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Trump contra la ciudadanía por nacimiento

Desmantelar la 14 Enmienda, como pretende Trump, no solo sería inconstitucional: causaría una profunda división en la sociedad

No contento con el avispero que ha desatado en la palestra internacional con Irán, entre otros disparates, ahora el presidente Donald Trump agita el escenario nacional con una controvertida orden ejecutiva.

Trump quiere eliminar la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos, una medida que supone un desafío directo al orden constitucional de la nación. La 14 Enmienda de la Constitución, ratificada en 1868 tres años después del fin de la Guerra Civil, estableció que toda persona nacida en territorio estadounidense y sujeta a su jurisdicción es ciudadana de Estados Unidos. La enmienda fue una respuesta deliberada a la injusticia de negar la ciudadanía a los esclavos liberados tras la contienda civil y a sus descendientes.

La intención de Trump de eliminar o reinterpretar ese principio con una orden ejecutiva no solo es jurídicamente cuestionable, sino institucionalmente peligrosa. Los mecanismos para hacer cambios en la Constitución mediante enmiendas son muy claros: las enmiendas deben ser aprobadas por la Cámara de Representantes y por el Senado y ratificadas por los estados. Esos mecanismos constitucionales no son caprichosos: son una protección contra decisiones impulsivas o de corte ideológico que puedan poner en peligro derechos fundamentales de la nación norteamericana. Trump intenta que el poder ejecutivo sea capaz de cambiar la definición de ciudadanía, lo cual es un ataque directo contra la separación de poderes, un pilar clave de la democracia estadounidense.

Además de las implicaciones legales, las consecuencias sociales serían graves. Según un estudio del Instituto de Política Migratoria y la Universidad Estatal de Pensilvania realizado en 2025, unos 255.000 niños al año podrían nacer sin ciudadanía en las próximas décadas si se aplicara una medida como la que busca Trump. La eliminación de la ciudadanía por nacimiento causaría el surgimiento de una clase social de personas nacidas en Estados Unidos pero privadas de derechos básicos, que vivirían en un limbo legal. No serían precisamente inmigrantes, pero tampoco ciudadanos. Serían prácticamente personas invisibles para el sistema.

El tipo de exclusión que causaría la medida que desea Trump tiene antecedentes históricos. Antes de que se aprobara la 14 Enmienda, las personas afroamericanas, libres o esclavizadas, no podían tener la ciudadanía estadounidense, aun si hubieran nacido en el país. Esa injusticia fue ratificada en 1857 por la decisión del Tribunal Supremo en el caso Dred Scott v. Sandford, una decisión profundamente racista que aceleró el estallido de la Guerra Civil y que la nación tardó generaciones en empezar a corregir. Instaurar de nuevo una definición retrógrada de ciudadanía, basada en el origen o la situación legal de los padres, equivaldría a reabrir heridas que todavía no han cicatrizado del todo.

La propuesta de Trump crea además problemas de carácter práctico. ¿Cómo se determinaría la ciudadanía de una persona al nacer? ¿Se exigirían pruebas inmediatas del estado migratorio de los padres? ¿En qué condición quedarían los niños nacidos en suelo estadounidense pero a los que no se conceda la ciudadanía?

Los magistrados del Tribunal Supremo –incluso los conservadores– han cuestionado la legalidad de la orden ejecutiva de Trump. Pero deben ser más firmes en su rechazo, del mismo modo que la sociedad en general debe expresar con decisión su repudio a la intención del mandatario.

Lo que está en juego tiene que ver con la esencia nacional. ¿Qué tipo de país quiere ser Estados Unidos: un país que reconoce y promueve la igualdad de todos los nacidos en su territorio? ¿O un país donde esa igualdad está condicionada por decisiones burocráticas que en el fondo son racistas? Desmantelar la 14 Enmienda, como pretende Trump, no solo sería inconstitucional: causaría una profunda división en la sociedad, una renuncia a un principio básico de unidad nacional. [FIRMAS PRESS]

Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso yLa espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del COVID-19.

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