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Cuba sufre el segundo apagón nacional en menos de una semana

El país sufre de apagones que en La Habana se prolongan por más de 15 horas, pero que en el interior de la isla pueden superar las 40 horas seguidas

Cuba
Un hombre camina por una calle sin electricidad durante un apagón nacional en La Habana el 21 de marzo de 2026. Un apagón afectó a toda la isla de Cuba el 21 de marzo de 2026, según informó el Ministerio de Energía, en el segundo apagón nacional en menos de una semana, mientras su red eléctrica lucha contra el bloqueo petrolero estadounidense. Foto AFP

Cuba quedó sumida en la oscuridad por segunda vez en menos de una semana este sábado, tras una nueva falla de su red eléctrica que está bajo presión por una infraestructura envejecida y la escasez de combustible debido al bloqueo petrolero que le impone Estados Unidos.

El país sufre de apagones que en La Habana se prolongan por más de 15 horas, pero que en el interior de la isla pueden superar las 40 horas seguidas. El de este sábado es el séptimo corte general desde finales de 2024.

Se produjo una «desconexión total» del sistema eléctrico nacional, señaló el Ministerio de Energía en una publicación en X.

La compañía eléctrica del país precisó que la desconexión se debió a la salida de una unidad de la termoeléctrica de Nuevitas, en el centro del país, lo que provocó «un efecto en cascada en las máquinas que estaban en línea».

Al caer la noche, La Habana quedó sumida en la más absoluta oscuridad y por sus calles se veían algunas personas alumbrándose con linternas o la luz de sus celulares.

En la zona turística del casco antiguo de la ciudad, algunos restaurantes permanecían abiertos, con músicos interpretando melodías, gracias a que disponen de generadores eléctricos, pero otros cerraron sus puertas tan pronto cayó la noche.

Con rostros agotados, algunos ciudadanos expresaban su hartazgo.

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«Esto ya es insoportable. No hace una semana que vivimos una situación similar, ya uno está cansado», declaró a la AFP Ofelia Oliva, de 64 años, que regresaba a su casa después de renunciar a la visita que pretendía hacerle a su hija.

El taxista Nilo López, de 36 años, también era molesto. «Me pregunto si toda la vida vamos a estar así, porque así no se puede vivir», dijo.

«El honor de tomar Cuba»

La generación de electricidad del país está sostenida por una red de ocho termoeléctricas envejecidas, algunas con más de 40 años de explotación, que sufren frecuentes averías o deben ser paralizadas para ciclos de mantenimiento.

El apagón general se registra cuando un convoy de ayuda internacional comenzó a llegar a La Habana esta semana, con suministros médicos, alimentos, agua y paneles solares.

Los cortes de electricidad se han intensificado en Cuba, cuya economía se encuentra casi paralizada desde que la administración de Donald Trump cortará los envíos de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor, y amenazara con sanciones a otros países que le venden combustible.

Trump no oculta su deseo de ver un cambio de régimen en Cuba que, según él, representa una amenaza para la seguridad de su país por sus relaciones con China, Rusia e Irán.

«Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera», declaró el lunes. «Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera», apareció.

Al día siguiente, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió que «cualquier agresor externo se encontrará con una resistencia inexpugnable».

Tanieris Dieguez, jefa adjunta de la misión de Cuba en Washington, declaró a la agencia AFP a principios de esta semana que La Habana estaba abierta a mantener conversaciones amplias con Washington ya permitir un mayor nivel de inversión.

No obstante, Diéguez aclaró que el sistema político de Cuba «nunca» formaría parte de una negociación.

Ante la desesperada necesidad de combustible que atraviesa Cuba, los sistemas de rastreo marítimo informaron esta semana que dos buques cisterna, cargados con petróleo y diésel rusos, parecían dirigirse hacia la isla, aunque esa noticia no ha sido confirmada.

Los apagones, así como la escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos, están avivando la frustración de los cubanos. Hace una semana un grupo de manifestantes asaltó la sede del gobernante Partido Comunista (PCC, único) en una ciudad del centro de la isla.

Algunos cubanos se toman el apagón con calma. Meiven Rodríguez, de 40 años, siguió trabajando en una pequeña tienda, vendiendo cigarrillos a la luz de su teléfono móvil.

«Hay que hacerlo porque si no cómo vas a llevar dinerito a la casa», dijo Rodríguez.

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