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El legado de Paco García y la era dorada de la zarzuela en El Salvador del siglo XX

La llegada de la Compañía Encanto a principios del siglo pasado transformó la escena salvadoreña, introduciendo la zarzuela y creando un puente cultural que unió a leyendas internacionales con el público local

Don Paco García en El Salvador
Un retrato de Paco García mejorado con herramientas de IA y una foto de archivo de la zarzuela "Luisa Ferananda" en España. Fotos / cortesía y EFE

Para Nelson Portillo, director del Teatro Hamlet, la historia del teatro salvadoreño no es solo una cronología de fechas, sino una colección de objetos y vivencias que palpitan.

En su archivo personal, Portillo guarda un tesoro que simboliza la conexión entre El Salvador y la lírica mundial: un mantón de Manila que perteneció a Pepita Embil, la Reina de la Zarzuela y progenitora de Plácido Domingo.

Este objeto, que Embil lució en el escenario del Teatro Nacional durante su interpretación de Luisa Fernanda, llegó a manos de Portillo como un legado directo de la época de Paco García.

Nelson recuerda con nitidez su debut bajo la tutela de don Paco en la obra Los Gavilanes. Eran tiempos de una exigencia artística rigurosa, donde el joven Portillo, aún con los nervios de quien da sus primeros pasos en las tablas, fue testigo del carisma de un hombre que no solo dirigía, sino que formaba artistas. Esa relación maestro-alumno permitió que Portillo preservara partituras y decorados que, de otro modo, se habrían perdido en el olvido.

Paco García (i) y el director y fundador de Teatro Hamlet, Nelson Portillo
Paco García (i) y el director y fundador de Teatro Hamlet, Nelson Portillo. Foto / Cortesía Nelson Portillo

EL CABALLERO DE LA OPERETA

La figura central de esa transformación fue don Paco García, un nicaragüense que, tras formarse profesionalmente en 1915 con maestros españoles, decidió radicar su talento en tierras cuscatlecas. A principios del siglo XX, cuando San Salvador aún conservaba el murmullo de las plazas y el paso de las carretas, García fundó la Compañía Encanto.

Más que un grupo teatral, la Compañía Encanto se convirtió en una institución cultural. Fue García quien introdujo con éxito géneros como la opereta y la zarzuela, logrando que el público salvadoreño se familiarizara con la maestría lírica y la comedia de enredo.

Su voz y personalidad conquistaron rápidamente a una audiencia que encontró en el teatro un refugio de sofisticación y entretenimiento, en la cual figuró Nelson Portillo.

La trayectoria de la compañía no estuvo exenta de anécdotas curiosas que reflejan el clima sociopolítico de la época. Una de las más memorables ocurrió durante el estreno de Las Corsarias. Don Paco, en un alarde de publicidad moderna, inundó la capital con carteles que rezaban simplemente: «Llegaron Las Corsarias».

Don Paco García en El Salvador
Afiche de una de las puestas en escena de la Compañía Encanto de Paco García, mejorado con herramientas de IA. Foto / Cortesía Nelson Portillo

En un contexto post-electoral tenso, el alcalde de San Salvador sospechó que se trataba de un mensaje revolucionario cifrado, según datos brindados por Portillo.

Solo tras una investigación oficial se aclaró que las supuestas «revolucionarias» eran actrices de una comedia musical. Lejos de perjudicarlo, el incidente aumentó la fama de García; el propio alcalde terminó maravillado por la calidad artística de la obra.

CRISOL DE TALENTOS INTERNACIONALES

El prestigio de la Compañía Encanto permitió que El Salvador fuera parada obligatoria para grandes figuras del arte lírico. Don Paco compartió el escenario con leyendas como los hermanos Soler y, muy notablemente, con los padres del tenor Plácido Domingo: Pepita Embil y Plácido Domingo Ferrer.

En julio de 1972, la compañía de los Domingo visitó San Salvador para presentar la zarzuela Luisa Fernanda. Don Paco fue el encargado de coordinar los escenarios y brindar el apoyo logístico para que estos artistas de talla mundial brillaran en el país.

Don Paco García en El Salvador
Programa de mano autografiado por Pepita Embil para Paco García, mejorado con herramientas de IA. Foto / Cortesía Nelson Portillo

Nelson Portillo recuerda cómo García, consciente de las limitaciones económicas de los jóvenes artistas locales, le permitía entrar a los ensayos para observar la técnica de Pepita Embil y su esposo, marcando una influencia imborrable en la futura dirección del Teatro Hamlet.

La labor de Paco García fue tan significativa que trascendió el ámbito puramente artístico para convertirse en un pilar de la identidad cultural salvadoreña.

En octubre de 1966, recibió un reconocimiento oficial en Casa Presidencial de manos del presidente Julio Adalberto Rivera. Este galardón, consistente en una medalla y un pergamino, selló su estatus como un hombre que dedicó su vida a enriquecer el espíritu de su patria adoptiva.

A través de los años, el repertorio de la Compañía Encanto incluyó obras emblemáticas como:

Don Paco García en El Salvador
Imagen del presidente Julio Adalberto Rivera entregando el reconocimiento a Paco García en 1966. Fotos / Cortesía Nelson portillo

-Zarzuelas: La Verbena de la Paloma, La Corte de Faraón y El Rey que Rabió.

-Operetas: La Viuda Alegre y La Princesa del Dollar.

-Dramas: ¿No es culpa mía? y Molinos de Viento.

Incluso tras su partida, el espíritu de don Paco permaneció en el recuerdo de una audiencia que nunca olvidó al hombre que, vestido de Soffia, arrancaba las risas más sinceras del Teatro Nacional.

Hoy, gracias a la custodia de Nelson Portillo y el eco del Teatro Hamlet, la época dorada de la zarzuela en El Salvador sigue viva como un testimonio de la pasión por «la vida misma» que solo el teatro puede ofrecer.

Don Paco García en El Salvador
Don Paco García caracterizado. Foto / Cortesía de Nelson Portillo

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