Lo que es indudable es que la legión de espectadores de todas las edades está acudiendo a los cines y las ventas del texto de La odisea se han disparado online y en librerías
Lo que es indudable es que la legión de espectadores de todas las edades está acudiendo a los cines y las ventas del texto de La odisea se han disparado online y en librerías
Además de su probado talento cinematográfico, el director de cine Christopher Nolan tiene olfato a la hora de generar expectación con sus películas. Hace tres años lo consiguió con el estreno de Oppenheimer, convirtiendo en un fenómeno de taquilla la historia del creador de la bomba atómica. Este verano vuelve a dar en la diana con La odisea, la más reciente versión para el cine del poema épico griego atribuido al poeta Homero.
Si el éxito ha sido rotundo en lo referente a la afluencia masiva de público (en Nueva York se han añadido pases a las 6 de la mañana), no lo es menos el debate que ha provocado la interpretación que ha hecho el cineasta de origen británico de un clásico de la literatura universal que ha contado con innumerables puestas en escena. Hay que partir de la premisa de que el relato –unas 600 páginas distribuidas en 24 cantos o rapsodias– que sigue el peregrinaje de Odiseo hasta su regreso a Ítaca después de diez años, es de carácter mitológico y poblado por todo tipo de criaturas y epopeyas fantásticas. Nolan, como otros directores antes que él, se permite amplias licencias en su interpretación de un texto que varió a lo largo del tiempo por medio de la tradición oral.
La visión de esta nueva Odisea despierta pasiones entre sus defensores y detractores. La veterana critica del New York Times, Manohla Dargis, se rindió ante el portento visual de sus escenas a orillas del Mar Egeo y se dejó llevar por el hilo moderno de esta épica de la Antigüedad, sin molestarle el mensaje antibelicista del director (un tema que ya resaltó en Oppenheimer) o la diversidad de un casting en el que Helena de Troya la interpreta la actriz negra Lupita Nyong’o o el siervo leal de Odiseo, Eumeo, lo encarna el actor de origen latino John Leguizamo sin ocultar su acento neoyorkino. Lo que para algunos críticos es un defecto del filme, Nolan lo hizo así ex profeso, aproximando la obra de Homero a la sensibilidad contemporánea con un lenguaje y unos rostros que se asemejan al multiculturalismo actual. Era inevitable que un sector tradicionalista (con su particular mitología) lo haya tachado de “woke”, obviando su derecho a reinterpretar el clásico con total libertad. Basta, por ejemplo, ver la versión rompedora que hizo Baz Luhrmann para el cine de Romeo y Julieta, en la que las diferencias de unos Montesco y Capuleto de nuestra época se dirimen no con puñales, sino con pistolas y rifles de asalto.
Resulta paradójico que Nolan se haya inspirado en la versión de La odisea que tradujo en 2017 la clasicista Emily Wilson. De hecho, la película comienza con una cita de su adaptación: “Háblame de un hombre complicado”. De todas las traducciones que se han hecho del poema, esa es la que más cautivó al director para lanzarse a la aventura de esta mega producción. Sin embargo, lejos de sentirse halagada, Wilson ha manifestado su rechazo a esta versión. En un artículo publicado en el London Review of Books, la académica ha sentenciado: “Me avergonzaría haber escrito cualquier parte de este guion”. Para ella, el filme carece de profundidad en los personajes y en el propio desarrollo y se refiere a la combinación de “grandiosidad” y “superficialidad” de una historia mil veces contada. Otros, como la novelista estadounidense Joyce Carol Oates, defienden a capa y espada la película y tachan a Wilson de pecar de excesiva ortodoxia.
Lo que es indudable es que la legión de espectadores de todas las edades está acudiendo a los cines y las ventas del texto de La odisea se han disparado online y en librerías. Nolan ha conseguido revivir el interés por un relato tan fantástico como su propia versión, que se puede ver en IMAX 70 mm a pantalla completa. A lo largo de las casi tres horas de metraje el público sigue las peripecias de Odiseo, un rey guerrero que durante una década vaga entre dioses, monstruos y los propios fantasmas que arrastra después de la cruenta Guerra de Troya. Su propósito es retornar al hogar, donde su paciente esposa, Penélope, y su hijo, Telémaco, aguardan su regreso en medio del asedio.
La historia inventada de Odiseo es el viaje del héroe arquetípico, acerca del que abundó Joseph Campbell en su famosa obra El héroe de las mil caras. Una figura que lleva a cuestas las heridas y el aprendizaje frente a las adversidades. Dentro de este marco, el relato viaja del pasado al presente y hacia el futuro como parte de la historia de la Humanidad. Christopher Nolan se suma a esta travesía creativa con la autonomía de su propia imaginación, y también con sus limitaciones, sobre un personaje de la Antigüedad que estos días compite en el cine con el Hombre Araña de Marvel. Los súper héroes siempre están a prueba. [©FIRMAS PRESS]
Gina Montaner (La Habana, 1960). Periodista y escritora. Desde hace más de cuatro décadas publica una columna semanal en el Nuevo Herald y en diversos periódicos en América Latina. Su libro más reciente es Deséenme un buen viaje. Memorias de una despedida (Planeta 2024). En 2009 publicó la novela La mala fama (Plaza y Janés) y en 2006 coordinó y prologó Un día sin inmigrantes (Grijalbo).
*Twitter: ginamontaner
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