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Palabras/Abriendo los ojos al maravilloso «imposible»

Nosotros los de entonces volveremos a buscar la senda luminosa del feliz delirio. Tal vez despertemos a la vida, como despertando al sueño que perdimos

Para ver un sueño hay que cerrar los ojos. Para realizarlo, hay que abrirlos al maravilloso mundo de todo lo posible. Para imaginarlo hay que dormir, para volverlo realidad hay que despertar. Despertar a la vida.

Es el sueño de los ojos abiertos el que debes volver realidad todos los días. Como el actor del drama, volviendo a vivir cada día la eternidad de su luminosa fantasía. Pobres de aquellos que no sueñan la vida ni viven su sueño. Nunca podrán despertar en el maravilloso mundo del imposible para realizar sus más acariciados anhelos. Dichosos –en cambio- quienes abrieron sus ojos a la dimensión desconocida de su felicidad y vieron que era posible el imposible. Éstos que creyeron fueron los dueños del mundo.

Nosotros los de entonces volveremos a buscar la senda luminosa del feliz delirio. Tal vez despertemos a la vida, como despertando al sueño que perdimos. Como niños asombrados ante el dorado amanecer del mundo y la añoranza, veremos que la vida otra vez habrá vuelto a
empezar sobre las eras y en la luz de una mirada. Abriendo los ojos al dulce reino de lo posible, lograremos despertar a la realidad de su ilusión. La luz de una mirada suele ser la luz de un nuevo amanecer. De un nuevo encontrarse con la mágica aurora del ser. Donde todo lo
amado se vuelve real, gracias al divino sortilegio del amor.

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