Uno de los tres árboles que Pancho Lara incluyó en el estribillo de su icónica canción figura como una especie amenazada en el listado oficial de El Salvador, advirtiendo el riesgo de que esa materia prima del mítico oficio debe ser protegida.
Uno de los tres árboles que Pancho Lara incluyó en el estribillo de su icónica canción figura como una especie amenazada en el listado oficial de El Salvador, advirtiendo el riesgo de que esa materia prima del mítico oficio debe ser protegida.

¿Quién en El Salvador no ha entonado con nostalgia el estribillo que resuena en las aulas y actos cívicos del país? “Sí mi señor, es buen carbón. Cómprelo usted, de nacascol. Y de chaperno y de copinol. Todo señor es buen carbón”.
Escrita en 1934 por el compositor santaneco Pancho Lara, El carbonero es considerada el segundo himno nacional de El Salvador. La melodía es un poema musical que rinde homenaje a la dignidad de la clase trabajadora de principios del siglo XX, retratando a aquel hombre humilde que bajaba de las cumbres con su «carboncito negro».
Sin embargo, detrás de esa joya de la identidad cultural salvadoreña -donde también figura el torogoz-, se esconde una realidad ambiental silenciosa, que muy pocos conocen en el país: de la famosa trilogía botánica que encendía los hogares de antaño -nacascol, chaperno y copinol-, una ya camina por la cuerda floja de la extinción.
En el marco del Día del Medio Ambiente, que se conmemora cada 5 de junio, la canción adquiere un matiz de profunda reflexión. Aunque la leña y el carbón han sido históricamente el refugio energético de la pobreza en las zonas rurales, su uso indiscriminado convirtió a El Salvador en uno de los países con mayor presión sobre sus bosques en la región. Y esa alarmante realidad, sigue agudizándose.
Hoy, gracias al Listado Oficial de Especies de Vida Silvestre Amenazadas o en Peligro de Extinción del Ministerio de Agricultura de El Salvador de 2015, sabemos con certeza que el nacascol está legalmente protegido bajo la categoría de Amenazada en el país, mientras que el copinol y el chaperno se mantienen fuera de este listado de riesgo, resistiendo en el paisaje.
¿Qué significa que es una especie ‘Amenazada de extinción’? El listado lo define de esta manera: «Toda aquella que si bien no está en peligro de extinción a corto płazo, observa una notable continua baja en el tamaño y rango de distribución de sus poblaciones, debido a sobre explotación, destrucción amplia del Hábitat u otras modificaciones ambientales drásticas».
Lee también: Gerardo Barrios: mitos, silencios y la verdad detrás del prócer salvadoreño
Para comprender la riqueza de este patrimonio natural, el biólogo Carlos Elías, catedrático de la Escuela de Biología de la Universidad de El Salvador (UES), aporta valiosas pistas sobre su geografía actual.
Elías señala que en zonas orientales como Guatajiagua, Morazán, todavía es posible encontrar ejemplares de nacascol. Por otro lado, si se busca el imponente copinol, el norte de Chalatenango sigue siendo uno de sus reductos predilectos, y cree que si se recorre el Parque Bicentenario aún se puede ver chaperno.
A continuación, recorremos las fichas de los tres gigantes que Pancho Lara inmortalizó con su voz en «El carbonero»:
1 Nacascol (Caesalpinia coriaria o Libidibia coriaria)

La joya curtiente en peligro. Este árbol, que difícilmente supera los 10 metros de altura, posee una madera de un llamativo tono rojizo con vetas oscuras. Lo más curioso son sus frutos: unas legumbres carnosas que se enroscan caprichosamente sobre sí mismas al madurar.
¿Por qué era buen carbón? Su madera pesada y compacta generaba una brasa muy duradera. Además de combustible, sus frutos y corteza —ricos en taninos— se vendían en los mercados populares para la industria de la tenería (curtido de pieles) y para fabricar tintura negra. Su recolección masiva y la pérdida de hábitat en el bosque seco espinoso lo llevaron al listado de especies protegidas.
2 Chaperno (Lonchocarpus minimiflorus)

El árbol que no hace chispas. Con una altura que ronda los 10 metros (aunque algunos ejemplares alcanzan los 19), el chaperno embellece el paisaje con sus vistosas flores de color púrpura o rojo violeta. Es un habitante nato del corredor seco y las tierras bajas del Pacífico salvadoreño.
¿Por qué era buen carbón? En el argot popular se le conoce como fuente de «carbón de primera». Su madera posee una densidad tan alta que produce un calor extremadamente duradero y, lo mejor de todo, no salta ni genera chispas peligrosas al encenderse. Aunque sufrió una explotación artesanal feroz, su asombrosa capacidad para crecer en suelos degradados y tolerar las sequías lo convierte hoy en un aliado de oro para la restauración ecológica, manteniéndose fuera de la lista de especies amenazadas.
3 Copinol (Hymenaea courbaril L.)

El gigante dulce de los cafetales. Es el más colosal de la trilogía, capaz de alcanzar hasta 40 metros de altura en condiciones óptimas. De copa densa y verde brillante, resguarda un fruto leñoso muy duro que esconde en su interior una pulpa harinosa, dulce y comestible que los salvadoreños aún buscan para hacer atoles y refrescos.
¿Por qué era buen carbón? Su madera dura y de larga vida era un combustible excelente para los antiguos fogones. Afortunadamente, el copinol no se encuentra amenazado en El Salvador. Esto se debe en gran parte a que el Servicio Forestal del país lo adoptó activamente en sus programas de reforestación y restauración de cuencas, además de ser el árbol de sombra por excelencia en nuestros tradicionales cafetales. Como dato tierno, sus semillas partidas a la mitad se convirtieron en el lienzo perfecto para que los artesanos salvadoreños pinten miniaturas paisajísticas.
Entérate: El legado de Paco García y la era dorada de la zarzuela en El Salvador del siglo XX
Lo que no hay que olvidar es que El carbonero no es solo una radiografía de la sumisión y el sudor de la postindependencia y las dictaduras militares del siglo pasado; es también un mapa de nuestra biodiversidad.
Al cantar su estribillo, ya no solo debemos recordar el pregón del mercado, sino la urgencia de cuidar aquellos árboles que, antes de ser ceniza y sustento, vistieron de verde los horizontes de nuestra tierra.
2026 – Todos los derechos reservados
La realidad en tus manos
Fundado en 1936 por Napoleón Viera Altamirano y Mercedes Madriz de Altamirano.
Facebook-f Instagram X-twitter11 Calle Oriente y Avenida Cuscatancingo No 271 San Salvador, El Salvador Tel.: (503) 2231-7777 Fax: (503) 2231-7869 (1 Cuadra al Norte de Alcaldía de San Salvador)
📞 +503 7854 0662
✉️ anunciate@elsalvador.com