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«Brasieres especializados» para sobrevivientes de cáncer

Brasier con Propósito» llegó a El Salvador para entregar más de 150 prendas especializadas a sobrevivientes de cáncer de mama de escasos recursos. La iniciativa, impulsada por la Sociedad Hispana de Empresarios en alianza con la Asociación Gente Ayudando Gente, busca devolver la dignidad, fortalecer el amor propio y brindar apoyo psicológico integral.

El diagnóstico de cáncer de mama suele ser un terremoto que no solo sacude la salud física de las mujeres, sino también su identidad, su economía y su amor propio. En países como El Salvador, donde el acceso a la salud es limitado y los recursos escasean, enfrentar la enfermedad en soledad es una realidad silenciosa para miles. Sin embargo, iniciativas internacionales y alianzas locales están tejiendo redes de apoyo para recordarles a estas mujeres que no están solas.

Este año, el proyecto humanitario «Brasier con Propósito», una iniciativa de la organización sin fines de lucro Sociedad Hispana de Empresarios, celebra su quinto aniversario. Tras haber impactado a más de 500 mujeres en Estados Unidos, Colombia y Guatemala, el proyecto llegó a El Salvador con una misión clara: entregar más de 150 brasieres especializados a sobrevivientes en San Salvador y Conchagua.


Más de 150 mujeres sobrevivientes fueron beneficiadas con los brasieres especializados. Foto EDH/ Jessica Orellana

Una prenda diseñada para la dignidad

Cada uno de estos brasieres tiene un costo comercial que supera los $100 dólares, una cifra prohibitiva para la mayoría de las pacientes en el sector informal o de escasos recursos. No se trata de una prenda común; están confeccionados con un material tecnológico de alta calidad (similar al usado por la marca Under Armour) que evita las varillas rígidas, permite el lavado diario y posee aberturas técnicas para colocar mangueras de drenaje postoperatorio. Además, incluyen almohadillas adaptables para simular la prótesis.

La psicóloga colombiana Sandra Herradora, creadora y directora del proyecto, reside en Washington D.C. desde hace 18 años. Explica que la llegada del programa al país ocurrió de forma casi providencial:

“Este proyecto inició en Estados Unidos, pero decidí llevar la idea a diferentes países a través de una rifa anual en nuestra gala benéfica. Hace dos años el número ganador fue para El Salvador, y por eso estamos aquí”, relata Herradora.

Además las sobrevivientes cáncer participaron en el taller «Mujer en Equilibrio». Foto EDH/ Jessica Orellana

Para Herradora, la entrega material es solo el vehículo de un propósito mayor. Junto a la donación, se imparte el taller «Mujer en Equilibrio», un espacio de salud mental enfocado en la resiliencia y el amor propio. “Cada entrega representa mucho más que una prenda de vestir. Es una oportunidad para empoderarlas, reactivar su autoestima y conectar sus talentos para futuros emprendimientos”, añade.

El Salvador: El mapa de la vulnerabilidad y el apoyo integral

La logística local para identificar a las beneficiarias tomó un año de trabajo articulado con la Asociación Gente Ayudando Gente, liderada por su directora ejecutiva y fundadora, Lisselot Troconis de Mixco.

Troconis, quien también es sobreviviente de cáncer de seno desde hace 16 años tras ser diagnosticada en una etapa temprana, conoce de primera mano la diferencia entre la vida y la muerte que marca un examen a tiempo. Desde 2010, su organización ha alcanzado a más de 20,000 mujeres con jornadas de ultrasonografía y mamografías en todo el país.

La asociación no solo ofrece la detección, sino un refugio integral que incluye un banco de pelo para pelucas, prótesis y canastas de alimentos para aquellas mujeres que, debido a la rigurosidad del tratamiento, pierden sus empleos formales o informales.

Foto EDH/ Jessica Orellana

El entorno y el estigma

El impacto psicológico de la mastectomía es complejo y, a menudo, agravado por el entorno social. Aurora de Villalta, psicóloga de la fundación local, atiende semanalmente a pacientes que viajan desde zonas recónditas como Chalatenango, San Vicente, Usulután y Zacatecoluca.

“El proceso es muy doloroso y pasa por etapas de negación, enojo y depresión. Muchas mujeres enfrentan esto en absoluta soledad o bajo el estigma. He conocido casos dramáticos de esposos que abandonan a sus parejas tras la cirugía por rechazo físico, o mujeres que sienten vergüenza de salir a la calle por las miradas de la gente cuando usan turbante”, explica la psicóloga Villalta.

Por ello, el acompañamiento telefónico, espiritual y emocional de la fundación se vuelve un salvavidas diario para mantener el rapport y la confianza de las pacientes.

Entre las 25 mujeres que asistieron a la primera jornada en San Salvador se encuentra Verónica Rivas, residente de Cojutepeque. Madre de dos hijos y abuela de una niña de dos años, Verónica lleva casi dos años batallando contra la enfermedad: ha superado nueve quimioterapias, una mastectomía en el pecho izquierdo y 15 sesiones de radioterapia.

Verónica Rivas fue una de las beneficiadas. Foto EDH/ Jessica Orellana

“Al principio no fue nada fácil. Con las primeras quimios se cae el pelo, se pierden las fuerzas y uno piensa: ‘ya me voy a morir, hasta aquí llegué’”, confiesa Verónica con la voz entrecortada, pero firme. “A veces el mismo diagnóstico médico te termina de hundir, pero yo me encomendé mucho a la Virgencita y al Señor. Me fortalecí. Ya en la tercera quimio hacía mi vida normal. Recibir este brasier hoy es una gran bendición”.

Mientras los casos de detección tardía siguen siendo un desafío en las zonas rurales del occidente y centro del país debido a las barreras de transporte y recursos, organizaciones como Gente Ayudando Gente continúan movilizándose los fines de semana hacia las comunidades para romper el tabú de la salud mamaria.

«Brasier con Propósito» culminará sus entregas esta semana en la zona oriental, específicamente en Conchagua, donde se beneficiará a cerca de 80 mujeres más, antes de trazar su ruta hacia su próximo destino humanitario el próximo año: Uruguay. En el fondo, la iniciativa demuestra que uniendo la filantropía internacional con el trabajo comunitario local, es posible transformar un pedazo de tela en un profundo abrazo de dignidad y supervivencia.

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