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Palabras/La primavera del espejo

Los mismos espejos que alguna vez quizá nos vieron llorar o buscar en la mirada perdida el oriente de una dicha lejana, esperada.

Las adolescentes y mujeres bellas suelen pasar horas enteras ante el espejo, su fiel confidente y aliado. Y empuñan el artefacto en su mano para mirarse el cabello, las pecas, la línea de sus cejas, el brillo de sus ojos, el carmín de los labios. Viéndose al espejo las mujeres parecen contemplarse a sí mismas, indagando lo hermoso o desconocido de sí mismas. Durante un breve espacio su rostro se convierte en espejo y el espejo se convierte en rostro de mujer, en sueño, en magia y realidad. Y pasan horas ante el cristal azogado, como queriendo detener la vida, la belleza y la juventud. Pero también en el espejo existen los inviernos y los años también pasan al otro lado del cristal. De lo contrario, la vida –aquí a este lado– también sería un espejismo, donde el tiempo ni la historia transcurrieran. Donde quedaran eternamente detenidas la belleza de la mujer bonita y el
esplendor y risa de la vida. Porque la vida suele sonreírnos desde los espejos. Los mismos espejos que alguna vez quizá nos vieron llorar o buscar en la mirada perdida el oriente de una dicha lejana, esperada.
Los mismos espejos fieles y mirones. Un día en el espejo pasan lasdivas y diosas del amor, dando retoques a su belleza facial. Tal vez porque la primavera sólo dura un día en el espejo. Un día como el amor o el breve despertar de la ilusión.

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