Hay instituciones que no solo reportan la historia: la hacen. El Diario de Hoy (EDH) ha sido, durante casi nueve décadas, una de ellas.
Escribo estas líneas con la convicción de quien ha sido testigo directo de algo que pocos pueden afirmar: que un periódico salvadoreño se convirtió en el primer guardián serio de la memoria de una figura que el país, con indolencia colectiva, estaba a punto de olvidar.
Hablo de José Gustavo Guerrero, mi tatarabuelo. Primer presidente de la Corte Permanente de Justicia Internacional (el más alto tribunal del mundo en su época), primer presidente de la Corte Internacional de Justicia (el máximo tribunal de la ONU), y el diplomático salvadoreño de mayor proyección en la historia de nuestra República. Un hombre que, en plena ocupación nazi de los Países Bajos, plantó su cuerpo frente a las tropas del Tercer Reich en el umbral del Palacio de la Paz en La Haya, y les dijo, con la serenidad de quien conoce el peso de sus palabras, que solo podrían entrar «sobre su cadáver.»
Ese hombre casi fue olvidado en su propia tierra.
Fue gracias a una conversación con Fabricio Altamirano, allá por 2010, cuando yo cursaba mi segundo año de Ciencias Jurídicas en la ESEN, que comencé mi primera investigación seria sobre la vida de Guerrero. La invitación era simple: escribir un artículo sobre él para EDH. El 26 de junio de 2010, Día del Diplomático Salvadoreño (fecha que coincide con el natalicio de Guerrero), ese esfuerzo culminó en una amplia publicación en El Diario de Hoy, con fotografías hasta entonces inéditas del diplomático y estadista. Y lo que siguió fue mucho más que eso. Ese trabajo, a su vez, fue el germen de mi libro biográfico «El salvadoreño que trascendió las fronteras: la vida del Dr. José Gustavo Guerrero», motivo por el cual EDH me concedió la que se convertiría en mi primera entrevista ante medios.
Pero EDH nunca esperó a que yo llegara para recordarlo. En septiembre de 2002, cuando El Salvador intentó recuperar ante la Corte Internacional de Justicia tierras del Goascarán que quedaron del lado hondureño tras el fallo de 1992, EDH abrió su portada con una imagen que se quedó grabada en la memoria colectiva de quienes la vieron: nuestra Canciller, María Eugenia Brizuela de Ávila, radiante, profesional y muy bien preparada, siendo recibida en uno de los salones más imponentes del Palacio de la Paz, presidido por un óleo de Guerrero, su primer presidente. El titular lo decía todo: «El que paró a los Nazis ya comenzó a ayudar al país.»
En abril de 2004, EDH cubrió el nombramiento de un salón en la sede de la OEA en Washington D.C. en su memoria, donde se develó un óleo de Guerrero realizado por la artista salvadoreña Dinorah Preza Quezada. Cubrió también el solemne homenaje luctuoso que la Corte Internacional le brindó en 2018, en el marco de los 60 años de su fallecimiento, con la presencia de todos los magistrados de la Corte, cuerpo diplomático acreditado y descendientes de Guerrero que asistimos al acto. Incluso publicó una columna del entonces Presidente de la Corte Internacional, Abdulqawi Ahmed Yusuf, en memoria de Guerrero. Reseñó también cuando la Asamblea Legislativa le otorgó, por primera vez de forma póstuma, la máxima distinción nacional: la Orden al Mérito 5 de Noviembre 1811, Próceres de la Independencia Patria. Eventos que muchos medios, sencillamente, no consideraron noticia.
EDH fue también, durante años, la palestra desde la cual el Embajador Francisco Galindo Vélez publicó sendas columnas sobre la vida y el legado de Guerrero. Un esfuerzo sostenido que, al igual que el mío, culminó en una obra: «El Derecho Internacional: única defensa de los países pequeños», un riguroso repaso de la contribución jurídica e intelectual de Guerrero a la arquitectura del derecho internacional. Hemos sido así dos autores, dos generaciones, con un mismo propósito: que El Salvador no olvide al salvadoreño que más lejos ha llegado.
Más recientemente, en 2024, EDH dio cobertura a lo que, a mi criterio, es el homenaje más completo que se le ha rendido hasta hoy: la presentación, por el Instituto Diplomático «Dr. José Gustavo Guerrero» del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la obra «Vida y obra del Dr. José Gustavo Guerrero», lanzada por la Canciller Alexandra Hill. Una investigación biográfica de profundidad y rigor institucional que el país le debía desde hace décadas. Merece ser recordado aquí el discurso que la Canciller Hill pronunció esa tarde: sin un papel en la mano, de memoria y de corazón, con una brillantez y una calidez que impregnaron a todos quienes asistimos al acto oficial.
Nada de esto es coincidencia. EDH ha tenido, durante décadas, el criterio editorial de entender que la historia de un país no se agota en su presente inmediato. Que hay figuras cuya trascendencia obliga a una cobertura que va más allá del ciclo noticioso.
Por eso, hoy quiero dejar constancia pública de algo que no puede perderse en silencio: El Diario de Hoy no solo ha reportado la historia de El Salvador. En muchos casos, ha sido la única institución que se negó a dejarla morir.
Mi más profundo agradecimiento y respeto a toda la familia de EDH, sus periodistas, editores, fotógrafos y directivos, que, por casi noventa años, han mantenido la máquina encendida.
Abogado, diplomático y biógrafo del Dr. José Gustavo Guerrero