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Día del Pato Donald: conoce la fábula del siglo XIX detrás del temperamental personaje de Disney

Detrás de las rabietas del Pato Donald, nacido en un corto de 1934, se esconde una fábula de 1874 que castigaba la pereza y que inspiró a Walt Disney en su creación. ¿La conoces?

Pato Donald
Una persona disfrazada del Pato Donald posa frente a su estrella recién inaugurada en Hollywood, el 9 de agosto de 2004. El famoso personaje de Disney recibió su propia estrella en el Paseo de la Fama, que honra a las estrellas de cine y otras celebridades de la industria del entretenimiento. Es la número 2257. Foto / AFP

Cada 9 de junio, el mundo de la animación se viste de fiesta para celebrar el nacimiento del Pato Donald, uno de los personajes más icónicos, temperamentales y queridos de la factoría Walt Disney.

Su primera aparición oficial en la pantalla grande ocurrió en 1934, dentro de un cortometraje de la famosa serie Silly Symphony. Sin embargo, la verdadera génesis de este carismático y perezoso pato no comenzó en los tableros de dibujo de California de la década de los 30, sino seis décadas antes, entre las páginas de una prestigiosa revista infantil neoyorquina del siglo XIX, bajo la pluma de una de las autoras más influyentes de la literatura juvenil estadounidense: Mary Mapes Dodge.


Para rastrear el origen conceptual de Donald, es necesario retroceder a 1874. En ese año, la escritora y editora Mary Mapes Dodge publicó en la revista St. Nicholas una historia titulada The Little Red Hen (La gallinita roja).

Dodge, quien ya gozaba de un éxito abrumador en los Estados Unidos gracias a su clásico de 1865 Hans Brinker o los patines de plata, concibió esta fábula inspirada en un relato que su propia madre le contaba durante su infancia.

Escritora Mary Mapes Dodge, en el volumen 32 de la revista St. Nicholas
Escritora Mary Mapes Dodge, en el volumen 32 de la revista St. Nicholas. Foto / Wikipedia

El texto distaba de la narrativa rígidamente religiosa y moralista de la época; buscaba, en cambio, transmitir de forma lúdica y repetitiva el valor del esfuerzo propio y la iniciativa individual.

La trama original de la fábula es sumamente sencilla, pero cargada de simbolismo social. Una pequeña gallina roja encuentra unos granos de trigo en la granja y decide sembrarlos para hacer pan.

Al requerir ayuda para las extenuantes tareas de plantar, cosechar, moler el trigo y hornearlo, se topa consecutivamente con la negativa de sus vecinos de corral, quienes argumentan estar muy ocupados o cansados.

En la versión primigenia documentada por Dodge, el grupo de animales perezosos estaba compuesto por una rata, un gato, un perro, un cerdo y, curiosamente, un pato. Al final, cuando el pan sale del horno y los holgazanes se apuntan entusiasmados para comerlo, la gallina los rechaza firmemente, consumiendo el fruto de su trabajo en solitario.

Fábula "The Little Red Hen" de Mary Mapes Dodge
Ilustración de la portada de «The Little Red Hen» de 1918. Esta imagen proviene de los archivos del Proyecto Gutenberg. Foto / Wikipedia

Pasaron los años y este relato se convirtió en un pilar de las lecturas escolares norteamericanas debido a su estructura de vocabulario repetitivo, ideal para los lectores más jóvenes.

Cuando los estudios de Walt Disney buscaban narraciones populares para expandir sus innovadoras Silly Symphonies —cortometrajes animados que servían de laboratorio para experimentar con la música, el color y la personalidad de nuevos personajes—, el cuento de la gallinita roja saltó a la mesa de los guionistas.

El 9 de junio de 1934 se estrenó el cortometraje animado titulado The Wise Little Hen (La gallinita sabia). La adaptación cinematográfica mantuvo intacta la columna vertebral de la fábula de 1874: una gallina busca aliados para sembrar maíz, pero sus vecinos fingen terribles dolores de barriga para evadir la faena.

En esta producción, Disney redujo los antagonistas perezosos a dos: Peter Pig (el cerdo Pedro) y un desgarbado pato marinero llamado Donald.

Vestido con su característica camisa azul de marinero y una gorra a juego, Donald hizo su debut absoluto en la pantalla maldiciendo su suerte y bailando un alegre zapateado, para luego quejarse exageradamente de un cólico imaginario cada vez que se le pedía trabajar.

El contraste entre la laboriosa gallina y el descarado e ingenioso pato fue un éxito inmediato. A diferencia del cerdo Peter, que cayó rápidamente en el olvido, el público se enamoró de la personalidad irritable, perezosa y sumamente expresiva de Donald, catapultándolo a la fama y motivando a Walt Disney a integrarlo al universo de Mickey Mouse.

Hoy en día, la fábula de The Little Red Hen ha tenido múltiples revisiones históricas y políticas, sirviendo incluso en el siglo XX como metáfora en discursos sobre el capitalismo, el socialismo e incentivos económicos, desde monólogos de Ronald Reagan hasta canciones de blues. Sin embargo, su impacto cultural más duradero e insospechado se dio a través de la animación.

Pato Donald
Dos niños pequeños juegan con figuras del Pato Donald y un tren de juguete en la acera. Londres. Alrededor de 1935. Foto de los Archivos Austriacos / IMAGNO / APA-PictureDesk vía AFP

Sin el rescate editorial que Mary Mapes Dodge hizo de este relato popular en la revista en 1874, los estudios Disney probablemente no habrían tenido la base perfecta para diseñar la psicología de su pato más famoso.

Al celebrar un año más de Donald, no solo se festeja el triunfo de la animación del siglo XX, sino también la vigencia de una narrativa decimonónica que convirtió la pereza rural en una de las joyas de la cultura pop global.

Un Pato Donald inflable de 11 metros de altura se exhibe a orillas del lago en la ciudad Disney del Shanghai Disney Resort en Shanghái, China, el 10 de julio de 2018.

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