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Mientras llega el día “D” del TPS

Personalmente –y lo digo como una reflexión muy personal– todavía veo espacio para la esperanza, porque como decía, mientras no exista un «no» oficial, la posibilidad de un «sí» no desaparece

Lic. Sandra Guevara

A pocos días de conocer una respuesta decisiva para miles de salvadoreños amparados al TPS, crecen más las voces, que ya perecen una sentencia: “No lo van a renovar”. Particularmente, todavía no estoy dispuesta a dar por cerrado un capítulo que oficialmente no se ha cerrado. Quizá sea una postura demasiado esperanzadora, pero mientras no se decrete un “no”, también sigue existiendo la posibilidad de un “sí”. Ojo que no estoy diciendo tampoco que el programa continuará, porque siendo honestos, por el tiempo transcurrido es cada vez más complicado renovarlo, simplemente significa negarse a convertir una especulación en una certeza.

Y es que la situación actual del TPS es mucho más simple y, al mismo tiempo, más incómoda: hasta hoy no hay una decisión oficial, y mientras no se dé, seguimos esperando. Decir que todo está perdido o asegurar que no lo está sería igualmente irresponsable. Personalmente –y lo digo como una reflexión muy personal– todavía veo espacio para la esperanza, porque como decía, mientras no exista un «no» oficial, la posibilidad de un «sí» no desaparece. Quizá suene demasiado optimista, pero no es bueno adelantar derrotas ni victorias que nadie ha declarado, y como señalaba en una columna previa, aquí la clave es prepararse, cada momento que está amparado al programa es una oportunidad que tiene para prepararse.

Porque sí, también debemos hablar del escenario que nadie quiere: ¿Qué pasa si el TPS no se renueva? Lo primero que debemos entender es que no todas las personas quedarían exactamente en la misma situación, o más extremo aún, sin opciones. Cada caso es distinto y algunas personas podrían explorar otras vías migratorias según su situación particular, y eso no es un consuelo vacío, es una realidad. A este momento, la ansiedad es entendible, pero también es un hecho que hay familias que han construido su vida durante años en Los Estados Unidos, que trabajan, muchos con negocios propios, que tienen hijos ciudadanos… y precisamente por eso, merecen información y cautela.

Si el TPS termina, algunas personas podrían tener opciones muy concretas según su situación, como el caso de quienes tienen un esposo ciudadano o residente permanente, un hijo ciudadano mayor de 21 años (el programa lleva ya 25 años de permanencia) o un padre o hermano ciudadano que pueda presentar una petición familiar a su favor. También está la opción laboral. Algunas personas con cierta experiencia o formación podrían calificar para la residencia por medio de una visa de trabajo, siempre que un empleador esté dispuesto a hacer el proceso de petición. También habrá quienes ya tenían una petición previa o un proceso pendiente, incluso circunstancias particulares que puedan abrir otras posibilidades. En esos casos, el fin del TPS no significa necesariamente quedarse sin opciones.

Puede que en unos días esta columna envejezca muy rápido porque finalmente habrá una decisión, pero mientras eso no ocurra, debemos mantener y entender las cosas tal cual son: la esperanza no debe confundirse con certeza, ni la incertidumbre con derrota anticipada, y mientras llega el día “D” usted lo que debe es apostar por la información, la calma, -y reitero-, la preparación, ese sigue siendo el acto más sensato, y no espere, revise sus opciones con un abogado de inmigración a la brevedad.

COIMSAL Asesoría Migratoria

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