Light
Dark

La nota del día/Aprender leyendo supera con mucho la enseñanza con otros métodos

Hay muchas personas que hablan español, inglés, alemán y otras lenguas, pero que son analfabetas en el sentido de no poder leer y comprender un texto escrito, lo que ha impulsado campañas alfabetizadoras en numerosos países, llevando inclusive a fomentar que muchos escolares tomen a su cargo a otros niños o adultos para enseñarles a leer.

Las personas que se educan con libros, textos escritos, periódicos, panfletos o cualquier material impreso están mejor preparadas intelectualmente que aquellas que aprenden oyendo o escuchando, lo que ha causado que muchos egresados de escuelas secundarias en Estados Unidos y otros países apenas puedan leer, revirtiendo los avances que se habían logrado en combatir el analfabetismo.

Hay muchas personas que hablan español, inglés, alemán y otras lenguas, pero que son analfabetas en el sentido de no poder leer y comprender un texto escrito, lo que ha impulsado campañas alfabetizadoras en numerosos países, llevando inclusive a fomentar que muchos escolares tomen a su cargo a otros niños o adultos para enseñarles a leer.

En algún momento del desarrollo humano, uno o más pueblos se vieron en la necesidad de llevar registros, ya fuera a través de símbolos diversos, nudos en cuerdas, colocando piedras o señales, o haciendo incisiones en el material que tuvieran a mano. Esto, entre otros casos, llevó a las incisiones en barro por los sumerios: el llamado cuneiforme, que ahora se estudia para reconstruir el curso de la civilización del Medio Oriente.

En el siglo XIX, arqueólogos europeos encontraron en varios sitios de Mesopotamia grandes recopilaciones de tabletas, marcando un hito en el conocimiento histórico.

Por su parte, tanto los egipcios como los pueblos del Extremo Oriente comenzaron a forjar sus propias escrituras, las que en un principio eran “mini” dibujos de lo que deseaban representar y que luego dieron lugar a la compleja escritura egipcia. Esta, después de veinte años de estudio, fue descifrada por el políglota francés Champollion, basándose en los tres lenguajes que estaban allí representados: griego, demótico (una variante del egipcio) y finalmente los jeroglíficos egipcios de la Piedra Rosetta.

Champollion partió de una señal: un sello se repetía, lo que él asumió correctamente que representaba al monarca, el faraón. Después de veinte años de estudio, presentó los resultados al mundo.

La Piedra Rosetta fue encontrada durante la campaña de Napoleón en Egipto y llevada a Francia, donde Champollion la vio y se propuso descifrarla.

La Rosetta está actualmente en el Museo Británico de Londres, que alberga extraordinarios tesoros de pueblos antiguos, entre ellos los relieves de Nínive que representan las cacerías reales de leones, como la famosa leona herida.

En el museo se encuentran también dos de las cariátides del Erecteion, parte del conjunto arquitectónico de la Acrópolis de Atenas, promovido por Pericles y cuyo principal monumento es el Partenón, un templo de estilo dórico.

El gobierno egipcio pretende que se devuelvan a Egipto tanto la Piedra Rosetta como la efigie de Nefertiti.

El origen del alfabeto y cómo llegamos a las vocales: la a, e, i, o, u

Nuestro alfabeto se originó en Fenicia, un reino de la antigüedad que, entre las colonias que fundó en el Mediterráneo, incluyó Cartago, el gran enemigo de Roma, cuyo momento más crítico fue cuando Aníbal Barca invadió Italia cruzando los Alpes y derrotó a Roma en la batalla de Cannas.

Los fenicios crearon alrededor del 1200 a.C. un sistema fonético de 22 consonantes, simplificando formas jeroglíficas egipcias, que facilitó el comercio y la escritura. Griegos y romanos lo adaptaron y perfeccionaron.

Nuestro alfabeto, además de las consonantes, introdujo las vocales, las cuales en la escritura tanto árabe como hebrea se representan con pequeños signos, lo que puede llevar a confusión sobre su significado, mientras que nuestras vocales —a, e, i, o, u— lo precisan.

Tasas y Balances Epaper Obituarios
Patrocinado por Taboola