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Metamodernidad

La metamodernidad de marras participaría del pecado original de aquello que intenta superar: la posmodernidad; pues las dos designaciones cobrarían sentido no solo en cuantoforjadoras de una nueva cultura o de un nuevo modo de interpretación de lo real, sino también en tanto antagonistas de sus predecesores.

La posmodernidad, auspiciada por algunos pensadores que escribieron y publicaron sus ideas en la segunda mitad del siglo pasado, y que a grandes rasgos se caracteriza por la desconfianza y el menosprecio de la razón, la exaltación del sentimiento y el reinado de la subjetividad; parece estar llegando a su término.

Este movimiento cultural, artístico y filosófico, con su éxito en ambientes intelectuales y culturales, terminó por constituirse en el gran cuestionador de todo lo establecido. Principalmente (y de ahí su nombre), de la llamada modernidad, en tanto fruto de la confianza en la razón y en el pensamiento científico.

El deconstruccionismo emprendido por la posmodernidad llegó a su cumbre con la cultura de la cancelación y con la popularización del pensamiento woke, en tanto ambas corrientes postularon una fuertevaloración de la diversidad, y un empeño tenaz paravisibilizar las “grandes” minorías (económicas, étnicas, de género, etc.). Grupos sociales invisibilizados y, por lo mismo, marginados por el mainstream cultural moderno (de acuerdo a los principios posmodernos).

Así, con el auge del posmodernismo, se estableció un mundo cultural cuyas coordenadas de pensamiento, y su sensibilidad, estaban dibujadas por el escepticismo y el relativismo, la subjetividad y el individualismo, el cuestionamiento de la razón y la exaltación del pluralismo y la diversidad. 

Sin embargo… las cosas parecen estar cambiando. Como si nuestra brújula anímica se hubiera embotado de tanta fragmentación, de vivir en sociedades desestructuradas política y axiológicamente, polarizadas y consumistas (materialistas hasta el paroxismo), productoras de individuos desesperanzados y cínicos, solos y con notables problemas tanto de salud mental como de adaptación social.

Tanto que ahora ya no se habla más de posmodernidad sino de metamodernidad. Porque los dotadores de sentido, tanto para la sociedad en su conjunto como para la vida personal de los individuos, ya no son los de antes. 

Dicha metamodernidad, como pensamiento reactivo que es, opondría al cinismo y al individualismo-subjetivismo posmoderno el tomar nuevamente en consideración un término que era demonizado hasta hace pocas décadas: la verdad; en tanto posibilidad de acuerdo entre individuos racionales acerca de lo que es la realidad. 

Inaugurando así un talante sin prejuicios para aceptar las implicaciones normativo-axiológicas de lo verdadero y, por lo mismo, fundamental para la aparición -nuevamente- de grandes relatos dotadores de sentido, aceptados e incorporados al horizonte hermenéutico cultural. 

No obstante, la metamodernidad de marras participaría del pecado original de aquello que intenta superar: la posmodernidad; pues las dos designaciones cobrarían sentido no solo en cuantoforjadoras de una nueva cultura o de un nuevo modo de interpretación de lo real, sino también en tanto antagonistas de sus predecesores. Razón por la que algunos no están de acuerdo en emplearlo como descriptor social y cultural, mientras otros entienden que nada es lo que es de golpe: todo va fluyendo y haciendo que, con el tiempo, las cosas vayan cayendo en su lugar y desplegando todas sus dimensiones. 

A modo de resumen podríamos decir que nos hartamos de los microrrelatos y del subjetivismo reinante, y que hoy día -al menos un estrato que podríamos llamar el de los inquietos intelectualmente-ha retornado a grandes relatos dotadores de sentido y pertenencia. Superadores del presentismo y la trivialidad inherentes al pensamiento posmoderno. 

Así las cosas, dentro de esos macro relatos, como no podría ser de otro modo, se está abriendo con fuerza, -tal como se ha señalado en alguna columna anterior-,la religión. No tanto en su faceta de espiritualidad a secas, o mero sentimentalismo comunitario, sino más bien a modo de cosmogonía: un relato recuperado y puesto al día que ayuda a las sociedades en general, y a las personas en particular a superar el nihilismo y la pérdida de sentido en la que los valores posmodernos les habían arrojado. 

En conclusión, como suele suceder, también en esto a rey muerto (posmodernidad), rey puesto (metamodernidad).

Ingeniero@carlosmayorare

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