Light
Dark

“Cuestionaría, ante todo, la deshumanización”: Miguel Huezo Mixco sobre Salarrué, el periodista

Salarrué no deja de ser un enigma y esta vez se revela como pensador en el nuevo libro de Miguel Huezo Mixco, «No tengo patria», que se presenta este 16 de junio en el Centro Cultural de España. El gran Sagatara habría sido muy crítico en nuestra era.

El joven Salvador Salazar Arrué, Salarrué
Retrato del escritor salvadoreño Salvador Salazar Arrué (1899-1975) en su juventud, firmado para su madre. Foto / Wikipedia

«Salarrué, fue, y sigue siendo, una rara avis en el panorama artístico e intelectual. Su obra, tanto pictórica como literaria, desafía cualquier intento de categorización convencional».

De esta forma, el escritor Miguel Huezo Mixco se refiere a Salvador Salazar Arrué en la presentación al inicio de su nuevo libro: «No tengo patria. Ensayos y artículos periodísticos de Salarrué (1928-1939)«.


Sagatara es el artista salvadoreño único en su tipo que no cabe en ninguna clasificación. Y luego de recorrer las páginas del fruto de la investigación realizada por el ganador del premio «Rogelio Sinán» 1999, la concepción sobre este genio nacional cambia significativamente. Se actualiza.

Hace solo 12 días, Jorge Palomo revelaba una dimensión pictórica sinigual de Salarrué, en el Museo de Arte de El Salvador (Marte), en donde lanzó su libro sobre la plástica de nuestro genio.

Libro "No tengo patria" de Miguel Huezo Mixco
Portada del libro «No tengo patria» de Miguel Huezo Mixco. Foto / EDH

Y luego de saborear No tengo patria, y de escuchar al reconocido curador sobre la pintura del gran Sagatara, solo se puede afirmar que Palomo tiene razón: Salarrué es un enigma de múltiples capas, que hay que descubrir una a una.

En este nuevo libro sobre el pensador, Huezo Mixco lo deconstruye a lo largo de 78 textos publicados entre 1928 y 1939; y para conocer más detalles de esta publicación, el autor respondió a un conjunto de preguntas de eldiariodehoy.com, antes del lanzamiento de su investigación en el CCESV, este 16 de junio.

Miguel, sé que ha sido una mega investigación y un proceso maratónico, pero ¿cuál fue el reto más grande que Salarrué el pensador te impuso? ¿Y cuál, la satisfacción que te legó?
El mayor reto fue realizar la investigación en medio de la pandemia y la pospandemia, sumado al cierre temporal y traslado de la Biblioteca Nacional a su nuevo edificio.

Fueron más de cinco años revisando periódicos, revistas, tesis y libros sobre las primeras décadas del siglo XX en El Salvador y Centroamérica, mientras escribía y corregía mis propias conclusiones a medida que avanzaba la investigación. Mi mayor satisfacción, sin duda, fue tener finalmente el libro impreso entre las manos.

De los 78 textos seleccionados para la segunda parte del libro, ¿menciona tres que tú, en lo personal, recomendarías leer con detenimiento?
Su conocido artículo Mi respuesta a los patriotas sigue siendo quizá una expresión temprana de su ideario vitalista, que contiene su oposición al uso de la violencia y su rechazo a la manipulación engañosa del patriotismo.

Ego te absolvo, publicado en tres entregas, refleja su visión crítica del sistema de justicia penal, al que describe como una estructura absurda y degradada, concebida más para castigar que para rehabilitar.

Autorretrato de Salarrué de 1918
Autorretrato del joven pintor con dedicatoria para su tío Francisco Núñez Arrué, enero de 1918. Foto / cortesía Miguel Huezo Mixco

Desenterrando el hacha de la dignidad, permite conocer su poco conocida postura frente al intervencionismo de Estados Unidos en El Salvador

Déjame agregar un cuarto artículo: La locura del espiritismo, una burla a las prácticas espiritistas, a las que el propio Salarrué estuvo vinculado durante una etapa de su vida.

¿Qué descubriste de Salvador Salazar Arrué en esta investigación? ¿Cómo lo describirías ahora y en qué se diferencia al artista que conociste antes de este proyecto?
No es fácil dar una respuesta corta. Salarrué desarrolló un proyecto cultural mucho más complejo de lo que suele suponerse. No fue un “cuenta cuentos” de temática rural, como suele ser conocido. Entendía la creación estética como una experiencia donde convergían literatura, pintura, espiritualidad y, ahora lo sabemos, también la reflexión cultural.

El uso que hizo del habla popular y el imaginario indígena no fue una simple curiosidad costumbrista. Salarrué veía en ello un depósito espiritual de la nación salvadoreña y una memoria profunda que debía ayudar a darle sentido a la modernidad. En este sentido, su “costumbrismo” bien podría ser visto como una tentativa vanguardista.

Su interés por la teosofía, el espiritualismo y ciertas formas de esoterismo fue parte de una sensibilidad moderna que circulaba internacionalmente. En ese sentido, su obra revela una paradoja fascinante: la búsqueda de lo más propio y nacional se construyó utilizando lenguajes y sensibilidades cosmopolitas.

«Salarrué participó desde muy joven en revistas culturales y periódicos salvadoreños, pero la fase más intensa de esta actividad, entre 193 y 1939, comenzó a conocerse en 1994, dos décadas después de su muerte, gracias al hallazgo de su archivo personal».

Presentación del libro «No tengo patria» de Miguel Huezo Mixco

La revista “Vivir” fue —según sus palabras— como un lienzo en blanco en el que Salarrué se mostró con total libertad durante unos convulsos 20-30. ¿Consideras que fue realmente honesto o dibujó de sí lo que él decidió visibilizar en esas páginas?
Cuando uno escribe para periódicos y revistas siempre hay una mezcla de sinceridad y construcción pública de sí mismo. Como tú lo sabes bien, un artículo es, en buena medida, una “edición” del propio pensamiento, condicionada por el contexto en que se publica.

Y no debemos olvidar que Salarrué escribió muchos de esos textos en un ambiente de censura permanente.

También hay que recordar que mi libro aborda al Salarrué de los años veinte y treinta. Él vivió todavía cuatro décadas más, y es natural pensar que algunas de sus ideas pudieron transformarse con el tiempo, como ocurre con cualquier persona.

Noté que hay textos muy actuales en tu selección. Desde tu conocimiento del escritor y pensador, ¿qué cuestionaría él de los gobiernos actuales de tinte autoritario como el de Trump, las guerras, el mercantilismo desmedido y las redes sociales?
Creo que Salarrué cuestionaría, ante todo, la deshumanización. Desconfiaba profundamente de toda forma de poder que redujera al ser humano a masa, instrumento o mercancía. Por eso probablemente vería con preocupación la concentración de poder y el uso emocional y manipulador del nacionalismo, en un mundo donde el mercado termina colonizando incluso la sensibilidad y la imaginación.

Respecto a las redes sociales, quiero traer a cuenta que Salarrué valoraba el silencio, la contemplación y la profundidad simbólica. Probablemente percibiría que gran parte de la cultura digital favorece el exhibicionismo y la pérdida de atención espiritual.

Salarrué con Claribel Alegría en Nueva York en 1948
Claribel Alegría y Salarrué en Nueva York, 1948. Archivo de Joaquín García Monge, Costa Rica. Foto / cortesía Miguel Huezo Mixco

Sí, fue un idealista y un hombre muy espiritual. ¿Pero es tan descabellado afirmar que la verdadera revolución es la que se origina desde el interior del ser humano?
No me parece para nada descabellado. Para él, las transformaciones externas debían estar acompañadas de una transformación interior. Su espiritualismo partía justamente de esa convicción: una sociedad violenta, codiciosa o autoritaria es, en definitiva, el reflejo de una crisis del espíritu humano.

¿Puede la ética, la empatía, el arte mismo, transformar una sociedad en algo mejor? ¿Consideras que es tan difícil lograr un equilibrio entre lo meramente físico, la razón y lo espiritual, o es que los gobernantes le temen a ese tipo de ciudadano? Pienso en Gandhi y en lo que generó.
Sí, creo que Salarrué habría respondido que el arte, la ética y la empatía pueden transformar una sociedad, precisamente porque transforman primero la sensibilidad humana. El problema es que ese equilibrio entre razón, materia y espíritu exige ciudadanos menos manipulables, menos dominados por el miedo, el consumo o el resentimiento.

Figuras como Mahatma Gandhi demostraron que la fuerza espiritual también puede convertirse en una fuerza histórica y política. Tal vez ahí reside una de las intuiciones más vigentes de Salarrué: la idea de que la verdadera civilización no se mide solo por su poder material, sino por la profundidad humana que es capaz de cultivar.

Ahora que estás por lanzar el libro y lo tienes en tus manos, ¿qué le dirías al enigmático Sagatara si lo tuvieses frente a ti? ¿Cómo explicarías la diferencia entre “patria” y “terruño”?
Le diría a Sagatara que su voz sigue resonando en un mundo donde demasiadas veces la patria continúa utilizándose para justificar el odio, la violencia y la obediencia ciega. En “Mi respuesta a los patriotas”, Salarrué defendió el derecho a no aceptar la guerra como una fatalidad moral ni el patriotismo como una religión obligatoria.

Miguel Huezo Mixco lanza su nuevo libro "No tengo patria"
Caricatura de Salarrué firmada por Maya, su hija, y el escritor Miguel Huezo Mixco. Fotos / cortesía de Miguel Huezo Mixco

Quizá ahí reside la diferencia entre patria y terruño: la patria puede convertirse en abstracción y consigna; el terruño, en cambio, tiene rostro humano. Es la tierra concreta, la gente común, los árboles, las calles y las vidas sencillas que terminan arrasadas cuando los grandes discursos olvidan la compasión.

¿Podría ser que tu libro y el de Jorge Palomo se complementan y se validan uno a otro?
Creo que sí. Ha sido una feliz coincidencia que ambos libros aparezcan prácticamente al mismo tiempo, porque de algún modo dialogan entre sí y se enriquecen mutuamente.

Mi trabajo como editor del libro de Jorge Palomo, aparte de ser un honor, me permitió observar cómo muchas de sus pinturas contienen y representan mejor el ideario espiritual y vitalista que aparece en sus artículos de prensa. Creo que ambos libros vienen a ayudar a comprender que en Salarrué no había una separación estricta entre pensamiento, literatura y pintura.

El libro, que reúne el apoyo de FLACSO El Salvador, el Museo de la Palabra y la Imagen (Mupi) y UCA Editores, se presentará la noche de este 16 de junio de 2026, en el CCESV, a las 7:00 p.m. A la venta en librerías UCA y en el Mupi.

Legales Obituarios Epaper

Patrocinado por taboola