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Palabras/Escribir el «qué será»

Como el dios Janos –que con sus dos caras miraba hacia el tiempo perdido y al tiempo por venir- vivimos viendo al pasado y al futuro.

La vida borra el “hace poco” o el “hace mucho” para escribir el “cuándo será”. Tratamos de olvidar el “qué pasó”; tratamos de comprender el “qué pasa” e intentamos imaginar el “qué será”.


Atrapados entre lo que se fue, lo que llega y lo que vendrá. Son los tiempos indecibles del juego de la vida. Al final de todo no sabemos qué quedará en nuestras manos de todo lo vivido. Creando el tiempo nuevo, creamos el ayer añorado y el esperado prodigio del futuro.


Como el dios Janos –que con sus dos caras miraba hacia el tiempo perdido y al tiempo por venir- vivimos viendo al pasado y al futuro.


Algunas veces caminando al mañana; otras deteniéndonos y unas más tratando inútilmente volver sobre los pasos andados. Esclavos del ayer, del presente y del futuro, nos cuesta avistar la eternidad de nuestra estrella. Por eso el mitológico Janos –divinidad de lo que termina y de lo que empieza- tenía dos rostros. Uno de ellos viendo hacia atrás, como lo hacen muchos en la vida, cuando viven mirando al ayer perdido. El otro rostro del dios miraba hacia delante, como lo
hacen muchos con los pies en el ahora pero los ojos en el mañana promisorio. Escribiendo el “qué será” tal vez habremos de descubrir el quién fuimos. El problema es cuando dejamos de ver el prodigioso presente, el único real.

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