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Filosofarte/El «susurro de las estrellas» en la oche invernal

En las agitadas y superpobladas ciudades del mundo moderno el hálito humano –en vez de ser un “susurro de estrellas”—se ha convertido en un letal peligro de contagio

Durante la extensa y oscura noche polar del ártico la respiración humana se convierte en música estelar. El raro fenómeno es algo inaudito: Dado que en enero hace un frío brutal en la tundra y diversas regiones de Siberia, el aliento humano puede congelarse en el aire, produciendo un “tintineo” que los nativos yakutas llaman “el susurro de las estrellas”. Esta poética imagen se debe a la cosmovisión de los nativos del ártico, inmersos en aquella esplendorosa soledad de las gélidas auroras boreales. En la lejanía de aquel distante paraíso polar todo es diferente: En las agitadas y superpobladas ciudades del mundo moderno el hálito humano –en vez de ser un “susurro de estrellas”—se ha convertido en un letal peligro de contagio. Esto debido a la expansión de un nuevo azote que se cierne sobre la Humanidad: Los nuevos virus -creados y manipulados en siniestros laboratorios clandestinos- como lo fue y es el nefasto covid-19. Toda esta oscura tragedia de multitudes es algo diferente en la tundra nevada. Allá donde nuestro aliento se convierte en murmullo estelar o en la frase de paz y esperanza. No obstante -lobos, osos polares, focas y otras criaturas árticas- ven asomar la sombra de un nuevo peligro a su supervivencia: el derretimiento de los glaciares y del permafrost. ¿Qué porvenir se cierne sobre la tundra sideral? ¿Qué mañana incierto espera al hombre, el oso y foca del futuro? <Libros de Carlos Balaguer-Amazon>


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