Si de verdad se quiere «favorecer a las familias», el gobierno debería pagar lo que debe a sus proveedores
Si de verdad se quiere «favorecer a las familias», el gobierno debería pagar lo que debe a sus proveedores
Sorpresita para el sector productivo: los empleadores deberán pagar un salario extra, equivalente a una quincena, durante el mes de enero, nominalmente voluntaria en 2026, volviéndose obligatoria en 2027. Eso, porque el inicio del año es económicamente difícil para «las familias». El gobierno, pues, decidió obligar a que terceros paguen, para que «las familias» no pasen dificultades que YA CONOCÍAN y, por consiguiente, responsablemente, debieron tener ahorrado lo indispensable, o lo mínimo admisible.
Si mal no recuerdo, en octubre 2025 se pagó el «aguinaldo anticipado», para que «las familias» gastaran e hicieran girar la rueda de la economía, atorada desde hacía ratos. Entonces se advirtió de los resultados adversos que esto podría acarrear. A estas alturas, como es usual, no hay informes sobre qué tan feliz fue el resultado obtenido con esa medida. Pero aquí tenemos ya la siguiente: un mes de enero, de por sí complicado, en el que los empleadores deberán pagar 3 quincenas de salario en lugar de las dos que tenían presupuestadas. El hecho de que, para el sector privado, sea de cumplimiento «voluntario» en enero de 2026, no disminuye la gravedad de inventar leyes a cualquier hora y en cualquier momento, lo que ahuyenta la inversión extranjera.
Viéndolo bien, el invento es genial electoralmente, porque 2026 es un año preelectoral, puesto que, en 2027, tendremos elecciones generales. Lo que pudiera significar, por ejemplo, que el que fuera aguinaldo anticipado en octubre de 2025, alegando sus «grandes beneficios para las familias», se convierta alegremente en otro mes de 3 quincenas, manteniendo la obligatoriedad del aguinaldo en diciembre.
Excelente que «las familias» mejoren. Fervientemente deseo en mi corazón que todos los salvadoreños vivan mejor, con buena educación, con salud atendida a tiempo, con buenos alimentos a su alcance, con la capacidad suficiente para ir desarrollándose y alcanzando sus metas y objetivos. Todo eso se logra con buenos salarios, y los buenos salarios solamente pueden pagarse cuando la persona tiene la capacidad para desempeñarse en lo que le toca y la producción aumenta para cubrir esos buenos salarios. No se inventan, se calculan en base a los costos de todo aquello que se requiere para producir y vender, no se sacan de la manga ni se obtiene dinero con una varita mágica.
En cambio, las medidas paternalistas (como la aquí mencionada) solamente producen inflación, desincentivación de la formalidad y mayor malestar social. Porque habrá muchas empresas que, aunque les signifique un serio problema esta medida repentina, pagarán esa tercera quincena, pero muchísimas más no podrán hacerlo, lo que causará malestar dentro de su personal. Un problema que, previamente, no tenían. Y, lo peor, habrá pequeños y medianos empresarios que, al no poder cumplir con este nuevo requisito, tendrán que despedir empleados.
Si de verdad se quiere «favorecer a las familias», el gobierno debería pagar lo que debe a sus proveedores, poniendo especial empeño en pagar a los del sector agrícola y a los pequeños y medianos empresarios, que son los más afectados. Y, por supuesto, URGENTEMENTE, debería pagar también a sus grandes acreedores, las AFPs primordialmente, para que, entonces sí, se ponga a girar con entusiasmo la rueda de la economía. Porque pagan extra a empleados públicos sin mayor mérito, mientras quienes ya entregaron su trabajo y productos, con sacrificio y endeudándose, pasan graves dificultades. ¡No es justo!
Empresaria
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