Recuerda que es la misma persona por la que dabas todo, a quien deseabas proteger hasta del sol, a quien le dijiste que eso no iba a cambiar
Recuerda que es la misma persona por la que dabas todo, a quien deseabas proteger hasta del sol, a quien le dijiste que eso no iba a cambiar
¿Recuerdas cuando andabas pretendiendo a aquella jovencita que te parecía tan linda y que no se decidía a aceptarte? Cuando ibas a verla, te bañabas concienzudamente, te ponías tu mejor ropa ̶ la camisa de marca que guardabas para ocasiones muy especiales ̶ , te volvías a bañar, pero con tu mejor loción, y salías de tu casa, no sin antes haber escudriñado hasta el último detalle en el espejo. Antes de tocar el timbre de su casa, un último chequeo: una revisión sistemática de los olores de tu cuerpo. Al estar con ella, estabas pendiente de todo lo que decía; te interesaba mucho su opinión y sus gustos, y hasta sus defectos te parecían simpáticos. Todo era consideración hacia ella.
Pero ya pasaron los años, tal vez demasiados, ya celebras los aniversarios de metales o piedras preciosas, los hijos ya crecieron y todo parece estar bien…según tú. Sin embargo, has cambiado mucho, aquella consideración que parecía resistirlo todo se ha ido disolviendo hasta casi desaparecer. Ya no estás pendiente de tu apariencia ni de tu olor, y puedes pasar todo el día sin bañarte, y con ese viejo short que hasta las ratas observarían con desagrado. Y en cosas más íntimas ya no prestas atención. Sales del baño sin preocuparte de haberlo dejado limpio, y hasta pretendes hacerle el amor sin haberte lavado, sin el menor intento de parecer atractivo. Es una pena que hoy seas así, que hayas cambiado tanto.
Hay algo que debes tener muy en cuenta. Las mujeres son especialmente sensibles a los olores, detectan un mal olor a diez metros de distancia. Por eso siempre andan rociando desinfectantes y aromatizantes, y no te lo rocían a ti por educación. Sé que tienes buenos perfumes, pero los usas sólo cuando sales de casa. La cosa debería ser al revés, estar siempre limpio y bien perfumado en la casa, es simple consideración. Los hombres tendemos a oler más fuerte; no es culpa nuestra, sino pura naturaleza, y por eso hay que estar más pendientes. Hemos envejecido y ya no somos tan apuestos como tal vez lo fuimos hace veinte o treinta años; pero siempre se puede ser elegante. Y si nunca fuiste apuesto, con más razón.
Las mujeres notan eso, no se han quedado ciegas. Sabes que te quiere y que por eso aguantará todo…según tú. Pues aunque te quiera, debes mantener la mejor apariencia y consideración posibles. Y si ya no te quiere tanto, con más razón. Las mujeres son también muy sensibles de sus oídos, y les desagrada el volumen alto. Los hombres somos diferentes en eso, y nos gusta la música a todo volumen, hacernos la ilusión de que estamos en un concierto. Es también parte de la consideración bajar el volumen cuando nos lo piden, y si tanto nos cuesta, existen unos aparatos que se llaman audífonos. Ah, y nunca le levantes la voz a una mujer, creo que eso te lo enseñó tu mamá cuando eras niño. Es una forma de maltrato, como también es maltrato tratarlas con brusquedad. Y si la vas a ofender con algo despectivo, mejor que se te achicharre la lengua.
Recuerda que es la misma persona por la que dabas todo, a quien deseabas proteger hasta del sol, a quien le dijiste que eso no iba a cambiar. Pero sigues pensando que el amor es incondicional, que será siempre igual… según tú.
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