El Vaticano, en tiempos del Papa Francisco, invitó al periodista y ensayista español Javier Cercas, a escribir un libro sobre el viaje del Pontífice a Mongolia, un lugar “remoto, de unos 3 millones de habitantes “de aplastante mayoría budista y minúscula minoría católica”, como se dice en el texto.
“Pero soy ateo y eso puede ser peligroso”, les dijo. “no importa”, le respondieron; además, le aseguraron que no tendría restricción alguna. Puedes hablar con quien quieras y de lo que quieras, le reiteraron.
Con esa libertad, Cercas escribió el libro “El loco de Dios en el fin del mundo” en donde plantea, una serie de conflictos que prácticamente estructuran la “novela sin ficción”, como él la denomina. En primer lugar, el loco sin Dios (el ateo Javier Cercas) persigue al loco de Dios (el Papa Francisco) para hacerle una pregunta cuya respuesta se conoce al final de la narración. Hay que recordar que el Papa Francisco se llamaba Jorge Mario Bergoglio, jesuita, y tomó el nombre de Francisco de San Francisco de Asís, conocido en su tiempo como “el loco de Dios” por su radical renuncia a todos los bienes terrenales y por su desmedido amor a la naturaleza y los animales. Lo del “fin del mundo” se refiere a ese lugar “remoto”, Mongolia.
La segunda controversia que Cercas desarrolla se centra en la lucha al interior del catolicismo entre una iglesia institucional y clerical (En el clericalismo los líderes religiosos tienen un poder excesivo , un abuso de poder que daña a los fieles y limita la participación de la comunidad, sin dejar espacio a los creyentes) y una iglesia más de la gente:“la encarnación de una iglesia misionera, pobre, la iglesia que predicaron Jesús y sus discípulos”, según decía el mismo Papa. Buscamos la sinodalidad, ha dicho Sor Nathalie Becquart, subsecretaria del Sínodo de Obispos, del Vaticano, entrevistada por Cercas. O sea, caminar juntos: “corresponsabilidad y discernimiento en oración”.
El tercer conflicto, más planteado como una preocupación personal de Cercas, pero que, en realidad, se trata de la parte central del corazón de la iglesia: La idea de que después de muertos resucitamos ante Dios. Interrogante que es resuelta sólo cuando Cercas y el Papa se enfrentan y aquél hace la pregunta cuya respuesta llevará a su madre: ¿Es seguro de que su madre al morir verá a su esposo ya fallecido? “Es el centro del cristianismo”, dice Cercas : la resurrección de la carne y la vida eterna. El Papa sin dudarlo, le responde “con toda seguridad que lo verá” y le reitera “¡con toda seguridad!”. Esto desconcierta a Cercas que esperaba una explicación basada en frases de profetas o de santos y no del mismo sentir del Papa, un anciano de 86 años. El encuentro con el Papa es una de las páginas más sentidas y emotivas escritas por Cercas en un libro en donde predomina la razón en un dinámico intercambio entre el autor, representantes del Vaticano y de misioneros radicados en Mongolia.
Javier Cercas, crítico del catolicismo, formula a través de todo el libro, como ya hemos dicho, una serie de interrogantes sobre la fe, la fuerza de la espiritualidad y sobre la existencia del mismo Dios ante los más altos representantes del Vaticano, incluso, ante los misioneros que se entregan en cuerpo y alma a servir y ayudar a seres humanos de los lugares más remotos de la tierra; reflexiones que pueden poner en duda una religiosidad tradicional heredada de la familia, consistente, por lo general, en repetir de memoria el Padre Nuestro y el Credo y todas las oraciones principales para preparar la primera comunión, ir a misa, asistir a velorios o para rezarlas durante situaciones embarazosas como el miedo a la oscuridad o el despertar repentino debido a una horrible pesadilla donde te encuentras frente a frente con el demonio.
De todas maneras, a mis 79 años, sin duda incluiría en mi mesa de noche “El loco de Dios en el fin del mundo” junto a Don Quijote de la Mancha, Cien Años de Soledad, El infinito en un junco y por supuesto, de almohada la Biblia para que me espante todas las pesadillas.
Nota final:
El Vaticano, dicen los editores, es primera vez que abre las puertas de par en par, nada menos que a un ateo, quien no duda en darnos a conocer el poderosísimo sistema de comunicación y de prensa que tiene el Vaticano, en todas las lenguas del mundo. Desmenuzarnos los secretos de cómo humanamente se elige a un Papa, con todas las componendas e intrigas a los más altos niveles. Y de cómo el Papa Francisco iba lentamente cambiando normas, tradiciones y leyes internas a fin de que su “línea” se fuera cumpliendo y, además, la historia de Mario Bergoglio desde que fue provincial de los jesuitas y del castigo que soportó por su soberbia hasta que fue elegido Sumo Pontífice.
Docente.