El 86.3 % de los salvadoreños en Estados Unidos envía algún tipo de remesa y aporta recursos equivalentes al 24 % del PIB, según la octava encuesta del Banco Central de Reserva (BCR)
El 86.3 % de los salvadoreños en Estados Unidos envía algún tipo de remesa y aporta recursos equivalentes al 24 % del PIB, según la octava encuesta del Banco Central de Reserva (BCR)

Las remesas familiares continúan siendo uno de los pilares de la economía salvadoreña. En 2024, El Salvador recibió $8,479.7 millones en remesas, un flujo que representó el 24 % del Producto Interno Bruto (PIB), según la 8ª Encuesta de Población Salvadoreña en Estados Unidos elaborada por el Banco Central de Reserva (BCR).
Este flujo de divisas estuvo impulsado por una diáspora estimada en 1.5 millones de personas residentes en Estados Unidos, de las cuales 1.4 millones son mayores de edad, de acuerdo a los datos del informe.
El estudio confirma que el 86.3 % de los salvadoreños en EE. UU. envía algún tipo de remesa, ya sea para sostenimiento, envíos ocasionales, remesas en efectivo o en especie.

De ese total, el 80.9 % realiza envíos de forma periódica, principalmente para cubrir gastos básicos de los hogares en El Salvador.
Un perfil productivo en edad laboral activa
La encuesta revela que la población remitente se concentra en edades productivas, el 79.4 % tiene entre 28 y 57 años, con una edad promedio de 45 años.
La mayoría migró joven, la edad promedio de migración es de 26 años, y en términos educativos, predomina la escolaridad media.
Solo alrededor del 10 % de los remitentes cuenta con estudios superiores, aunque el nivel educativo está estrechamente vinculado a una mayor inclusión financiera y mejores ingresos.
Los salvadoreños en Estados Unidos generan en conjunto $4,618.5 millones en ingresos mensuales, de los cuales el 83.2 % proviene de remitentes de remesas familiares. El ingreso mensual promedio de los remitentes asciende a $4,692, y de ese monto destinan en promedio el 13.3 % al envío de remesas.
El estudio destaca que 9 de cada 10 remitentes perciben ingresos, principalmente a través de su trabajo. La mayoría depende de una sola fuente laboral, y los sectores que concentran más empleo son construcción, limpieza y restaurantes, áreas caracterizadas por alta demanda de mano de obra.
A pesar de estos ingresos, la carga económica es significativa. En promedio, los remitentes sostienen 4.2 personas entre Estados Unidos y El Salvador, lo que evidencia una doble responsabilidad financiera que condiciona su capacidad de ahorro y consumo.

Migración irregular, pero flujo estable de remesas
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio difundido en diciembre del año anterior, es que el 42.5 % de los remitentes se encuentra en condición migratoria irregular, mientras que el 53.4 % posee un estatus regular, incluyendo ciudadanos, residentes, personas con TPS o permisos de trabajo.

Pese a la vulnerabilidad que implica la irregularidad migratoria, este grupo aporta el 46.8 % del monto total de las remesas para sostenimiento, con una remesa mensual promedio de $455.2, superior a la de varios estatus regulares.
Esto confirma que la capacidad de envío no depende exclusivamente de la legalidad migratoria, sino de la inserción laboral.
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Además, el 74.9 % de los migrantes encontró empleo en los primeros tres meses tras su llegada a EE. UU., un factor clave para la rápida generación de remesas.
El uso principal de las remesas sigue siendo el sostenimiento del hogar. El 91.7 % de los remitentes indicó que los fondos se destinan a consumo y manutención, seguido del pago de servicios básicos, gastos médicos y educación.
Un dato relevante de la encuesta es que el 27.3 % de los hogares receptores depende exclusivamente de las remesas como única fuente de ingresos, mientras que para el 52.8 % son una fuente muy importante, aunque no la principal. Esto refuerza el rol de las remesas como red de protección social informal.
Digitalización y diversificación del envío
Aunque las remesadoras tradicionales siguen dominando el mercado, el 17.3 % de los remitentes ya utiliza aplicaciones o plataformas digitales, una tendencia que el BCR identifica como uno de los principales cambios estructurales del mercado de remesas.

Asimismo, las remesas en especie ganan espacio, el 26.9 % de la población remitente envió bienes o servicios en 2023, por un monto estimado de $299.5 millones, principalmente en alimentos, productos de supermercado y pagos de servicios.
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El estudio también indica que el 77.3 % de los remitentes envió en 2024 un monto igual o mayor que en 2023, impulsado por mayores necesidades familiares, incremento de ingresos y planes de mejora de vivienda. Factores como desastres naturales en El Salvador o Estados Unidos también influyen directamente en la decisión de enviar más dinero.
El BCR concluye que las remesas no solo representan un flujo financiero, sino un vínculo económico estructural entre la diáspora y El Salvador.
La encuesta confirma que, aun en contextos de precariedad migratoria, los salvadoreños en Estados Unidos mantienen un compromiso sostenido con sus familias y con la economía nacional.
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