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El nicaragüense Sergio Ramírez ocupará el sillón de Vargas Llosa en la RAE

El escritor Sergio Ramírez fue elegido para ocupar la silla L de la Real Academia Española, un histórico ingreso que consideró como un profundo homenaje a su natal Nicaragua

Escritor nicaragüense Sergio Ramírez en Panamá, donde se celebra Centroamérica Cuenta 2026.
El escritor Sergio Rodríguez habla durante una entrevista con EFE este jueves, en Ciudad de Panamá (Panamá). Foto / EFE

El escritor Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) admitió que siente como un homenaje a su natal Nicaragua la elección este jueves para ocupar la silla L de la Real Academia Española (RAE), vacante desde la muerte en 2025 del hispanoperuano Mario Vargas Llosa.

«Miles de nicaragüenses están viendo esto como un homenaje a mi país, un homenaje a Nicaragua, a su cultura, a su lengua y sé que me están acompañando en este gran momento de mi vida», dijo Ramírez en una entrevista a EFE desde Panamá, donde celebra su festival literario: Centroamérica Cuenta.


La votación sobre el escritor, despojado de su nacionalidad nicaragüense por el Gobierno de Daniel Ortega pero con ciudadanía española, salió adelante en el pleno celebrado a puerta cerrada, en la sede de la institución en España, indicaron a EFE fuentes de la RAE.

​»Es una carga muy pesada ocupar el mismo sillón que tuvo ​un día Mario​ Vargas Llosa, es uno de los grandes escritores de la lengua de todos los tiempos, y por lo tanto hay que esforzarse por llenar este lugar», señaló el escritor, quien adelantó a EFE que su discurso de toma de posesión será dedicado al colega peruano.

La candidatura de Ramírez, Premio Cervantes 2017, era la única que se había presentado para ocupar ese puesto y fue avalada, tal y como exigen los estatutos de la institución, por tres académicos, en este caso el exdirector de la RAE Víctor García de la Concha, el escritor Luis Mateo Díez -Premio Cervantes 2023- y el actual director de la RAE, Santiago Muñoz Machado.

Ramírez, el escritor apátrida en su segundo exilio

Ramírez fue despojado de su nacionalidad en 2023 por el Gobierno de los copresidentes Daniel Ortega, quien fuera su compañero de lucha, y Rosario Murillo.

Dos años antes había instalado su exilio en Madrid, después de que la Fiscalía nicaragüense ordenara su captura por incitar al odio tras publicar la novela Tongolele no sabía bailar, prohibida en Nicaragua porque relata las protestas de abril de 2018 que fueron aplastadas a la fuerza por la Administración Ortega-Murillo.

Considerado una de las figuras más destacadas de la narrativa iberoamericana contemporánea, Ramírez obtuvo la nacionalidad española tras haber recibido el Premio Cervantes en 2017 -el primer centroamericano en ganarlo- como reconocimiento a su trayectoria literaria y por sus lazos históricos y culturales con la comunidad hispanohablante.

Con 83 años de vida y 63 de carrera literaria, el ganador de los premios Alfaguara en 1998 y el Iberoamericano de Letras José Donoso en 2011, Ramírez vive su segundo exilio: el primero fue en 1978 cuando huía de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, que fue derrocada un año después por la revolución sandinista, de la que formó parte.

«No solo me ha acogido, sino que estos cinco años que he vivido en España han sido de los mejores de mi vida, en el sentido de que a pesar del exilio y las penurias del destierro, he sido acogido, respaldado y recibido muchos honores en España», apuntó el premiado escritor.

El autor de novelas como de Margarita está linda la mar (1998) y Adiós muchachos (1999) fue uno de los protagonistas de la revolución sandinista que derrocó a Somoza en 1979 y fue vicepresidente del primer Gobierno de Ortega, un pasado que le costó algunas críticas de víctimas del sandinismo durante su candidatura a la silla de la RAE.

«Esas son cosas domésticas y que se quedan dentro de las intríngulis del exilio nicaragüense. Realmente, jamás va​n a escuchar de mí una sola palabra en contra de alguien que ha sido igual que yo desterrado​, de cualquier manera que piense. Nunca voy a decir una palabra en contra de un desterrado.​ Y está dentro de la libertad de palabra que yo defiendo hasta con los dientes, todo el mundo exprese como quiera», apuntó hoy.

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