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Paquetes escolares y bullying

Sería muy conveniente aprovechar este contexto para enseñar desde temprano el sistema de las 5S, de modo que los estudiantes aprendan a valorar la limpieza, el orden y la higiene, así como a cuidar con cariño lo que reciben. No solo como conceptos, sino como hábitos cotidianos. Participar en el orden del aula, en la limpieza de los espacios comunes, de las cocinas y de los servicios sanitarios forma responsabilidad, disciplina y sentido de pertenencia.

De las noticias de este jueves relacionadas con la educación, me alegró especialmente la que se refiere a la distribución de los paquetes escolares, que incluyen uniformes, zapatos y útiles, así como la posibilidad de cambiarlos cuando sea necesario. Los niños crecen, y esta flexibilidad reducirá a los padres de familia un gasto importante al inicio del año escolar, justo en un momento en que muchas economías familiares están ajustadas. Es positivo también que todos los alumnos dispongan de sus útiles desde el primer día de clases. Si además se cumplen las nuevas reglas sobre el uso correcto del uniforme y las normas básicas de urbanidad, podemos aspirar a un muy buen inicio del año lectivo.

No faltarán, como siempre, los «especialistas del sí, pero no», que explicarán cómo debería haberse hecho de otra manera. Como nada ni nadie es perfecto, resulta más constructivo centrarse en lo positivo y avanzar.

Es excelente que los alumnos de un mismo grado dispongan, desde el primer día, de los mismos útiles, los mismos dispositivos electrónicos y, ojalá, de los mismos buenos hábitos. Partir con condiciones similares crea un entorno más justo y propicio para el aprendizaje. Si a esto se suma la motivación desde casa y el buen ejemplo de los padres, el comienzo del año escolar puede marcar una diferencia importante. A partir de ahí, cada parte debe cumplir su función: la escuela, en la escuela; la casa, en la casa; y el alumno, con su dedicación diaria al estudio y al aprendizaje responsable.

Sería muy conveniente aprovechar este contexto para enseñar desde temprano el sistema de las 5S, de modo que los estudiantes aprendan a valorar la limpieza, el orden y la higiene, así como a cuidar con cariño lo que reciben. No solo como conceptos, sino como hábitos cotidianos. Participar en el orden del aula, en la limpieza de los espacios comunes, de las cocinas y de los servicios sanitarios forma responsabilidad, disciplina y sentido de pertenencia.

También es fundamental que aprendan a cuidar sus útiles y dispositivos electrónicos, a utilizarlos correctamente y a comprender que tienen un valor económico real, ya que se adquieren con los impuestos que pagan empresas, comercios, trabajadores y empleados del Estado.

El orden, la limpieza y la higiene deben enseñarse, supervisarse y comprobarse, porque lo que se aprende en la escuela se replica luego en casa. El principio de «mente sana en cuerpo sano» sigue siendo una base sólida para el aprendizaje y para la formación de buenos hábitos. Mantener las aulas, los espacios comunes y los servicios sanitarios en condiciones higiénicas es algo que debe aprenderse desde la escuela primaria, no como castigo, sino como parte natural de la educación integral.

La otra noticia, que señala que un tres por ciento de los estudiantes sufre bullying, introduce un nombre nuevo para una realidad antigua. A Jesucristo lo apodaron «Rey de los Judíos». Los apodos han formado parte de la jerga estudiantil desde siempre. En mi tiempo de estudiante, mis compañeros eran, entre otros, Jotopo, Daniel el Travieso, Castorcito, La Muerte o La Monja, y hoy todos son excelentes profesionales. Seguramente saben quién es la Chelona, el Mágico y la Pulga…

También, cuando dos no se caían bien, un enfrentamiento aclaraba las cosas y después terminaban siendo buenos compañeros. Son situaciones que los jóvenes deben comentar en casa, donde se les debe aconsejar cómo afrontarlas: cuándo ignorarlas, cuándo relativizarlas y cuándo confrontarlas de manera sana y respetuosa. Asimismo, conviene que los maestros pregunten por qué, al terminar las clases, algunos niños quieren quedarse más tiempo en la escuela.

Necesitamos reforzar muchos principios básicos en nuestra niñez y juventud, porque al observar el comportamiento de muchos adultos pareciera que no los aprendieron o que, habiéndolos aprendido, no los aplican.

Si queremos ciudadanos honestos, responsables y respetuosos, es ahora cuando debemos impulsar una verdadera cultura de calidad en el estudio, el aprendizaje y la convivencia.

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