Deseo terminar el 2025 haciendo una reflexión sobre cómo vivió el adviento (nueve meses) y la primera Navidad la Virgen María. Analicemos los siguientes puntos ya que creo que son los que más nos hacen falta hoy en día en la humanidad:
El SÍ de María: A pesar que aún era muy joven María jamás le dijo a Dios o al ángel Gabriel durante la anunciación «porqué yo y no otra», «me va a quitar mi mejor etapa de mi vida», «como hacemos para cubrir los gastos», «y si el niño viene con discapacidad o una malformación o viene a sufrir en este mundo» como la mayoría de mujeres hoy en día que prefieren tener una mascota que a un hijo.
María, al contrario, desde el principio aceptó la voluntad de Dios y la responsabilidad de ser la madre del Niño Jesús a pesar de todo lo que eso le iba a traer en la vida; jamás renegó y obedeció la divina voluntad en todo momento.
Confianza plena en la divina voluntad: Gracias a qué nuestra madre María siempre tuvo confianza plena en Dios jamás renegó cuando tenían con San José que irse a otro lugar para proteger al niño Jesús, cuando dio a luz en un humilde lugar y no en un hotel u hospital y cuando Jesús murió en la cruz.
Hoy, por el contrario, en las cosas buenas agradecemos a Dios pero, en los momentos malos le renegamos o le tiramos la culpa a Él por la falta de confianza y esperanza plena en Dios que hay en el mundo.
No tenía apegos: Nuestra madre María y San José dejaron todo hasta a su familia por obediencia a Dios; por el bienestar del niño Jesús antes, durante y después del nacimiento y por la confianza plena en Dios.
Nosotros hoy en día no queremos dejar nuestra zona de confort, nuestra riqueza, los placeres o vicios, nuestros trabajos hasta incluso a nuestros familiares y amigos para poder hacer la voluntad de Dios; somos egoístas con Él porque lamentablemente preferimos seguir con los apegos del mundo en vez de la divina voluntad y confiar plenamente en la providencia de Dios.
Humildad: María nos enseña que para darle Sí a Dios y para poder vencer a Satanás debemos ser servidores en vez de que nos sirvan a nosotros, dar lo mejor de nosotros, dejar la soberbia, ser el último de todos es decir no buscar los mejores puestos ni pasar encima de los demás como lastimosamente nos dice el mundo de hoy.
Amor al Ser humano que llevaba en su vientre y después del parto: María es un ejemplo para todas las madres o mujeres embarazadas ya que defendió y cuidó en todo momento al niño Jesús antes, durante y después del parto a pesar de las circunstancias que pasaron con San José.
Siempre contemplaba al niño Jesús aún en el embarazo, puedo decir que el vientre de María fue el primer sagrario y que ella sabía que en su vientre llevaba un ser humano y divino vivo.
Hoy, en cambio, las mujeres prefieren abortar, tener una mascota o usar métodos anticonceptivos con tal de no asumir el compromiso de madre, de seguir en su zona de confort y no superar adversidades.
Servicio al prójimo y entrega total aún en el embarazo: Nuestra madre María a pesar de que estaba embarazada no fue como nosotros hoy que decimos «que me sirvan o me ayuden a mí y ay que vea como sale mi prima Isabel con su embarazo » por el contrario ella salió de prisa después de la anunciación a ayudar y a servir a su prima Isabel.
Felicidad: No veo jamás ni me imagino a nuestra madre María enojada o echando la culpa a los demás de lo que le pasaba a ella como lo hacemos nosotros hoy ya que al tener la confianza plena en Dios tuvo paz y serenidad en su corazón siempre, guardaba los mejores momentos con el niño Jesús y San José en su mente y corazón siempre al mismo tiempo ofrecía los malos ratos a Dios.
A todos mis amigos lectores y seguidores millones de gracias, además les deseo una feliz Navidad y un próspero año 2026 lleno de bendiciones.
Lic. en turismo y Consultor Independiente de CONAMYPE #2771