemos referencia únicamente al cumplimiento de requisitos, también implica revisar, verificar y anticipar.

Si no sabe algo, busque cómo comprobarlo, si una pregunta no está clara, deténgase y asegúrese que la entiende antes de responder, y si encuentra una inconsistencia, lo responsable es analizar cómo corregirla conforme a las reglas de cada proceso.

Luego de años viendo procesos, me llama la atención cómo no todas las complicaciones migratorias comienzan con situaciones extraordinarias, algunas comienzan con cosas simples, descuidos, perfectamente evitables.

Si bien es cierto, actualmente estamos acostumbrados a resolver muchas cosas con rapidez, desde nuestros teléfonos por ejemplo, y a veces aceptamos condiciones sin leerlas y avanzamos de una pantalla a otra casi automáticamente, es importante que recordemos que un proceso migratorio merece atención.

Al final, la preparación no consiste solamente en tener todos los documentos, sino en asegurarnos de que la información sea correcta, completa y coherente.

COIMSAL Asesoría Migratoria

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