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“Farmear” aura

El mundo virtual puede condicionar, y mucho, más de lo que uno se imagina, la conducta de las personas, principalmente de los más jóvenes

El aura… un campo de energía invisible o halo luminoso que, según creencias espirituales y parapsicológicas (IA dixit), rodea a los seres vivos y que por su condición inmaterial es captada más por la inteligencia que por los sentidos. La RAE la define como un viento suave, un halo de energía que emanan ciertos cuerpos; pero también como una especie de aplauso generalizado, de aceptación popular o ponderación positiva. Bien. Pero, ¿qué es eso de “farmear”?

“Farmear” es una palabra que viene de los videojuegos, que significa acumular recursos, o puntos. Así, en las “batallas” los protagonistas compiten para mostrar quién consigue más aura, aunque lo mejor sería decir, a quien los demás le reconocen más aura. Es decir, quien proyecta más seguridad en sí mismo, o carisma; quien es más original, espectacular, increíble, cuando se muestra a los demás con una serie de movimientos corporales, miradas, poses… una forma de comportarse que por original, e inesperada, da prestigio, reconocimiento.

Se trata de mostrar quién, en definitiva, llega a ser el mejor. Ok. Bien. Pero ¿el mejor, en qué? Ni ellos mismos saben qué buscan. Quizá el mejor en impresionar por sus contorsiones, o movimientos corporales, por “hacerse” con la concurrencia.

No es necesario que lo que se haga responda a un patrón o escala de “puntos”. Lo único que se necesita es que sea reconocido por los demás… y ya.

Ellos, los adolescentes se entienden. Alguien puede ser el mejor farmeando aura, tener +1000 de aura, o, incluso, haber perdido toda el aura (haberse convertido en un meme ¡tragedia!). Todo se mezcla, todo vale, vocabulario de videojuegos, memes, TikTok, anime y redes sociales… hasta crear una jerga que cambia al mismo ritmo que los contenidos que la producen.

Es un asunto tan nuevo como la adolescencia y tan viejo como el paso de la infancia a la vida adulta. La tensión entre pertenecer y separarse. Lo importante no es el significado literal de lo que haces, sino demostrar que conoces el código, que se pertenece al mismo universo simbólico.

Las batallas para farmear aura generan videos, los videos generan likes y folowers, y éstos generan autoestima, por -paradójicamente- pertenecer y al mismo tiempo distinguirse. Se pertenece al código, se es original por innovar dentro del mismo.

También aquí no hay nada nuevo bajo el sol. Es lo de siempre: la búsqueda del reconocimiento y la adquisición de estatus dentro de un grupo. Lo novedoso no es el procedimiento, sino el medio (lo virtual, lo digital) en el que ahora todos se mueven.

Sin embargo… no estamos ante cosas sin importancia. El mundo virtual puede condicionar, y mucho, más de lo que uno se imagina, la conducta de las personas, principalmente de los más jóvenes.

Allí está, por ejemplo, denunciando y mostrando crudamente las consecuencias de esa vida digital-real de quienes no distinguen entre las redes sociales y la realidad “real” la excelente mini serie publicada en Netflix hace poco más de un año: “Adolescencia”.

Una producción que muestra como el protagonista, un estudiante de trece años, es arrestado tras ser acusado de asesinar a una compañera de clase poco mayor que él. Desde el inicio el crimen está claro, el autor también… el misterio viene en comprender los motivos que llevaron al asesino a matar, mezclando la influencia del contenido misógino en Internet, el fenómeno “incel” (otro término acuñado en redes como el “aura farming”) y la falta de capacidad para la gestión emocional por parte de los protagonistas.

Es verdad, hay quienes sí que pueden hacer una distinción entre lo virtual y lo real, entre lo cibernético y lo actual… pero, a otros cada vez más les cuesta distinguirlo y, por lo mismo, quedan a merced de la opinión general y dependen para su equilibrio psicológico más de lo sanamente aconsejable, que de factores que lo cibernético potencian.

Ingeniero/@carlosmayorare

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