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ONU pide seriedad para 2026 ante el «caos mundial»

«El caos y la incertidumbre nos rodean. División. Violencia…»: Antonio Guterres, secretario general de la ONU.

De la misma manera que lo advertíamos en estas páginas en el editorial de fin de año, el secretario general de la ONU, António Guterres, describió en su mensaje de Año Nuevo un mundo sumido en el caos y pidió a los líderes seriedad para centrarse en los problemas que enfrentan la población y el planeta para salir de una situación de «violencia» y «división».

«Al entrar en el nuevo año, el mundo se encuentra en una encrucijada. El caos y la incertidumbre nos rodean. División. Violencia. Colapso climático. Y violaciones sistemáticas del derecho internacional», dijo Guterres en un mensaje de vídeo a la comunidad internacional.

Con múltiples conflictos activos, como el de Ucrania, los líderes mundiales tienen la obligación de hacer lo posible para aliviar el sufrimiento humano. «Hago un llamamiento a los líderes de todo el mundo: pónganse serios. Elijan a las personas y al planeta por encima del dolor», dijo Guterres.

El secretario de la ONU criticó que el gasto militar de los países ha aumentado casi 10% en 2025 hasta alcanzar los 2.7 billones de dólares, lo que supone 13 veces el gasto mundial total en ayuda al desarrollo.

Las guerras están causando estragos a niveles nunca vistos desde la Segunda Guerra Mundial, añadió. «En este nuevo año, decidamos establecer nuestras prioridades. Un mundo más seguro comienza invirtiendo más en la lucha contra la pobreza y menos en las guerras. La paz debe prevalecer», dijo Guterres, que en 2026 dejará el cargo de secretario general.

Precisamente, en nuestro editorial «Nuevo año, nueva oportunidad para rectificar y mejorar» de hace unos días decíamos que en «el final del trepidante año, «anno horribilis», debe motivarnos a contribuir al rescate de lo que colapsó, meterle gana a enderezar los rumbos, ser optimistas en lo que cabe y no bajar la guardia. ¡A Dios rogando y con el mazo dando! Los buenos somos más que los malos y, por tanto, podemos construir en favor de nosotros como personas, para nuestras familias y el país» y el mundo, agregaríamos hoy.

Como ejemplos mencionábamos que persiste la agresión rusa contra Ucrania, se mantienen las tensiones en Gaza pese al cese de hostilidades, no cesa la «cacería» de inmigrantes –no hay otra forma de decirlo– en Estados Unidos, el autoritarismo de derechas e izquierdas (nada de «progresistas») sigue intentando montar sus reales vía el populismo y el engatuzamiento de pueblos incautos; se siguen saltando las constituciones y las leyes para montar nuevos despotismos; los fanáticos siguen intentando imponer sus creencias religiosas medievales y la violencia para conquistar territorios.

Pero, decíamos, debemos luchar por reconstruir el Orden Jurídico, la sensatez en la conducción de la vida pública, la honestidad como guía en lo que se hace y la conciencia moral; de lo contrario, el mundo colapsará en un pantano de violencia, cinismo y desorden.

Cuidado con las dobles intenciones

El mundo no es el «jardín de rosas y romanticismo» que era en los años 50 y 60 pese a la Guerra Fría, o la explosión de libertades y paz en los 90, con el despanchurramiento de la URSS.

El problema es que, pese a tener reveses, como el chavismo con Maduro en vilo actualmente, las fuerzas del mal siguen moviéndose y urdiendo planes malévolos, como que a las puertas de una posible salida negociada a la guerra en Ucrania, el carnicero Putin alegue que le atacaron su residencia y se muestre renuente a cualquier arreglo. Es lo que hacen los populistas con vocación autoritaria: prometen el cielo y la tierra y ya en el poder socavan las instituciones, sobre todo los poderes judiciales independientes, para que no les estorben en sus planes de instaurar regímenes totalitarios.

Esas dobles intenciones son las que mantienen en «caos» a las naciones y al mundo. El mundo tiene que exponerlas, denunciarlas y descartarlas.

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