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Salud opera a decenas de niños con pie equinovaro en el Hospital Bloom

La jornada de Salud en el Hospital Bloom incluye zapatos ortopédicos y apoyo de especialistas extranjeros para tratar este padecimiento

El Hospital Benjamín Bloom es la sede donde se realizan las intervenciones a menores de edad. Fotos EDH/Cortesía Ministerio de Salud

Decenas de infantes de El Salvador recibirán intervenciones quirúrgicas durante esta semana para tratar padecimientos de pie varo y equinovaro en el Hospital Nacional Especializado de Niños Benjamín Bloom.

Esta actividad se realiza a través del Ministerio de Salud en alianza con el Club Rotario San Salvador Cuscatlán y la organización Healing The Children.

Para llevar a cabo las cirugías, la jornada cuenta con la participación de un equipo multidisciplinario integrado por cirujanos, anestesiólogos, terapistas, enfermeros y ortesistas, con el propósito de mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El Ministerio de Salud consignó que las cirugías se ejecutan luego de una etapa de evaluaciones y consultas previas desarrolladas por especialistas provenientes de España y Estados Unidos.

Asimismo, las autoridades informaron que a aquellos pacientes que no requirieron tratamiento quirúrgico se les facilitó calzado ortopédico y otros insumos de apoyo.

¿En qué consisten el pie varo y el pie equinovaro?

De acuerdo con literatura médica especializada, el pie equinovaro —conocido también como pie zambo— es una malformación congénita con la que nace el paciente, caracterizada por presentar uno o ambos pies torcidos hacia abajo y hacia adentro.

Esta deformidad combina dos posiciones anatómicas anormales:

  • Varo: Corresponde a la desviación o giro del talón y la parte trasera del pie (retropié) hacia adentro, es decir, en dirección a la línea media del cuerpo o hacia el otro pie.
  • Equino: Hace referencia a la posición en la que el pie apunta permanentemente hacia abajo (en punta de pie) debido a que los tendones de la parte posterior, como el tendón de Aquiles, son más cortos de lo normal, lo que imposibilita la flexión del tobillo hacia arriba.

La unión de ambos componentes configura el pie equinovaro, donde el pie suma una curvatura elevada en el arco y los dedos orientados hacia el pie opuesto, adquiriendo una apariencia similar a un gancho.

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Esta condición no causa dolor en el nacimiento y no se corrige mediante masajes o estiramientos manuales.

Puede manifestarse de forma unilateral (en un solo pie) o bilateral (en ambos).

Con frecuencia, la pantorrilla y la extremidad afectada presentan un tamaño ligeramente más delgado o corto respecto al desarrollo habitual.

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