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«La lucha legal por el TPS no está perdida», asegura ex Cónsul

Óscar Landaverde analiza opciones legales ante el posible fin del TPS para salvadoreños en EE. UU., proyectando un impacto gradual y vías de protección

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido una política antiinmigrante desde su llegada al poder, finalizando el TPS para varios países. Foto EDH/Archivo

El Estatus de Protección Temporal (TPS) para aproximadamente 180,000 salvadoreños en Estados Unidos se encamina a su fecha límite este 9 de septiembre de 2026. Frente a este escenario, el ex Cónsul General de El Salvador en EE.UU., Óscar Landaverde, afirmó que la cancelación del beneficio no significa el fin de las vías de protección para los compatriotas.

«A pesar de que llegue el 9 de septiembre y no pueda ser renovado el beneficio, no todo está perdido… puede seguirse con esa lucha, con esa batalla», aseveró Landaverde, al destacar que la comunidad salvadoreña mantendrá recursos judiciales tanto a nivel colectivo como individual.

Recursos legales inmediatos

Según el exdiplomático, abogados, organizaciones y sindicatos prevén presentar demandas ante las cortes estadounidenses para evitar un cese inmediato de los permisos:

  • Amparo de emergencia: «La primera demanda que yo creo que pueden colocar es un recurso de amparo… de medidas cautelares de emergencia para que se extienda por lo menos 15 días el beneficio y después buscar la extensión automática de 6 meses que permite la ley».
  • Argumentación sobre plazos: Tras el anuncio de la terminación del programa por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en agosto, Landaverde señaló que «el anuncio que se hizo no fue durante los 60 días antes de que se venciera el TPS», lo que podría dar pie a un reclamo judicial sobre la prórroga automática.

Deportaciones y batallas individuales

El ex cónsul descartó un escenario de deportaciones masivas inmediatas tras el vencimiento. 

«La deportación masiva siempre va a ser muy difícil… no se van a ver decenas de aviones llegando a El Salvador… va a ser algo silencioso», explicó.

Añadió que, de concretarse la salida del programa, «cada uno va a librar su propia batalla personal» mediante la asesoría de abogados para buscar opciones de permanencia o gestionar una salida voluntaria para minimizar el impacto legal.

Reforma migratoria y antecedentes

Landaverde defendió el historial de los amparados por el TPS: 

«Nuestros compatriotas beneficiarios del TPS han demostrado por 25 años que merecen la renovación del beneficio, porque han cumplido irrefutablemente con todas las leyes de Estados Unidos».

Asimismo, estimó que las perspectivas de una regularización permanente dependerán del mapa político estadounidense tras las elecciones legislativas de noviembre. 

«Yo no dudo que después de noviembre, con el cambio del Congreso y del Senado, las cosas puedan cambiar y puedan recuperarse estos programas o acceder a una reforma migratoria integral», concluyó.

Cifras del TPS (2001 – 2026):

  • Inscritos inicialmente (2001): Entre 280,000 y 310,000 salvadoreños.
  • Beneficiarios actuales: Alrededor de 180,000 personas.
  • Reducción: Entre 100,000 y 130,000 personas dejaron el programa por haber ajustado su estatus —en su mayoría por petición familiar—, por retorno al país o por fallecimiento.

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