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Visa en 2026: Menos suerte y más estrategia

Muchas personas los siguen viendo como simples formularios, cuando en realidad son evaluaciones completas de credibilidad

Casi siempre, cuando empieza un nuevo año, entre los propósitos personales aparece uno que se repite con fuerza: aplicar a la visa o viajar a Los Estados Unidos. Este pensamiento se anota con ilusión, como quien se promete algo a sí mismo, una meta, un cambio. 

Luego de ese pensamiento, el que generalmente sigue es: ¿me la darán? La particularidad de este año es que, a ello se le incorpora uno más: ¿será más difícil ahora? 

Ya no se trata sólo de querer viajar, sino de entender si el momento es el adecuado, si el contexto acompaña y si la decisión está bien pensada.

El último año nos dejó claro que el estándar se ha elevado, que ya no basta con querer viajar, estudiar o trabajar temporalmente; las circunstancias actuales exigen mayor coherencia, mayor respaldo documental y, sobre todo, mayor claridad en las intenciones del solicitante, ¿y esto por qué? Porque ahora los controles son más exhaustivos, porque hay disposiciones nuevas, mayor tecnología que permite investigar y conocer de mejor manera al aplicante, y porque hay una clara directriz del Gobierno estadounidense en detener la inmigración irregular.

El 2026 debemos entenderlo entonces como un año en el que la evaluación de los trámites (llenados de formularios correctos, apego a instrucciones) ya no es suficiente, sino que se evalúa también la coherencia.

Y es que uno de los errores base más comunes de los solicitantes de visado, y que obviamente repercute en los resultados desfavorables es: subestimar el proceso de obtención de visa. Muchas personas los siguen viendo como simples formularios, cuando en realidad son evaluaciones completas de credibilidad, que no tienen absolutamente nada que ver con la suerte.

Según cifras del Departamento de Estado de Los Estados Unidos, en el año fiscal 2024 (aún no se publica el 2025) el 52.65 % de las solicitudes de visa de turista presentadas por salvadoreños fueron rechazadas (más de la mitad), y esto no es por falta de formularios pues, es principalmente por dejar de lado el cumplimiento de los requisitos de ley para la visa, pero también por falta de convencimiento. Falta de convencimiento al agente consular de que no nos vamos a quedar en Los Estados Unidos como inmigrantes, o falta de convencimiento de que no vamos a hacer nada que no esté permitido con la visa de turista, si ese es el caso.

La negación al visado sobreviene no porque todos y cada uno de los solicitantes tengan intención de quedarse, sucede porque no lo lograron probar o no lograron convencer al agente consular que, si bien tienen motivos para viajar, tienen aún más para regresar.

Por ello, en el caso de la visa de turista – y de la mayoría de procesos de inmigración-, un elemento clave es la preparación. Quien llega a una entrevista de visa sin entender qué está solicitando, es decir sin conocer el proceso, por ejemplo, sin tener claro qué esperan del solicitante, qué requisitos que debe cumplir, difícilmente tendrá un resultado favorable. Hoy en día se habla mucho que EEUU está poniendo especial atención en la “intención real” del solicitante (por ello la investigación, controles y filtros). Si hay contradicciones entre lo que se dice ya sea de forma verbal o en los formularios, y lo que se demuestra, el proceso se debilita.

¿Pero debemos entenderlo entonces como que todo será más difícil? No necesariamente, solo significa que la improvisación y la falta de preparación ya no procede más.

Desde nuestra experiencia práctica, los casos bien preparados en 2025 por ejemplo, en su mayoría tuvieron resultados positivos, incluso en un contexto digamos más estricto. Muchas visas fueron aprobadas por primera vez, por re aplicación, así como también renovaciones de visado. Muchos solicitantes que se prepararon, que entendieron el perfil migratorio fueron exitosos. El sistema no se volvió negativo, sólo más técnico.

La clave entonces es la estrategia. Aplicar con la idea de “probar suerte”, aceptar consejos sin fundamento, falsear información, o recibir “ayuda” de personas no calificadas, son errores que le costarán muy caro, y no hablo sólo del coste económico, tenga en cuenta que cada solicitud y cada entrevista, deja registro y todo error tiene consecuencias a inmediato o largo plazo.

Mi recomendación final sería entonces, si desea aplicar a la visa de turista -aunque el consejo aplica para cualquier tipo de visado-: hágalo, y cuanto antes, mejor. Pero hágalo preparado, informado, atendiendo menos rumores y más análisis; con menos miedo, pero con más criterio.

El 2026 tendrá éxito quien se prepara con un caso sólido y honesto.

Directora de COIMSAL Asesoría Migratoria

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